EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Audiencia Nacional ha imputado a José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra por presunto tráfico de influencias. El PSOE ha activado un respaldo unánime y público al expresidente.
- ¿Quién está detrás? Pedro Sánchez ha marcado la directriz de defender la presunción de inocencia, mientras en Moncloa subrayan que el auto no contiene pruebas concluyentes ni conversaciones en primera persona de Zapatero.
- ¿Qué impacto tiene? El partido afronta semanas de tensión interna hasta la declaración del 2 de junio, en un clima de unidad que blinda la figura del expresidente como bastión moral del socialismo.
El Partido Socialista ha activado un cerrado dispositivo de apoyo público a José Luis Rodríguez Zapatero, imputado por la Audiencia Nacional en el caso Plus Ultra, siguiendo la directriz personal de Pedro Sánchez: total presunción de inocencia y plena colaboración con la Justicia. La dirección federal ha abandonado las primeras referencias al lawfare y se ajusta, ahora, a un discurso de cautela institucional: el auto es “serio”, pero carece de pruebas concluyentes.
La diferencia con el ‘caso Cerdán’: ausencia de conversaciones directas
En el Palacio de la Moncloa insisten en que que no hay ninguna conversación en primera persona del expresidente que lo incrimine. Esa es la línea de flotación que, a día de hoy, permite al Gobierno trazar una frontera nítida con lo ocurrido con Santos Cerdán, a quien se señaló la puerta de salida de inmediato tras conocerse el informe de la UCO. “No creemos que sea como el caso Cerdán”, repiten fuentes gubernamentales, que subrayan la ausencia de pruebas directas como el principal escudo para mantener la confianza en la inocencia del exlíder socialista.
Rodríguez Zapatero es, para la gran mayoría de los socialistas, un bastión moral: el presidente que aprobó la ley de igualdad, el matrimonio homosexual y cerró el drama del terrorismo. Por eso, el duro auto del juez Calama ha caído como un jarro de agua fría. “He colgado una foto con él para apoyarlo. ¿Se sabe algo más?”, confiesa un cargo territorial del PSOE a infoLibre, en un testimonio que refleja el ánimo de las bases: preocupación, incredulidad y un deseo íntimo de que todo se aclare cuanto antes.
El ánimo en Ferraz: preocupación contenida y larga travesía judicial
En la sede de Ferraz se preparan para un camino judicial largo. Varios dirigentes consultados coinciden en que el auto es todavía embrionario y que la declaración del próximo 2 de junio será determinante para despejar incógnitas. Mientras tanto, la consigna es no desfallecer: el expresidente ya compareció en el Senado por el caso Koldo y entonces ofreció explicaciones. Ahora, se le pide tiempo y, sobre todo, que la maquinaria del partido le arrope sin fisuras.
Zapatero representa la dignidad del partido para la inmensa mayoría de los socialistas. Ahora, el caso Plus Ultra pone a prueba esa imagen y la cultura de arrope que ya se activó de forma similar con Felipe González en los momentos más complicados.
La esposa y el hermano de Pedro Sánchez han sido también objeto de operaciones judiciales que muchos socialistas califican, aún en privado, como persecución. Todo ello, sumado a la imputación del expresidente, genera en las filas socialistas una sensación de acoso judicial que la dirección opta por no verbalizar en público, pero que sí está presente en las conversaciones internas. La estrategia oficial, sin embargo, es clara: colaborar con la Justicia y no hablar más de lawfare.
El Eje del Poder Socialista
El respaldo unánime a Zapatero no es solo un gesto de lealtad sentimental: es una operación de blindaje estratégico con varias capas. En primer lugar, cohesiona a un partido que, tras las elecciones andaluzas, encara un largo periodo sin citas electorales hasta el final de la legislatura. La ausencia de voces discordantes —ni siquiera el habitualmente crítico Emiliano García-Page ha roto la disciplina— demuestra una capacidad de cierre de filas que refuerza la autoridad de Sánchez sobre los barones territoriales. El presidente no solo marca la línea, sino que consigue que todos los presidentes autonómicos socialistas la sigan sin estridencias.
En el plano institucional, el Gobierno mantiene intacta la hoja de ruta de agotar la legislatura en el verano de 2027. Fuentes de Moncloa restan peso a la imputación como factor desestabilizador de la acción gubernamental: la agenda legislativa continúa y el pacto con los socios de investidura permanece estable. De hecho, la cautela con que formaciones como ERC (con el propio Gabriel Rufián reconociendo estar “jodido”) han acogido el auto refuerza la idea de que no habrá un vuelco inmediato en el tablero parlamentario.
En el terreno social, la figura de Zapatero moviliza a los sectores más identitarios del partido y a los votantes que vieron en sus gobiernos la materialización de los grandes avances sociales. Esa conexión emocional supone un activo electoral potencial si el caso termina archivándose; pero, de confirmarse algún indicio de irregularidad, el coste reputacional sería muy elevado. “La vida es complicada”, reflexionan en el entorno de Sánchez, conscientes de que el 2 de junio puede marcar un antes y un después. La cultura socialista de defender a los expresidentes —ya lo hizo con Felipe González— es a la vez un escudo y una apuesta de altísimo riesgo.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: Defensa cerrada de la presunción de inocencia y de la trayectoria del expresidente como garante de la ética pública socialista, sin caer en acusaciones sistémicas a los jueces.
- Protagonista: José Luis Rodríguez Zapatero (expresidente del Gobierno) y Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Declaración de Zapatero ante el juez el 2 de junio y primeros movimientos procesales de la defensa.
