EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, se ha ofrecido abiertamente como cabeza de lista de una confluencia de izquierdas soberanistas y estatales para las próximas generales.
- ¿Quién está detrás? Rufián lanza un pulso interno a Oriol Junqueras al condicionar su presencia en la candidatura de ERC al cumplimiento de ciertos requisitos sobre el grupo parlamentario.
- ¿Qué impacto tiene? Sumar acoge con interés el movimiento, Podemos pide esperar los tiempos de ERC, y en el PSOE se observa como un posible reordenamiento del espacio a su izquierda.
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha dado este miércoles un paso más en su proyecto de alianza entre las izquierdas soberanistas y las de ámbito estatal. Durante un coloquio en el Club Siglo XXI de Madrid, se ofreció públicamente como cabeza de lista de esa eventual coalición y, de paso, lanzó un pulso directo al presidente del partido, Oriol Junqueras: dejó claro que no concurrirá por ERC si no se cumplen determinadas condiciones vinculadas al grupo parlamentario.
La declaración de Rufián introduce un nuevo elemento de fricción en el ecosistema político de la izquierda y toca de lleno al espacio que sostiene la mayoría parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez. Sumar y Podemos han reaccionado en apenas horas, mientras que en Ferraz el movimiento se lee con cautela y con la certeza de que cualquier reordenamiento en la izquierda influirá en la geometría parlamentaria de la legislatura.
Una oferta concreta y un pulso a Junqueras
Rufián ha sido históricamente ambiguo, pero esta vez ha ido al grano. “Si yo estoy en posición de ayudar a que haya una confluencia o una colaboración entre las izquierdas soberanistas y estatales, un espacio de unión para maximizar resultados” y él fuera “el cabeza de lista, pues p’alante”, afirmó. Se trata de la primera vez que el dirigente republicano se postula sin rodeos para liderar esa hipotética candidatura de frente amplio.
Lo ha hecho, además, en un momento en que la dirección de ERC que encabeza Junqueras insiste desde hace semanas en que el partido concurrirá con sus propias siglas a las elecciones generales. Rufián, sin embargo, no da por cerrado el debate: “Yo no voy a volver a presentarme por ERC si no se cumplen unas condiciones”. Esas condiciones, deslizó, tienen que ver con el control del grupo parlamentario y con “saber a lo que nos enfrentamos”.
La tensión entre Rufián y Junqueras no es nueva, pero ahora se verbaliza en un escenario público y en vísperas del ciclo electoral. El portavoz republicano aseguró que mantiene una buena relación personal con el presidente del partido, aunque admitió con ironía que en ocasiones se quieren “matar”. La diferencia de fondo, sin embargo, es estratégica: Rufián cree que “es el momento de que las izquierdas soberanistas inspiren a las españolas”, mientras que Junqueras apuesta por preservar la identidad de ERC sin abrirse a alianzas con formaciones de ámbito estatal.
Reacciones en el espacio a la izquierda del PSOE
Apenas conocida la intervención de Rufián, las formaciones que orbitan a la izquierda del Partido Socialista han marcado posiciones. Sumar ha sido la primera en pronunciarse. Fuentes de la coalición consultadas por Moncloa.com han calificado el gesto del republicano como un paso en la dirección correcta: “Todos los pasos adelante para construir un espacio amplio y ganador son bienvenidos”. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, defiende con insistencia la necesidad de una confluencia que agrupe al mayor número de fuerzas progresistas.
El secretario general de Podemos, por su parte, ha optado por la prudencia. “Lo importante es respetar los tiempos de ERC, que es quien tiene la palabra”, señalan fuentes del partido morado. Reconocen el atractivo de una figura como Rufián —catalán, mediático y con proyección estatal— pero insisten en que cualquier movimiento debe hacerse sin forzar los debates internos de los republicanos y sin generar ruido en plena negociación de los Presupuestos.
Entre tanto, los sectores más críticos de Podemos con la estrategia de Sumar observan el órdago de Rufián como una oportunidad para recuperar iniciativa en el tablero de la izquierda. La relación entre la número dos del partido, Irene Montero, y el portavoz de ERC es fluida desde el acto que compartieron en Barcelona hace un mes. Ese vínculo podría facilitar una eventual confluencia, siempre que los aparatos de los dos partidos lo permitan.
Rufián ha colocado sobre la mesa una oferta de liderazgo que tensa la cuerda interna de ERC y al mismo tiempo interpela al resto de fuerzas progresistas en un momento en que la mayoría de Sánchez depende de los equilibrios entre sus socios.
El Eje del Poder Socialista
En Ferraz la lectura es doble. Por un lado, el movimiento de Rufián introduce un factor de inestabilidad en uno de los socios imprescindibles de la mayoría parlamentaria del Gobierno. Las tensiones internas en ERC no son irrelevantes: cualquier debilitamiento del liderazgo de Junqueras o cualquier posible fractura republicana afectaría a la capacidad del Ejecutivo para amarrar votos en el Congreso. El GPS del Congreso, con Patxi López al frente, sigue con atención los pasos del portavoz republicano, consciente de que la próxima negociación presupuestaria exigirá un ERC cohesionado.
Por otro lado, en el PSOE perciben que un reordenamiento del espacio a su izquierda puede ser, en términos de competición electoral, una ventaja. La fragmentación de la izquierda no socialista ha restado capacidad de alternativa al PP y Vox en ciclos anteriores. Una hipotética confluencia liderada por Rufián que integrara a ERC, Sumar y Podemos —o al menos a una parte significativa— podría racionalizar la oferta del bloque progresista y, según el análisis de algunos estrategas del partido, favorecer indirectamente al PSOE al convertirlo en el partido más nítido a la izquierda.
En el plano territorial, el impacto es notable en Cataluña. El president Illa y el PSC siguen cimentando su proyecto de normalización institucional en la Generalitat con un discurso de centralidad que no encaja con la apuesta de Rufián por un bloque “soberanista y estatal”. Mientras Rufián busca una alianza que transcienda el eje nacional, el socialismo catalán refuerza su apuesta por la política útil y el pacto. En ese tablero, el éxito o el fracaso de la iniciativa de Rufián tendrá consecuencias directas sobre la gobernabilidad en Cataluña y, por extensión, sobre la estabilidad de la legislatura en Madrid.
El precedente lo encontramos en la efímera plataforma de confluencia que intentó impulsar En Comú Podem en 2015-2016, cuando Ada Colau y Xavier Domènech apostaron por unir fuerzas con las confluencias gallegas y valencianas. Aquel intento se diluyó por diferencias orgánicas y de estrategia nacional. Hoy, Rufián se enfrenta a un reto similar: construir un espacio que integre identidades tan diversas como las de ERC, Sumar y Podemos sin que estalle por las tensiones entre soberanismo y federalismo. Si la historia se repite, Ferraz sabe que lo más probable es que el proyecto se estrelle contra sus propias contradicciones antes de cristalizar en una candidatura viable. Pero mientras dure la incertidumbre, la aritmética del Congreso se moverá sobre un suelo menos firme.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: El PSOE sigue siendo el eje de la estabilidad parlamentaria mientras el resto de fuerzas a su izquierda debaten estructuras de alianza.
- Protagonista: Gabriel Rufián (portavoz de ERC en el Congreso).
- Próximo hito: Posible reunión de la dirección de ERC para fijar las condiciones de la candidatura republicana, previsiblemente antes del verano.
