Comer aguacate en verano puede beneficiar más a tu digestión de lo que imaginas

Con la llegada del calor, también cambian nuestros hábitos y muchas personas empiezan a notar molestias digestivas sin saber muy bien por qué. En ese contexto, el aguacate se ha convertido en uno de los alimentos más recomendados del verano por su capacidad para ayudar al intestino gracias a su alto contenido en fibra y grasas saludables.

El aguacate lleva años siendo uno de los alimentos estrella del verano, sobre todo porque encaja perfectamente con esa forma de comer más fresca, ligera y sencilla que apetece cuando suben las temperaturas. En ensaladas, tostadas, bowls o incluso acompañado solo con un poco de limón, se ha convertido en un imprescindible para muchas personas que buscan sentirse bien sin renunciar a comidas sabrosas. Pero más allá de su popularidad, cada vez más especialistas ponen el foco en su impacto positivo en la salud digestiva.

Y es que durante el verano no solo cambian nuestros horarios, también lo hace la forma en la que comemos, porque hay más comidas fuera de casa, más viajes, menos rutinas y, en muchos casos, peor hidratación. Todo eso puede acabar pasándole factura al intestino y provocar molestias bastante habituales en esta época, como hinchazón, estreñimiento o sensación de pesadez. En ese contexto, alimentos ricos en fibra como el aguacate pueden convertirse en un gran aliado para mantener el equilibrio digestivo y sentirse con más energía en el día a día.

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El verano también afecta a la salud digestiva

“En verano cambia el cuerpo”. Fuente: Magnific

Aunque muchas veces se asocia la salud intestinal únicamente con el tránsito o con “ir bien al baño”, los expertos recuerdan que su papel es mucho más amplio. Patricia Ortega, dietista-nutricionista especializada en alimentación vegetariana y vegana y en patología digestiva, explica que una buena salud intestinal implica tener una digestión adecuada, absorber correctamente los nutrientes y mantener una microbiota equilibrada, algo que influye incluso en cómo nos sentimos física y mentalmente.

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Durante el verano, todos esos procesos pueden alterarse con más facilidad. Cambiar horarios, dormir peor, comer diferente o pasar muchas horas fuera de casa afecta más de lo que parece al organismo. De hecho, muchas personas notan molestias digestivas justo en vacaciones sin relacionarlo directamente con esos cambios de rutina. Según explica Ortega, incluso las alteraciones del sueño y del ritmo circadiano pueden influir en la microbiota intestinal y en el funcionamiento digestivo.

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