Los excesos de Israel comprometen a PP y Vox por sus espesos silencios

El genocidio perpetrado por Israel en Gaza y la intervención militar ilegal en Irán han puesto a la derecha española en un espejo incómodo. Lo que debería haber sido un debate sobre derechos humanos y responsabilidad internacional ha quedado en nada.

Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez se ha posicionado como un líder mundial que se opone a la guerra y a los abusos internacionales, figuras del PP y Vox han apostado por el silencio, la tibieza o incluso su apoyo implícito a gobiernos que han atacado gravemente a la población civil palestina.

La reciente aprobación de una ley en Israel que aplica la pena de muerte exclusivamente a palestinos, y las operaciones militares que han provocado decenas de miles de muertes, no solo han escandalizado a la comunidad internacional, sino que también han expuesto a la derecha española.

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La inacción de Alberto Núñez Feijóo y de Santiago Abascal frente a hechos que organismos internacionales califican de genocidio y crímenes de guerra, ha dejado claro que los mensajes de patriotismo y defensa de los derechos humanos que ambos partidos suelen proclamar se rompen cuando se enfrentan a la realidad de la violencia internacional y los intereses de aliados estratégicos como Estados Unidos e Israel.

Mientras tanto, Pedro Sánchez ha aprovechado la situación para promover su calculado liderazgo en la arena internacional. A pesar de que el PSOE ha realizado aumentos del gasto militar y ha realizado gestos discretos en favor de Estados Unidos, el presidente ha sabido diferenciarse con claridad: sea por ética o por cálculo electoral, ha tomado decisiones firmes, liderando el ‘no a la guerra’ y criticando de forma explícita las agresiones internacionales que afectan a poblaciones civiles.

Este posicionamiento, casi inaudito entre la acobardada comunidad internacional, le ha permitido presentarse como un líder antitrumpista de referencia. Por el contrario, Feijóo tardó semanas en que expresara un «no a la guerra y no a usted», en referencia a Sánchez. Vox, por su parte, ha mostrado un patrón similar que compromete su discurso patriótico al permanecer callado ante políticas que pueden perjudicar a España, como la amenaza de aranceles estadounidenses.

Cabe recordar que durante el genocidio, más de 65.000 palestinos fueron asesinados, en su mayoría civiles, y muchas voces que deberían haber denunciado estas atrocidades optaron por el silencio o la ambigüedad.

FOTOS Y COMPLICIDADES

Algunas figuras del PP, como José Luis Martínez-Almeida o Feijóo, se han visto obligadas a emitir declaraciones breves y tardías que reconocieron el sufrimiento de la población palestina. Sin embargo, estos gestos llegan demasiado tarde y no compensan meses de omisión política.

Más preocupante es la postura de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, quien no ha pronunciado palabra sobre los civiles asesinados y, en cambio, ha utilizado su tiempo político para actos simbólicos como fotografiarse con el equipo ciclista de Israel.

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Ayuso y Almeida Moncloa
José Luis Martínez-Almeida e Isabel Díaz Ayuso. Foto: EP.

Además, en varias declaraciones, Ayuso acusó de antisemitismo a quienes criticaban los bombardeos, intentando cerrar el debate bajo la coartada del victimismo histórico, mientras las imágenes de hospitales, escuelas y campos de refugiados arrasados hablan por sí solas.

En paralelo, Santiago Abascal, líder de Vox, ha reforzado su narrativa islamófoba, presentando el conflicto únicamente como una lucha contra el ‘terrorismo islámico’. Esta visión simplista le permite ignorar la violencia masiva contra la población palestina sin comprometerse con los derechos humanos.