miércoles, 22 septiembre 2021 19:06

Sánchez pone a Óscar López y a Albares a negociar su ansiado encuentro con Biden

El mensaje que se ha deslizado del nombramiento de Julissa Reynoso Pantaleon como nueva embajadora de Estados Unidos en España es que a Joe Biden sí que le importa la relación con nuestro país. Reynoso, de origen dominicano, dirige la oficina de la primera dama y es la copresidente del Consejo de Política de Género de la Casa Blanca. Con su llegada a España, Pedro Sánchez no quiere perder el tiempo y ha solicitado a su flamante jefe de gabinete, Óscar López y a su ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que inicien los contactos para preparar una reunión bilateral con Biden en la que el presidente del Gobierno se saque la espina clavada por el bochornoso paseo de menos de un minuto. La maquinaria lleva tiempo en marcha, pero los interlocutores han cambiado. Antes eran Arancha González Laya e Iván Redondo quienes intentaban convencer a Biden de lo bueno que sería un encuentro con Sánchez, pero ahora le toca a López y a Albares ponerse en contacto con Reynoso.

Óscar López acaba de coger los mandos y ya tiene que solucionar algunos problemas que abrió su predecesor, Iván Redondo. El Gobierno confía en que la llegada de Reynoso allanará el camino porque entienden que con ella será más fácil llegar a Biden dado su peso en el partido. Que además llevara la oficina de la primera dama hace que sea aún más fácil para el Gobierno acceder al presidente de EE. UU. y así conseguir la ansiada reunión. El presidente del Ejecutivo no perdona el bochorno pasado con el paseo y ahora quiere una reunión con trompetas, Casa Blanca y todo lo que sea necesario para demostrar que las relaciones entre los dos países van viento en popa y para dejar claro que Sánchez es alguien a quien el propio presidente americano tiene en cuenta incluso para sus reuniones. 

Todo pasa por Reynoso. Para el gabinete de Sánchez es una buena noticia que la asesora personal de la primera dama venga a vivir a España en calidad de embajadora. Alguien con tanta proyección en el Partido Demócrata tiene mucha mano y puede conseguir espléndidos resultados para la agenda del presidente español. Pero es que no el presidente del Gobierno no quiere ahora un encuentro informal. Quiere un recibimiento y una rueda de prensa posterior en la que presumir para quitarse la espinita de uno de sus fracasos más sonados a nivel internacional. Incluso la prensa marroquí se mofó de lo ocurrido, algo que dolió especialmente al ego del presidente del Gobierno.

el choque con Biden fue un ridículo de tal calibre que le costó el puesto a Iván Redondo

El entorno de Sánchez lo tiene claro. El presidente valora solo su agenda internacional por encima de todo. Lo que más le gusta a Sánchez es subirse al avión para visitar terceros países donde ser recibido con todos los honores por los cargos políticos. Hasta ahora, el presidente no ha parado de viajar, pero el choque con Biden fue un ridículo de tal calibre que le costó el puesto a Iván Redondo, su entonces jefe de gabinete. Que ahora le haya encargado a López y a Albares que retomen el tema no es casualidad. Pero tanto el ministro de Exteriores como su flamante director de gabinete han visto el nombramiento de Reynoso como agua de mayo.

En cualquier caso, pese a las prisas de Sánchez, esto no será inmediato. Tan pronto como Reynoso pise suelo español, tanto Albares como López se apresurarán a agasajarla para convencerla de que haga las llamadas necesarias para orquestar la reunión. Sin embargo, el nombramiento de Reynoso no será inmediato, lleva su tiempo y todo indica en que la estadounidense tardará en llegar a España un tiempo. Mientras tanto, los contactos ya han tenido lugar. 

¿QUIÉN ES REYNOSO?

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha nominado este martes a su asesora Julissa Reynoso como candidata a embajadora en España y Andorra y a su antiguo asesor Mark Gitenstein como embajador en la Unión Europea (UE). Reynoso se desempeña en la actualidad, además de como asesora del presidente, como jefa de gabinete de la primera dama, Jill Biden, y es copresidenta del Consejo de Política de Género de la Casa Blanca. Asimismo, tiene experiencia al frente de una embajada ya que fue titular de la misión diplomática de Estados Unidos en Uruguay, así como ha sido subsecretaria de Estado en la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, según ha destacado la Casa Blanca en un comunicado.

Reynoso entró en 2008 en la política de la mano de Hillary Clinton, en plena campaña electoral. Pero su ascenso con la administración de Biden ha sido más que meteórico. Su cercanía a la primera dama en calidad de su jefa de gabinete y sus otros cargos (además de los puestos como abogada que ha desempeñado en empresas de mucha importancia en EE. UU.) han lanzado un mensaje claro que la administración española ha interpretado como que a Biden le importa España y su relación con este país. Sea como sea, la joven de origen dominicano que estudió en Columbia aterrizará en nuestro territorio en los próximos meses en un momento clave en el que el presidente del Gobierno quiere mejorar considerablemente la relación con Biden.

EL VIAJE ECONÓMICO

El ghosting de Joe Biden hacia Pedro Sánchez continúa. El propio presidente de España ha ido de gira por Estados Unidos pero no se reunió con el presidente norteamericano ni con ningún otro cargo político local. El líder del Ejecutivo nacional no tuvo ningún encuentro con los cargos políticos americanos; ni con alcaldes, ni concejales, ni con asesores, ni por supuesto con el presidente de EEUU. Ni aunque vaya a su casa, Sánchez será recibido por Biden. La irrelevancia del presidente del Gobierno saltó el charco en otro viaje polémico protagonizado por el líder español.

La excusa de Moncloa fue clara: “se trata de un viaje exclusivamente económico” en el que no se contemplaba una reunión con el líder de una de las primeras potencias económicas del mundo. Sin embargo, la ministra de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de España, Reyes Maroto, si se reunió con su homólogo político americano aunque fuera un viaje “exclusivamente económico”.