sábado, 31 julio 2021 04:58

Los vecinos de Casa de Campo, hartos de Mad Beach por el ruido y la basura

La llegada del verano y la favorable evolución de la pandemia, hasta ahora, ha hecho que vuelvan a Madrid los eventos al aire libre multitudinarios. Uno de ellos es el Mad Beach Club, un festival de conciertos en la Casa de Campo que durará todo el verano a costa del descanso de los vecinos. El ruido, la degradación del entorno natural del entorno y la ingente cantidad de basura generada en el evento está causando un grave malestar entre los vecinos que residen en la zona que no han dudado en calificar este evento de un “marketing de mentiras”.

Los vecinos de la Casa de Campo lamentan la celebración de este multitudinario evento que cuenta con un aforo de 3.500 personas en pleno rebrote entre los jóvenes que son el potencial target del evento. Además, este publico podrá ser nuevo cada día ya que Mad Beach Club tiene previstas 36 jornadas de planes hasta el 15 de septiembre de 2021.

“No hemos sido consultados y somos los principales interesados”

Mad Beach Club se extiende por un espacio de más de 17.000 metros cuadrados de la Casa de Campo “afectando al entorno natural de uno de los pulmones más importantes de Madrid”, según los vecinos. Además, el centro neurálgico del festival es el imponente escenario de Puerta del Ángel que se sitúa a escasos metros de las viviendas del barrio de Lago provocando el malestar entre los vecinos. “No hemos sido consultados y somos los principales interesados”, trasladan a MONCLOA.com

EL RUIDO: EL PRINCIPAL PROBLEMA

Pero el verdadero problema de este evento que durará hasta septiembre es el ruido. Mad Beach Club ha conseguido una autorización especial para elevar el nivel de ruido hasta los 80 dBs molestando así a los vecinos de la zona que reclaman “nuevas mediciones en diferentes puntos de la Casa de Campo”.

Los vecinos afean que el elevado volumen de ruido afecte de forma tan severa al entorno natural de la Casa de Campo. Asimismo, los residentes trasladan a este diario su malestar por “la exposición al ruido por obras y tráfico de proveedores e instalaciones no aptas para este paraje natural”.