miércoles, 27 octubre 2021 15:18

La alocada teoría sobre Puigdemont que golpea a PSOE y ERC

La detención de Carles Puigdemont y su entrada en prisión en el centro penitenciario de Sassari (Cerdeña, Italia) apenas ha movilizado al independentismo. La Assemblea Nacional Catalana (ANC) tan sólo logra convocar a cerca de dos millares de seguidores y simpatizantes de la causa secesionista en Barcelona, pese a la festividad de la Mercè.

El temor a algaradas e incendios en las calles ha obligado al Departament d’Interior a movilizar a los Mossos d’Esquadra, que han blindado el consulado italiano ubicado en el corazón de Barcelona. Los manifestantes, muy pocos en comparación con las movilizaciones conocidas tras la sentencia del Supremo en octubre de 2019, han cortado la avenida Diagonal, una de las arterias principales de Barcelona.

Los convocantes exigen la inmediata ruptura de ERC en la mesa de negociación con el PSOE. «Fuera, fuera de la mesa de negociación«, corean los seguidores de la ANC, más afín a Puigdemont que a ERC. JxCat ha promovido también esta concentración. La vicepresidenta de JxCat, Elsa Artadi, ha asegurado que forma parte del «acompañamiento» que hace la Generalitat para «hacer de altavoz» y dar a conocer la detención y el encarcelamiento de Puigdemont.

PUIGDEMONT, DE NUEVO ACTIVADO CON SU DETENCIÓN

Y es que, en el imaginario independentista se está propagando una teoría que toma cada vez más fuerza. JxCat ha sido irrelevante hasta la fecha desde la victoria de ERC en las pasadas elecciones autonómicas. Con la desactivación de Puigdemont y la pinza elaborada entre ERC y el Gobierno de Pedro Sánchez, JxCat tan sólo se limitaba a observar, sin tener un papel determinante en la política catalana y pese a estar en el Govern. De hecho, hasta hace unas horas, incluso TV3 se refería a Puigdemont como «JxCat» en vez del cargo de expresidente de la Generalitat.

Qué va a hacer el Gobierno, interlocutor único ante la Unión Europea, ante la injerencia del poder judicial español

Esta teoría tiene como eje principal la entrega voluntaria de Puigdemont en Italia. Su extraditación depende de la justicia italiana y en última instancia del gobierno del país. Si finalmente, es obligado a venir a España, el Tribunal Supremo le juzgaría en un breve espacio de tiempo para después esperar el indulto, como al resto de políticos presos, con Oriol Junqueras a la cabeza.

En caso de demorarse esta opción, Puigdemont podría encontrarse con un cambio en el Ejecutivo y pendiente de Vox, que ejerce de acusación particular contra él. Si el próximo Ejecutivo está atado por los de Santiago Abascal, Puigdemont pasará más de una década en prisión en vez de los tres años. Para que esta teoría se pudiera cumplir, Italia deberá entregar al expresidente catalán en primer lugar y aún no está nada claro que se decidirá.

POR QUÉ FRANCIA NO DETUVO A PUIGDEMONT HACE UNA SEMANA

Sea como fuere, la condición de preso no es nueva para Puigdemont. Estuvo encarcelado en Alemania y después fue liberado debido a que el delito de sedición, por el que se le acusaba en España, no estaba contemplado en el país germano. Sin embargo, el juez Pablo Llarena modificó la orden de detención el mismo día de la sentencia, aunque aseguró que la iba a suspender.

No obstante, se ha podido cursar una orden internacional de detención, un papel más valioso que la euroorden y que escapa al reglamento del Tribunal de Justicia de la UE. Sea como fuere, el caso es que agentes de paisano de Italia, y también de España -a tenor de las declaraciones de la defensa de Puigdemont-, le arrestaron a su llegada al aeropuerto de l’Alguer.

Si hay alertas para entrar a la Asamblea francesa tiene que ser tantos filtros como para entrar en el aeropuerto italiano

Tal teoría es tan inverosímil que el propio Puigdemont pudo ser detenido en París o en Perpiñán, lugares que ha pisado el ahora encarcelado durante este verano. De hecho, en la Asamblea francesa mantuvo una reunión la pasada semana con diputados y senadores. ¿Por qué no se le detuvo allí? ¿Francia había preguntado a Llarena si la euroorden estaba vigente aún? ¿Por qué Italia no lo había hecho hasta ahora? Preguntas que sólo conoce el Tribunal Supremo y que afirma ahora que la euroorden fue modificada, pero no suspendida.

«Si hay alertas para entrar a la Asamblea francesa tiene que ser tantos filtros como para entrar en el aeropuerto italiano», ha asegurado Artadi, dando alas a esta teoría conspiranoica.

LA DETENCIÓN HARÍA SALTAR POR LOS AIRES LA MESA DE ERC Y PSOE

Y es que, con el caso de Puigdemont, JxCat ha vuelto a estar en los medios con más atención, mientras que ERC ha preferido mantener el apoyo a Puigdemont desde las redes sociales, sin tomar por ahora ninguna medida sobre la mesa de negociación. Acabar con este diálogo entre ERC y el PSOE es una de las metas de quienes buscan «la confrontación» constante entre Cataluña y el resto de España.

Por ello, Artadi espera que Europa deje libre a Puigdemont debido a que, según aseguran, la euroorden se encuentra suspendida, un extremo que niega tajantemente el Supremo. «No hay margen de interpretación», ha asegurado la dirigente independentista.

Además, JxCat llevará el asunto al Congreso de los Diputados en la próxima sesión de control al Gobierno. Es decir, habrá campaña en favor del expresidente catalán, pese al intento del PSOE y ERC de destruir su figura mediática y política.

Las sillas que dejó vacías JxCat no surtieron el efecto deseado en la mesa de negociación y su irrelevancia habrían hecho cambiar la estrategia para situar al líder de la confrontación en el centro de la información. De hecho, la prensa internacional lleva en sus ediciones online la detención de Puigdemont, en un momento en el que la justicia investiga las conexiones rusas con el independentismo.

Una de las cuestiones de JxCat se centra en la actuación del Gobierno, incluido la del servicio de inteligencia, en relación con la «detención ilegal» del eurodiputado y «presidente de Cataluña en el exilio». Además, también pregunta «qué va a hacer el Gobierno, interlocutor único ante la Unión Europea, ante la injerencia -escrito con «g» en la pregunta parlamentaria- del poder judicial español».