Rubio y Driscoll contradicen a Trump: la fortaleza militar de Ucrania es la más fuerte de Europa

El Secretario de Estado y el jefe del Ejército de Estados Unidos califican a las fuerzas ucranianas como las más poderosas de Europa y admiten que su sistema de mando y control supera al estadounidense, en abierta contradicción con el discurso presidencial.

El Secretario de Estado Marco Rubio y el Secretario del Ejército Dan Driscoll han puesto esta semana la fuerza militar ucraniana por delante de la de sus aliados europeos e incluso, en aspectos clave, de la del propio Pentágono. Las declaraciones, recogidas por Defense News, contradicen abiertamente el relato que el presidente Donald Trump ha mantenido desde su regreso a la Casa Blanca sobre la supuesta debilidad estratégica de Kiev.

Una contradicción frontal con el relato de la Casa Blanca

Las palabras de ambos altos cargos no dejan espacio para la ambigüedad. Rubio calificó a las fuerzas armadas ucranianas como «las más fuertes y poderosas de toda Europa«, citando una tasa de bajas de cinco rusos por cada ucraniano y cuatro años de adaptación en el campo de batalla. La necesidad de combatir ha empujado a los ucranianos a desarrollar nuevas tácticas, nuevas técnicas, nuevos equipos y nueva tecnología que está creando una suerte de guerra híbrida asimétrica», afirmó.

Driscoll fue aún más lejos en su comparecencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado. «El sistema operativo común Delta de Ucrania, su arquitectura modular abierta de mando y control, es absolutamente increíble», testificó. «Integra completamente cada dron, cada sensor y cada plataforma de disparo en una sola red. La nuestra no». Una admisión extraordinaria viniendo de quien dirige el mayor ejército del planeta.

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La fisura con el discurso presidencial es profunda. En marzo, Trump despachaba la supremacía ucraniana en drones y contramedidas con un desdeñoso «no necesitamos su ayuda en defensa antidrón; sabemos más que nadie». Mientras, el Pentágono desplegaba en Arabia Saudí un sistema ucraniano para interceptar ataques de drones Shahed iraníes contra una instalación estadounidense, y traía a oficiales ucranianos para entrenar a tropas americanas en su uso.

El sistema Delta: la columna vertebral que el Pentágono no puede replicar

Gran parte de la ventaja operativa ucraniana descansa en una pieza de software: el sistema Delta del Ministerio de Defensa. Es la espina dorsal de la cadena de muerte digital de Kiev. Fusiona información de drones, sensores, radares y comunicaciones en un único mapa digital compartido por usuarios verificados en el frente. En 2024 se convirtió en el primer sistema de combate ucraniano en superar una auditoría de seguridad de la información según estándares OTAN.

Delta cuenta ya con 270.000 usuarios registrados —frente a los 200.000 de diciembre— y un módulo de Control de Misión que registra cada salida de dron: tipo, punto de lanzamiento, ruta, misión y resultado, generando cuadros de mando del batallón a la cúpula en minutos. Yurii Myronenko, inspector general del ministerio y artífice de la expansión de Delta, lo resumió así: «Delta es uno de los mejores sistemas porque, desde el principio, se hizo para esta guerra de drones: integrado con sistemas de guerra electrónica, detectores, artillería, todo».

Driscoll reconoció que la demora en adoptar un sistema similar en Estados Unidos es responsabilidad suya. Anunció una contrarreloj de seis semanas en Fort Carson, bautizada como Operación Jailbreak, para recablear sistemas heredados y que compartan datos en tiempo real, añadiendo después inteligencia artificial generativa. «El mayor riesgo es no ir lo bastante rápido», admitió.

La contradicción Rubio-Driscoll frente a Trump no es un mero roce de gabinete: revela que el ala técnica del Pentágono y el Departamento de Estado han llegado a una conclusión opuesta a la del presidente sobre quién tiene la ventaja militar real en Europa.

El Ejército y un consorcio de empresas —Anduril, Boeing, Lockheed Martin, Perennial Autonomy y RTX— lanzaron este mes un hackathon de integración basado en la misma arquitectura modular abierta que permite a Delta absorber nuevas herramientas según las desarrollan los ingenieros ucranianos. Varias de esas compañías ya han probado sus sistemas en el frente ucraniano, convertido en el campo de pruebas vivo más relevante para la tecnología occidental de drones y contramedidas.

Equilibrio de Poder

Las declaraciones de Rubio y Driscoll llegan en un momento de reajuste forzoso de la OTAN. Cuando Hegseth lleva meses diciendo a los europeos que su defensa es problema suyo y Trump sigue presentando a la Alianza como un deudor moroso, dos de sus principales subordinados sitúan a Ucrania —un país que ni siquiera es miembro— por encima de todos los ejércitos aliados europeos. La paradoja estratégica es evidente: Washington presiona a Bruselas para que asuma su propia seguridad mientras reconoce que el ejército más capaz del continente es el de un socio que depende del paraguas estadounidense.

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Para España, la lectura tiene dos vertientes. La primera, industrial: si Delta se convierte en el estándar de facto para la guerra multidominio, la Base Logística del Ejército de Tierra en Córdoba y el programa FCAS deberán integrar arquitecturas modulares abiertas compatibles con ese ecosistema so pena de quedar fuera de la interoperabilidad aliada. La segunda, estratégica: el reconocimiento explícito del poder militar ucraniano refuerza la posición de quienes en Moncloa abogan por mantener el apoyo a Kiev como inversión en la propia defensa nacional, incluso cuando Trump ponga en duda la utilidad de ese esfuerzo.

Observamos un precedente histórico relevante: durante la Guerra de Corea, el ejército estadounidense infravaloró la capacidad de maniobra norcoreana hasta que las derrotas iniciales obligaron a un vuelco doctrinal. Hoy, el Pentágono admite que necesita copiar al alumno ucraniano. La diferencia es que en 1950 ese vuelco llegó con un presidente alineado con sus mandos militares; en 2026, la fractura entre el comandante en jefe y sus secretarios es pública y profunda.

El siguiente hito será la cumbre de la OTAN de este verano, donde el nuevo Concepto Estratégico deberá digerir —o ignorar— el hecho de que el ejército más innovador de Europa no tiene un asiento en la mesa. Hasta entonces, la contradicción seguirá marcando la agenda de seguridad del flanco este.

sistema Delta Ucrania