El Gobierno de Pedro Sánchez «ha dado un paso que no tiene precedente en la historia democrática de España ni parangón en ningún país aliado. El cierre del espacio aéreo español no solo a aeronaves estadounidenses, sino también a las de aquellos socios europeos que participen en la operación militar conjunta contra el régimen islamista iraní. Una decisión que va mucho más allá de un gesto diplomático y que constituye, en la práctica, un acto de sabotaje activo contra una operación de seguridad colectiva respaldada por nuestros aliados más próximos», explican en un comunicado desde Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM), una asociación que defiende los intereses israelíes en España.
Para entender la gravedad de lo que Sánchez está bloqueando, conviene recordar qué está en juego en esta operación. Sus objetivos son impedir que Irán desarrolle y despliegue armas nucleares; neutralizar su programa de misiles de largo alcance que, combinados con ese armamento, representan un peligro existencial para todos sus vecinos y también para Europa; desactivar la capacidad del régimen para masacrar a su propio pueblo; y reabrir el estrecho de Ormuz, que Teherán amenaza con bloquear como chantaje para estrangular la economía mundial. Eso es exactamente lo que Sánchez está saboteando», añade ACOM.
La justificación oficial es nula. Y explican que «más allá del interés personal del presidente, esta decisión confirma dos realidades que España entera debe valorar con toda la seriedad que merecen. La primera es su radicalidad absoluta en el panorama internacional. Sánchez no lidera ningún bloque, no agrupa a ningún aliado relevante y no responde a ningún interés español reconocible. Su posición solo encuentra eco en los regímenes y gobiernos menos homologables del mundo. No es neutralidad: es extremismo en política exterior convertido en norma de gobierno.
DAÑO DE SÁNCHEZ A LOS INTERESES ECONÓMICOS
La segunda realidad para ACOM es que «Pedro Sánchez está utilizando España como rehén de sus pulsos personales. El daño que está infligiendo a los intereses estratégicos, económicos y reputacionales de nuestro país es, en este momento, incalculable. Conviene recordar que el gesto de Zapatero de no levantarse ante la bandera de Estados Unidos nos costó lustros de consecuencias negativas en nuestra percepción como aliado fiable. Lo que está haciendo este presidente es incomparablemente más grave».
Ante esta huida hacia adelante, ACOM lanza un llamamiento explícito a todas las fuerzas políticas con presencia institucional para que reconozcan públicamente el daño que esta decisión causa a los intereses de todos los españoles, con independencia de su signo ideológico. Hacemos también un llamamiento a quienes tienen influencia económica y social en nuestro país. «El silencio en este momento es complicidad, y no enfrentarse a Sánchez en esta cuestión retrata a cada uno de quienes opten por callar. Del mismo modo, apelamos a los medios de comunicación para que eleven la mirada por encima de la refriega política cotidiana y pongan en perspectiva lo que verdaderamente está en juego para España. Y nos dirigimos también a los ciudadanos, porque la madurez cívica y la sensatez son hoy más necesarias que nunca», dicen.
El silencio ya no es una opción. España no puede permitirse perder otra generación de credibilidad como aliado fiable en el mundo que viene. «Y ese precipicio es, hoy, la dirección a la que nos conduce este presidente», concluye el comunicado de ACOM.
