EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A cualquier aficionado al vino y a la gastronomía local, vecinos de Brunete y visitantes que buscan un plan de fin de semana a pocos kilómetros de Madrid. También a las bodegas de la D.O. Vinos de Madrid que encuentran escaparate.
- ¿Cuándo ocurre? Sábado 23 de mayo (inauguración a las 12:00 h) y domingo 24 de mayo de 2026, en la Plaza Mayor de Brunete.
- ¿Qué cambia hoy? Puedes preparar tu visita: el bono de tres catas con copa cuesta 7€ (5€ sin copa). Las catas comienzan a las 12:30 h con La Casa de Monroy, seguidas de otras sesiones a las 13:30 y 14:30 h. Hay casetas gastronómicas y siete bodegas confirmadas. Todo está al aire libre y sin reserva previa.
Si este fin de semana buscas un plan distinto a la típica terraza madrileña, la Feria del Vino de Brunete te ofrece catas, gastronomía y siete bodegas en un solo recinto. La Plaza Mayor del municipio, a apenas 30 kilómetros de la capital, se convierte los días 23 y 24 de mayo en el escaparate de la Denominación de Origen Vinos de Madrid.
Qué bodegas, qué horarios y qué se come en la feria
El Ayuntamiento de Brunete y la D.O. Vinos de Madrid han reunido a siete bodegas: desde Tximpanzé Vinos hasta la Bodega Ecológica Luis Saavedra, pasando por Familia Cardeña, Vinícola de Arganda, A Pachas o La Casa de Monroy. El programa de catas arranca ambos días a las 12:30 con La Casa de Monroy, y se repite a las 13:30 con Bodega Ecológica Luis Saavedra. El domingo, además, a las 14:30 se suma una cita extra con Bodegas Cardeña.
El arranque oficial del sábado lo marcará el acto de inauguración a las 12:00, al que suelen acudir autoridades locales y representantes de la D.O. Quienes lleguen pronto podrán recorrer los stands con calma antes de que el mediodía llene la plaza.
Para acompañar, las casetas gastronómicas traen queso de Campo Real, unos ahumados de Santagilda, productos de Quesería Jaramera, Fish Gourmet y propuestas de Galatea Bares. En otras palabras, maridajes pensados para que la visita no se quede solo en en la copa.
Lo que cuesta catar (y lo que no te dicen sobre la copa)
El bono de tres catas con copa de cristal cuesta 7 euros. Quienes prefieran prescindir de ella pueden optar por el bono de 5 euros sin copa. Las entradas se adquieren allí mismo, sin reserva previa, y la entrada al recinto es gratuita.
Un bono de 7 euros no es solo un precio: es un pasaporte a tres viñedos, tres historias y tres copas de vino sin salir de la Plaza Mayor.
Una cata, en el contexto de una feria como esta, suele ser una degustación corta de unos 50 ml por vino, explicada por el bodeguero. Con tres catas acumulas el equivalente a una copa y media de vino, así que el bono rinde para una sobremesa amable y sin prisas.
El verdadero valor está en la posibilidad de hablar directamente con los productores. En las catas de Luis Saavedra viticultor ecológico los asistentes podrán conocer cómo se trabaja sin pesticidas en una zona de clima extremo.
Brunete, la D.O. Vinos de Madrid y un fenómeno que desborda la capital
La coincidencia de fechas con otras ferias —Colmenar de Oreja celebra la suya el mismo fin de semana, San Martín de Valdeiglesias la tuvo el pasado— demuestra que el enoturismo de la Comunidad de Madrid ya no es una anécdota. Hace una década, hablar de ‘ruta del vino’ remitía casi siempre a La Rioja o Ribera del Duero. Hoy la D.O. Vinos de Madrid agrupa tres subzonas (Arganda, Navalcarnero y San Martín) y más de medio centenar de bodegas que necesitan escaparates así.
Desde Merca2.es observamos que iniciativas como esta ayudan a fijar población en el medio rural madrileño, un objetivo que el gobierno regional persigue con su Plan de Dinamización. Sin embargo, la accesibilidad sigue siendo la asignatura pendiente: Brunete tiene conexión por autobús interurbano, pero la frecuencia los fines de semana no invita a prescindir del coche. Eso limita el público y, sobre todo, el consumo responsable.
La feria, con todo, es una cita que merece la pena. Si este sábado el calor aprieta, la Plaza Mayor, con sus soportales y la sombra de la iglesia, aguanta la caña. La entrada es libre y el ambiente, lejos del postureo de otras catas de pago, tira más a mercado de pueblo con buena copa.
