La calabaza se ha ganado un lugar privilegiado en nuestras mesas y no solo por su característico color anaranjado o por ser el ícono indiscutible de Halloween. Esta hortaliza, ligera y sabrosa, es uno de los alimentos más completos del otoño, cargada de nutrientes que aportan energía y bienestar. España, de hecho, se ha convertido en uno de los principales exportadores de calabaza del mundo, reflejo de su creciente popularidad tanto en la cocina como en el ámbito de la salud.
El doctor Ruber Juan Bravo, nutricionista, recuerda que esta hortaliza “contiene propiedades depurativas, diuréticas y digestivas”, y que su consumo habitual puede mejorar de forma notable la salud digestiva y el equilibrio del organismo. Con un aporte calórico mínimo y un contenido de agua cercano al 96%, este alimento se presenta como una aliada ideal para quienes buscan mantener una dieta equilibrada sin renunciar al sabor. Pero más allá de sus virtudes nutricionales, la calabaza representa también una oportunidad de volver a lo natural, a los productos de temporada que nutren sin excesos.
1Un alimento con historia, color y poder antioxidante
La calabaza es mucho más que un ingrediente de temporada. Desde su vibrante color hasta su sabor dulce y suave, encierra una composición rica en betacarotenos, los responsables de ese tono anaranjado tan característico. Según la Fundación Española del Corazón, el betacaroteno tiene una potente acción antioxidante que ayuda a combatir los radicales libres y previene el envejecimiento celular. En otras palabras, cada cucharada de puré o crema de calabaza es un pequeño gesto de salud para la piel y las células del cuerpo.
Además de su efecto antioxidante, la calabaza destaca por su equilibrio nutricional. Contiene fibra soluble, que contribuye a la sensación de saciedad y favorece el tránsito intestinal, y minerales como el potasio, el calcio y el magnesio. A esto se suman vitaminas esenciales, como la A, C y E; todas ellas con un papel importante en la protección del sistema inmunológico. Por todo esto, la calabaza no solo alimenta, sino que protege, hidrata y fortalece desde dentro.

