Mercadona Portugal ventas: cómo abrir los domingos incrementa la facturación un 20%

La cadena valenciana ingresa un 22% más por tienda que en España, con solo 69 establecimientos. El factor diferencial: los 60 días extra de apertura dominical.

¿Quién no ha maldecido alguna vez un domingo por la tarde al darse cuenta de que falta algo esencial en la despensa? En España, abrir ese día sigue siendo una rareza para muchas cadenas, pero al otro lado de la frontera Mercadona ha convertido la apertura dominical en un auténtico motor de ventas. Y las cifras lo dejan claro: sus 69 supermercados portugueses facturan de media 30,3 millones de euros al año, un 22% más que los 24,8 millones de cada tienda española.

El secreto del éxito

  • 60 días extra de venta: abrir los domingos suma más de dos meses completos de actividad comercial al año. En alimentación, donde la compra es rutinaria, cada jornada extra dispara el ticket medio y la fidelidad.
  • Adopción fulgurante: la mayoría de los establecimientos portugueses tiene menos de dos años y ya registran rendimientos de tienda madura. El consumidor luso ha abrazado el modelo de Mercadona sin los largos periodos de rodaje habituales.
  • Productividad récord: con solo 69 tiendas, Mercadona Portugal factura prácticamente lo mismo que Aldi en toda España (más de 500 locales). Cada punto de venta es una máquina de ingresar dinero.

Los ingredientes de esta ‘receta’ lusa

  • Una red joven pero muy estudiada: las ubicaciones se concentran desde Lisboa hacia el norte, en zonas densamente pobladas y con un gasto alimentario elevado.
  • El hábito de comprar en domingo: en Portugal no hay la restricción cultural que existe en España. El cliente ya espera encontrar las puertas abiertas y organiza su semana en torno a esa comodidad.
  • Competencia en retroceso: mientras Mercadona ganaba 7,2 puntos de cuota, Lidl, el tercer operador, perdía una décima y se queda en el 12,9%. Las inercias del mercado juegan a favor del recién llegado.
  • Un sur todavía virgen: la compañía apenas ha empezado a desembarcar en la mitad meridional del país. La futura expansión promete multiplicar los números actuales.

Paso a paso: así se ha ‘cocinado’ el liderazgo

La hoja de ruta tiene tres etapas muy marcadas. Primero, una entrada prudente con formatos de tienda probados en España y una inversión contenida. Después, la apertura progresiva a domingos, que empezó como una prueba piloto y hoy es el estándar en todo el país. Por último, la aceleración de inauguraciones sin perder la calidad del servicio.

La clave está en en la ejecución local: Mercadona adapta los surtidos a los gustos portugueses sin renunciar a su esencia de marca propia. El boca a boca ha hecho el resto. Expertos como Laureano Turienzo, analista de retail alimentario, destacan que la productividad por metro cuadrado está muy por encima de lo esperado para una cadena con tan poca antigüedad en el mercado.

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Variaciones y maridaje: ¿qué pasaría si el modelo viajara a otros países?

El experimento portugués invita a imaginar escenarios. Si Mercadona abriera los domingos en España, muchos consumidores suspiran con la idea, pero las trabas normativas y sindicales hacen improbable un giro a corto plazo. Por eso Portugal se ha convertido en un laboratorio de rentabilidad: los 60 días extra compensan con creces el coste laboral y logístico.

Además, la comparación con otros operadores deja una moraleja doble. Aldi, con una red diez veces mayor en España, pierde la batalla de la productividad. Mientras tanto, Mercadona ya es la cuarta cadena portuguesa y amenaza con escalar posiciones a medida que colonice el sur. Un ‘maridaje’ perfecto entre estrategia y contexto cultural.