miércoles, 27 octubre 2021 19:09

Arrimadas traicionó a Ciudadanos con un ultimátum aceptado por Rivera

«O el Congreso o dimito». Este fue el ultimátum de Inés Arrimadas a Albert Rivera en 2019 y que provocó una escisión interna que ha acabado, o al menos está a punto de acabar, con Ciudadanos. La entonces líder de la oposición en el Parlament buscaba un nuevo sitio para llevar su proyecto al Congreso. Rivera designó a Lorena Roldán para ser la voz en el Parlament, pero Carlos Carrizosa se antepuso a esta pretensión y mantuvo el liderazgo de los ‘naranjas’ en la Cámara catalana.

La salida de Arrimadas y de un buen número de importantes diputados de Ciudadanos, como José María Espejo y Fran Hervías, desembocó en la desesperación de sus propios votantes. No se entendía el por qué Arrimadas salió a Madrid tras haber ganado las elecciones. Su cobardía provocó el rechazo de quienes se habían partido la cara -algunos literalmente- por el partido ante el acoso y derribo de los independentistas.

ARRIMADAS, UNA TRAICIÓN PARA EL VOTANTE DE CIUDADANOS

El motivo de su salida a Madrid fue principalmente el hartazgo de los ataques e insultos que recibía en las calles de Cataluña, según apuntan las mismas fuentes. Sin embargo, esa misma violencia verbal y física la continúan recibiendo concejales y diputados del partido que siguen padeciendo las iras de los violentos. Los continuos ataques y pintadas en sedes de Ciudadanos, coches particulares y comercios de familiares forman parte del día a día de este partido. El ejemplo de Arrimadas es marcharse, pero muchos concejales y simpatizantes no pueden ni quieren moverse de su tierra.

La situación en Cataluña no es extrapolable a ningún otro territorio

La cobardía de Arrimadas, que prefirió la tranquila Madrid con su marido Xavier Cima, fue vista como una «traición» y el «menosprecio» de una líder hacia sus propios votantes. Como si fuera un «ahí os quedáis». Las bases internas de Ciudadanos no olvidan esta maniobra y tampoco perdonan que no se hayan adoptado medidas de calado tras las debacles electorales, especialmente en Madrid.

Arrimadas
Arrimadas. Foto: Flickr Cs.

La huida de Arrimadas hacia Madrid se hizo en un primer momento en absoluto secretismo. Tan sólo el círculo más cercano de la ahora líder de Ciudadanos conocía sus planes. «Se intentó crear un relato, pero no cuajó. Fue un acto cobarde dejar a miles de votantes huérfanos», han asegurado las fuentes consultadas.

CIUDADANOS QUERÍA A ERC EN LA ALCALDÍA DE BARCELONA

Rivera no estaba en absoluto de acuerdo con la decisión de Arrimadas de irse de Cataluña. «El gran problema es que Ciudadanos quiso hacer más mayor pero motivado por los aires de grandeza, sin un proyecto claro en toda España. La situación en Cataluña no es extrapolable a ningún otro territorio», ahondan las mismas fuentes. Se perdió la oportunidad de gobernar en Cataluña con este proyecto, pero las ansias de poder de la cúpula de los naranjas se antepuso a los ideales.

Este cambio de principios provocó la ruptura también en el Ayuntamiento de Barcelona en las elecciones municipales de mayo de 2019. «Ciudadanos quería a ERC en la Alcaldía. La política del cuanto peor mejor», han asegurado. Por esta razón, el grupo de Manuel Valls, Barcelona pel Canvi, se escindió de los ‘naranjas’. «Vivir en la oposición en Barcelona es uno de los papeles más cómodos», han asegurado.

Si ERC hubiera obtenido la Alcaldía, ahora gobernarían los republicanos la plaza Sant Jaume y el reguero de dinero público hacia las entidades independentistas habría sido ingente en comparación con un gobierno municipal de PSC y Barcelona en Comú. «No se podía permitir y por eso Valls rompió el acuerdo con (Mari Luz) Guilarte -jefa de Cs en Barcelona-«, han insistido las fuentes.

Sin Arrimadas en Cataluña, el control del partido pasó a manos del tándem formado por Carlos Carrizosa, actual jefe de la cúpula autonómica, y José Manuel Villegas, que dimitió pocos meses después de las elecciones del 10-N, junto a Fernando de Páramo, entre otros. Carrizosa se hizo con las riendas completas, ya no debía dar explicaciones a ningún otro mando. De hecho, por no darlas, no ha concedido ni un atisbo de autocrítica tras perder 30 diputados el pasado 14-F.

CS ABANDONÓ SUS PRINCIPIOS

Rivera lo intentó todo para tratar de desmovilizar a Arrimadas o al menos arrinconarla. La propuso como candidata al Senado, cargo que descartó la actual líder naranja. Intentó que se mantuviera en el Parlament por todos los medios, pero ella se resistía a su ambición. «Una silla en el Congreso o dimito», insistía.

Quería estar a la misma altura que su jefe de filas, pese a que esta decisión sentaría las bases de la caída en cascada del partido. Sin Arrimadas al frente de Cataluña, qué proyecto quedaba para el resto de España. «¿Cuál era exactamente el mensaje?», reflexionan las fuentes. «Nacimos para combatir al nacionalismo e independentismo desde y en Cataluña, no desde el Congreso», han advertido. «Las ansias de poder de algunos y la falta de asunción de responsabilidades han hecho el resto», han considerado.

Arrimadas se hizo muy conocida en Madrid por su tesón y férreo marcaje al independentismo, pero desde el atril del Parlament. Su voz en el Congreso se diluyó y su mensaje ya no era tan claro ni tajante, más cuando trató de alcanzar acuerdos con el PSOE para los Presupuestos y negoció la moción de censura en Murcia este mismo año. La jugarreta salió rana. Ni gobierno en Murcia y extinción en Madrid pese a llevar como jefe de filas al abogado del Estado que defendió los intereses de España ante los golpistas de Oriol Junqueras y compañía, ahora indultados por el propio PSOE.

Ciudadanos vendió la idea de que el tándem formado por Rivera y Arrimadas podría atraer votos. Pudo ser en abril de 2019, con un 28-A pletórico para los naranjas. Sin embargo, para el 10-N se cosechó la debacle. Perdieron gran parte de los apoyos y su electorado se ha quedado en casa desde entonces elección tras elección. Un hueco que trata ahora de recuperar el PP y el PSC en Cataluña.