martes, 18 enero 2022 21:45

Espinosa de los Monteros, el ‘Echenique’ de Vox, un nuevo defraudador en el Congreso

Iván Espinosa de los Monteros de Simón se ha convertido en el nuevo ‘Echenique’ de Vox. El portavoz de la formación conservadora ha obtenido este nuevo mote tras la ratificación del Tribunal Supremo a una sentencia por «fraude de acreedores«. Algunas formaciones han exigido su dimisión, comparando el caso de las obras de su casoplón de cinco plantas junto a la nueva sede de Vox en Madrid con el de Alberto Rodríguez, que ha sido inhabilitado para ejercer cargo público. Sin embargo, han tirado balones fuera.

El caso más similar es la condena por fraude, éste a la Seguridad Social, es el de Pablo Echenique. El portavoz de Unidas Podemos admitió este «fraude laboral», que no supondría una dimisión al no ser un delito de corrupción. El que fuera secretario de Organización del partido ‘morado’ tuvo que abonar más de 11.000 euros para regularizar el contrato en negro de su asistente.

Espinosa de los Monteros (Vox)

Es por este motivo, el caso de Espinosa de los Monteros de Simón es similar en términos civiles al de Echenique. Sin embargo, en el Congreso de los Diputados se ha intentado cambiar el relato al compararlo con el de Alberto Rodríguez, condenado a inhabilitación de cargo público. De hecho, el Tribunal Supremo ha ratificado la condena al ahora exdiputado ‘morado’ por agresión a un agente de policía.

LA IZQUIERDA PIDE LA DIMISIÓN DE ESPINOSA DE LOS MONTEROS Y EVITA COMPARACIONES

El discurso de la izquierda, como Compromís, se ha centrado en quitar hierro a los hechos de este exdiputado para iniciar un nuevo ataque a Vox. Joan Baldoví, líder de la formación valenciana, aseguró sentirse «dolido» y «más vulnerable» tras la retirada del escaño a Rodríguez. «Hoy un buen diputado estará en su casa y otro portavoz de un partido político, condenado por fraude de acreedores estará justamente aquí», dijo desde el atril de la sala de prensa del Congreso. No ahorró el nombre de Espinosa de los Monteros de Simón. «El señor Espinosa de los Monteros, por si quedaba alguna duda», apostilló.

Así, aseguró que la condena a Rodríguez fue un triunfo de la «derecha» y no entró a debatir el fondo de la sentencia al expolítico morado. «Tenemos una sensación de que se está abriendo una caza del ‘a por ellos’«, aseguró. Así, presentándose como una víctima, afirmó que los «políticos de izquierdas sometidos a una presión inhumana». También acusó al PSOE de doblegarse ante esta presión. «Se están plegando a las presiones de la derecha», dijo.

Sin embargo, Espinosa de los Monteros de Simón no cometió delito alguno. Su caso es civil, aunque no deja de ser un hecho grave el haber sido condenado en costas y a pagar 63.183 euros a la empresa que realizó la reforma de su vivienda, un casoplón de cinco plantas en una de las zonas más carismáticas de la capital como es Chamartín.

ESPINOSA DE LOS MONTEROS: UN RECURSO SIN FUNDAMENTO

«Acato la sentencia, sin más. Lo que no voy a hacer es lo que hacen otros partidos políticos y otros portavoces: hacer grandes aspavientos y denunciar a la Justicia», ha afirmado Espinosa de los Monteros de Simón. Sin embargo, cambia por completo el sentido de la sentencia al afirmar que «se me hace pagar el 25% de lo que se me pedía de muy mala fe, yo pensaba que era menos», ha dicho.

Utilizó la sociedad para su beneficio en perjuicio de terceros, e igualmente consideró que había un enriquecimiento injusto

El Supremo no sólo inadmitió a trámite el recurso, sino que además lo hizo con un buen rapapolvo. La petición de Espinosa de los Monteros de Simón tenía un «carencia manifiesta de fundamento». Además, le condenó a abonar la defensa de la parte contraria. No hay recurso posible y la sentencia es firme.

Espinosa de los Monteros realizó la reforma a través de la sociedad Promociones Pedro Heredia 6 SL (PPH6). Esta empresa sólo tenía un administrador único, el propio portavoz de Vox. En primera instancia, el también fundador de Vox fue condenado a pagar los 60.000 euros más los intereses devengados a Rehabilitación, Urbanización y Edificación SL (RUE), que hizo dichas obras en su casa.

UNA EMPRESA SIN ACTIVIDAD DESDE 2012 CON ESPINOSA DE LOS MONTEROS COMO SOCIO ÚNICO

El dirigente de Vox compró la vivienda en 2015, un año después de la fundación del partido. Al año siguiente, en mayo de 2016, se acogió al «concurso y conclusión por inexistencia de masa», quedando extinguida. RUE reclamó el pago del dinero adeudado aplicando la teoría del levantamiento del velo, por confusión e instrumentalización de la sociedad en fraude de terceros y por enriquecimiento injusto.

La empresa extinguida se opuso, aunque reconoció que el socio único de la sociedad era el propio Espinosa de los Monteros, constituida en lo más alto de la burbuja inmobiliaria, en 2007 para cesar la actividad en 2014. Si bien, el contrato de ejecución de obra se firmó con RUE en 2012. Los jueces dieron la razón a la reformadora de la vivienda al asegurar que Espinosa de los Monteros de Simón «utilizó la sociedad para su beneficio en perjuicio de terceros, e igualmente consideró que había un enriquecimiento injusto».

Además, sentenciaron que PPH6 se utilizó «para aprovechar la actividad de su mujer –Rocío Monasterio– ofreciendo a los clientes los servicios de construcción, en el 2012, cuando ya no tenía ninguna actividad, pues así lo reflejan las cuentas de la sociedad y el informe pericial». Es decir, la propia justicia advierte que Espinosa de los Monteros usó esta sociedad sin actividad para tratar de beneficiarse.

MAL EJEMPLO DE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA

PPH6, según la sentencia ratificada por el Supremo, ni tenía capital ni propiedades. Solo ingresaba cuando el otro diputado hacía de cliente. Todo un despropósito y un mal ejemplo para quien pretende gobernar España.

De hecho, para hacer bien las cosas, Espinosa de los Monteros de Simón «tenía que haber procedido como de costumbre, girar la factura al cliente para hacer frente a la ejecución de la sentencia firme, o bien presentar una reclamación judicial por la falta de pago por incumplimiento de contrato de arrendamiento de servicio que les unía«. En vez de ello, presentó el concurso de acreedores y dejó a la demandante sin cobrar.

Así el Congreso no sólo se ha convertido en una pelea de barrio, con un lenguaje soez y enfrentamiento constante entre diputados, sino también se compite por la colección de sentencias judiciales, algunas de ellas sin posibilidad de recurso alguno.