EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Los habitantes de las cuencas internas de Cataluña, principalmente el área metropolitana de Barcelona y parte de Girona, abastecidas por los embalses de Sau y Susqueda.
- ¿Cuándo ocurre? Hoy, 21 de mayo de 2026. La situación de sequía se arrastra desde hace años, pero los niveles mantienen la tendencia a la baja.
- ¿Qué cambia hoy? El Govern mantiene las restricciones de agua (estado de excepcionalidad) y advierte que, sin lluvias, Sau podría entrar en niveles de preemergencia antes del verano.
Los embalses de las cuencas internas de Cataluña comienzan la semana con un nivel medio del 22%, lejos del 60% habitual para mayo. Sau, Foix y Susqueda siguen en cifras críticas, según los datos diarios de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) consultados por este medio.
El pantano de Sau, que abastece al área metropolitana de Barcelona junto a la red Ter-Llobregat, se encuentra hoy al 15,4% de su capacidad total. Hace justo un año, en mayo de 2025, el nivel era similar, un 16,8%. No es un dato aislado: desde enero ha ido perdiendo cerca de dos puntos porcentuales cada mes.
Foix, en la comarca del Alt Penedès, apenas llega al 20,1%. Este pequeño embalse es vital para una veintena de municipios del Penedès y el Garraf, que ya sufrieron cortes puntuales en 2024. En mayo de 2025, con un 23%, todavía se consideraba «en alerta»; hoy el Govern lo sitúa en la zona de excepcionalidad.
El gran Susqueda, el segundo mayor del sistema Ter-Llobregat, roza el 25% (concretamente un 24,8%). Aunque está mejor que en el trienio 2021-2023 —cuando llegó al 13%—, su tendencia descendente desde abril preocupa: ha perdido cuatro puntos en mes y medio. El pantano de Sau es el que más luce la herida de la sequía: el campanario de Sant Romà vuelve a asomar sobre las aguas, como ya ocurrió en 2023 y 2024.
Estos tres embalses forman parte de las cuencas internas que gestiona la ACA, las que dependen exclusivamente de las lluvias en Cataluña, sin aportes de otras cuencas. Fuera de estas, los pantanos de la cuenca del Ebro, como Rialb o Canelles, superan el 40%, pero no compensan la falta de agua en la zona más poblada del territorio.
El Govern mantiene desde febrero de 2026 la excepcionalidad por sequía en las cuencas internas, que implica restricciones concretas: riego de jardines solo con agua regenerada, limitación a 210 litros por persona y día en los municipios afectados, y prohibición de llenar piscinas privadas. La consejera de Territori i Sostenibilitat, Sílvia Paneque, recordó ayer en una visita a Sant Sadurní d’Anoia que «som a finals de maig i entrem al període més sec de l’any. No podem baixar la guàrdia».
Sau al 15% y Susqueda al 25% confirman que la sequía de Cataluña no es un episodio, sino una nueva normalidad que obliga a repensar el consumo hídrico.
Restricciones de agua: qué sigue prohibido y qué peligra
Las restricciones actuales no han cambiado respecto al mes de abril, pero la Generalitat advierte de que si los niveles siguen cayendo —y no se producen lluvias significativas— el estado de emergencia podría decretarse antes del 15 de junio. Eso implicaría recortar el consumo a 160 litros por persona y día, una medida que el sector hotelero de la Costa Brava y Barcelona ya ha calificado como «devastadora» para la temporada turística.
De momento, los ayuntamientos están aplicando ordenanzas de ahorro, pero la ACA insiste en que la ciudadanía debe reducir el consumo doméstico un 5% adicional sobre el tope de 210 litros. «Cada gota cuenta», repiten desde la agencia. La sequía ya ha encarecido el metro cúbico de agua en las tarifas municipales: en municipios del Baix Llobregat, la factura ha subido un 12% en el primer trimestre de 2026.
De Sau a Susqueda: un año de sequía que no remite
La evolución de los pantanos catalanes en el último lustro es un carrusel de mínimos históricos. En abril de 2023, Sau descendió al 6% y la Generalitat tuvo que vaciar peces y reforzar los pozos de emergencia de Cornellà. Un año después, en 2024, la primavera trajo un leve respiro con lluvias que subieron los embalses al 30%, pero fue un espejismo. En 2025, la primavera fue seca, y en 2026 la tendencia es similar.
El Servei Meteorològic de Catalunya ha confirmado que los meses de marzo y abril de este año han sido «muy secos», con precipitaciones un 40% por debajo de la media. Las previsiones para mayo no muestran señales de cambio. Si se repite el patrón de 2023, con un verano sin tormentas, la situación podría empeorar.
En Moncloa.com observamos que la sequía catalana se ha convertido en un problema estructural que el ciclo hídrico difícilmente revertirá en el corto plazo. Las obras de ampliación de la desalinizadora del Prat, que debían estar listas en 2026, acumulan retrasos, y la interconexión con la red del CAT desde Tarragona sigue en fase de proyecto. Mientras tanto, los pantanos mandan: hoy, el 21 de mayo, siguen bajando.
