Ana Redondo y el nuevo feminismo que deja atrás la era de Irene Montero en Igualdad

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, está delineando una nueva dirección dentro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) a través de su gestión en el ministerio, marcando un contraste significativo con las políticas e ideologías implementadas por su predecesora, Irene Montero.

Ana Redondo, especialista en Derecho Constitucional y con amplia experiencia en política municipal y autonómica, ha adoptado un perfil que difiere notoriamente del enfoque combativo, estridente y divisivo de Irene Montero. Este cambio en la conducción del ministerio sugiere un giro hacia un tono más conciliador y pragmático.

Durante el mandato de Montero al frente del Ministerio de Igualdad, se generaron tensiones significativas dentro del movimiento feminista y se acentuó una brecha generacional entre las feministas socialistas y las nuevas generaciones. La imposición de una revisión radical del concepto feminista durante esa época profundizó aún más estas divisiones.

Ana Redondo está buscando revertir este panorama y sentar las bases de una gestión más inclusiva y colaborativa. Su enfoque, opuesto al estilo de Montero, apunta a la construcción de puentes y al diálogo interno, marcando un cambio de rumbo en el abordaje de las cuestiones de igualdad desde el ámbito gubernamental. La actual ministra pretende superar las divisiones previas y unificar al partido en torno a objetivos comunes en materia de igualdad y derechos de las mujeres. El impacto de esta nueva dirección en el PSOE y en la política de igualdad en España será observado de cerca en los próximos meses.

LOS PRIMEROS MOVIMIENTOS DE ANA REDONDO EN IGUALDAD

Ana Redondo y el nuevo feminismo que deja atrás la era de Irene Montero en Igualdad | Foto: Europa Press
Ana Redondo y el nuevo feminismo que deja atrás la era de Irene Montero en Igualdad | Foto: Europa Press

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha dejado su impronta en la cartera al decidir cambiar el nombre de la secretaría de Estado bajo su jurisdicción, eliminando el término «violencia de género» y adoptando «violencia contra las mujeres». La modificación fue aprobada como parte de los acuerdos de personal durante la última reunión del Consejo de Ministros, celebrada el pasado martes 16 de enero.

En este nuevo enfoque, Ana María Calvo Sastres continuará ocupando el cargo de secretaria de Estado de Igualdad y para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres. La designación previa de Calvo Sastres, el 5 de diciembre, la había establecido como secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género. La decisión de Redondo de ajustar el nombre de la secretaría refleja una elección deliberada en el lenguaje, buscando hacer hincapié en la perspectiva de la violencia centrada específicamente en las mujeres.

Fuentes del Ministerio de Igualdad han afirmado que este tipo de ajustes son «algo común» y que cada ministerio tiene la prerrogativa de determinar los nombres de sus unidades. La medida puede entenderse como un cambio en la terminología utilizada en el enfoque gubernamental hacia la violencia de género, subrayando la atención específica a las mujeres como víctimas y destinatarias de políticas de erradicación de la violencia.

Esta decisión refleja la orientación de Ana Redondo y su equipo hacia una perspectiva particular en la lucha contra la violencia, marcando una distancia respecto al enfoque previo bajo la dirección de Irene Montero. La modificación en el nombre de la secretaría de Estado sugiere una reinterpretación conceptual que enfatiza el papel central de las mujeres en la lucha contra la violencia.

Ana Redondo y el nuevo feminismo que deja atrás la era de Irene Montero en Igualdad | Foto: Europa Press
Ana Redondo y el nuevo feminismo que deja atrás la era de Irene Montero en Igualdad | Foto: Europa Press

En otra decisión relevante, Ana Redondo propuso a Isabel García como la nueva directora del Instituto de las Mujeres. García, con experiencia previa como diputada de Igualdad, Juventud y Deportes en la Diputación de Valencia en 2015, asumirá un rol clave en el ámbito de la igualdad.

El nombramiento de Isabel García ha generado críticas y tensiones, especialmente entre los defensores de los derechos LGTBI, lo que llevó a la convocatoria de una concentración a las puertas del Ministerio de Igualdad. Ante esto, Redondo decidió reunirse con representantes de asociaciones del colectivo LGTBI en un esfuerzo por abordar las preocupaciones y tensiones surgidas por el nombramiento de García.

La ministra de Igualdad ha dado ejemplo de galante demostrando su disposición al diálogo y buscando encontrar puntos de encuentro con los representantes del colectivo LGTBI. La reunión con estas asociaciones refleja el compromiso de Redondo de abordar de manera constructiva las preocupaciones planteadas y mantener un canal abierto de comunicación con los diferentes actores involucrados en la promoción de la igualdad y los derechos.

EL FEMINISMO DEL QUE SE INTENTA ALEJAR REDONDO: LOS PACTOS DEL PSOE Y UP

Las recientes acciones de Ana Redondo al frente del Ministerio de Igualdad han levantado polémicas y críticas, sugiriendo un alejamiento de las políticas feministas  que en su día acordaron el Partido Socialista (PSOE) y Unidas Podemos para formar un Gobierno de coalición bajo la administración de Pedro Sánchez.

El acuerdo de coalición, compuesto por diez puntos, destinó solo uno a abordar temáticas feministas de manera específica. Este punto, formulado en términos directos, buscaba «garantizar la seguridad, la independencia y la libertad de las mujeres a través de la lucha decidida contra la violencia machista, la igualdad retributiva, el establecimiento de permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles, el fin de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y la elaboración de una ley de igualdad laboral».

Ana Redondo y el nuevo feminismo que deja atrás la era de Irene Montero en Igualdad | Foto: Europa Press
Ana Redondo y el nuevo feminismo que deja atrás la era de Irene Montero en Igualdad | Foto: Europa Press

No obstante, la ambigüedad en torno a la expresión «trata de seres humanos con fines de explotación sexual» generó en su día ciertas inquietudes. Analistas apuntaron que la falta de claridad podría no abordar adecuadamente la complejidad de la trata en todas sus formas, incluyendo situaciones como la venta de órganos, trabajo esclavo y matrimonios forzados, afectando a víctimas de diversas circunstancias, muchas de ellas mujeres. Algo que terminó afectando a la gestión de Irene Montero en Igualdad.

En la comparación de los programas originales de ambos partidos, se pudo evidenciar un desplazamiento hacia las posturas del PSOE en el acuerdo final. Mientras que el programa de este partido situó el feminismo como la segunda prioridad después del empleo, Unidas Podemos aseguró el feminismo a los cuidados como un «derecho fundamental». Lamentablemente, esta última prioridad ha desaparecido del acuerdo definitivo.

La divergencia clave entre el «feminismo de la igualdad» del PSOE y el «feminismo de los cuidados» de Unidas Podemos reveló en su día, incluso antes de pactar el Gobierno, una disparidad en la percepción de los privilegios del varón y la estructura social. Mientras el primero buscaba igualar la situación de mujeres y hombres, el segundo destacaba la importancia de replantear las prioridades y horarios para corresponsabilizar a todos en las tareas de cuidado.

psoe y unidas podemos solo trazaron un punto de diez sobre igualdad en su acuerdo de gobierno

Las críticas también se dirigieron hacia la ausencia de atención a temas cruciales en la sostenibilidad de la vida, como la reproducción social y los cuidados, en el acuerdo final. Esta omisión subraya una brecha entre las expectativas feministas y la realidad de la agenda gubernamental actual.

La polémica se agravó al considerar la importancia de la presencia de mujeres en roles de liderazgo. Aunque constituye un avance, la mera inclusión no garantiza un enfoque feminista. La atención prestada a temas fundamentales, y algunos nombramientos, como el de Nadia Calviño, generan dudas sobre su impacto positivo en mujeres en situaciones de vulnerabilidad.

En conclusión, las decisiones de Irene Montero y la administración pasada, plantearon desafíos significativos para la implementación efectiva de las políticas feministas acordadas previamente. La incertidumbre persiste sobre el compromiso real con una agenda de igualdad de género, dejando abierta la pregunta sobre el rumbo pasado de las políticas feministas en España.

ANA REDONDO EVITA MANTENER EL PERFIL DE IRENE MONTERO

Ana Redondo y el nuevo feminismo que deja atrás la era de Irene Montero en Igualdad | Foto: Europa Press
Ana Redondo y el nuevo feminismo que deja atrás la era de Irene Montero en Igualdad | Foto: Europa Press

La gestión de Irene Montero al frente del Ministerio de Igualdad dejó un legado marcado por reformas legales y polémicas que dividieron al feminismo español y generaron tensiones en el seno del Gobierno de coalición. La Ley de Garantías de la Libertad Sexual, conocida como la Ley del «Solo sí es sí», y la Ley Trans, destinada a la igualdad real y efectiva de las personas trans y los derechos de las personas LGTBI+, fueron medidas emblemáticas que generaron controversias y llevaron al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a tomar la decisión de recuperar Igualdad para el PSOE.

La reforma de los delitos sexuales, impulsada tras las críticas a la sentencia de La Manada durante el mandato de Mariano Rajoy, fue uno de los hitos durante el mandato de Montero en el Ministerio de Igualdad. La modificación tenía como objetivo central «poner el consentimiento en el centro» del delito y unificar los delitos de abuso y agresión en el Código Penal. La Ley fue aprobada en agosto de 2022 y entró en vigor de manera parcial en octubre del mismo año, para implementarse completamente el 7 de marzo de 2023.

Sin embargo, la implementación de la Ley del «Solo sí es sí» fue objeto de discordia entre el PSOE y Podemos. La falta de acuerdo sobre la reforma llevó a una división en el Gobierno de coalición, siendo la primera vez que el PSOE presentó su propia propuesta, separándose de la postura de Montero. Esta situación generó tensiones y marcó el mandato de la ministra de Igualdad.

Además de los desacuerdos políticos, Montero se enfrentó a críticas y polémicas personales. Insultos y descalificaciones, como los proferidos por Carla Toscano en el Congreso de los Diputados, contribuyeron a un clima tenso. Toscano insultó a Montero, sugiriendo que su único mérito era «haber estudiado en profundidad» a Pablo Iglesias.

La gestión de Irene Montero en el Ministerio de Igualdad dejó un legado complejo, con reformas legislativas significativas, pero también con tensiones internas y críticas personales que han dejado huella en la percepción pública y en el propio seno del Gobierno de coalición.