JERC da un ‘sí crítico’ a los presupuestos de Illa en Cataluña

La diputada Mar Besses acusa al Govern de girar hacia el centro-derecha y el españolismo, pero evita tumbar las cuentas. El sí de las juventudes republicanas tensa la cuerda entre ERC y el president Illa.

La diputada de Jovent Republicà, Mar Besses, confirmó este jueves que votará a favor de los presupuestos de la Generalitat para 2026, pero lo hará con un ‘sí crítico’. La joven parlamentaria acusó al Govern de Illa de haberse escorado hacia posiciones de centro-derecha y de asumir un discurso españolista alejado de los compromisos republicanos.

Un ‘sí’ que acusa: españolismo y centro-derecha

Besses verbalizó en rueda de prensa el malestar creciente en las bases independentistas. ‘Votamos a favor para no bloquear las cuentas, pero no es un cheque en blanco’, declaró la diputada. Las juventudes de ERC consideran que el ejecutivo ha priorizado políticas económicas de corte liberal y ha cedido ante el discurso de la derecha en cuestiones como la seguridad o la relación con el Estado.

La decisión de Jovent Republicà se produce tras intensas negociaciones internas y evidencia una fractura cada vez más visible entre la dirección de ERC —que sostiene al Govern— y su ala más joven y combativa. Fuentes parlamentarias consultadas por Moncloa.com apuntan que la postura de Besses no es un gesto testimonial, sino el reflejo de un sector amplio de la militancia que exige a Junqueras un mayor control sobre el president Illa.

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La frágil geometría del bloque de la investidura

Con este apoyo, el Govern de Salvador Illa salva el trámite presupuestario más delicado de la legislatura, pero queda políticamente magullado. La aritmética parlamentaria le obliga a contar con los 33 escaños de ERC y los 6 de los Comuns, y cualquier disidencia pone en riesgo la estabilidad. El voto ‘crítico’ de Jovent Republicà no descarrila las cuentas, pero envía un mensaje inequívoco a Moncloa: el independentismo que sostiene a Sánchez en el Congreso no está domesticado.

En el Palau de la Generalitat se respiraba esta mañana un ambiente de alivio templado. Fuentes del Govern admiten que el tono de las acusaciones les ha incomodado, pero restan importancia al episodio. ‘Es una teatralización para contentar a sus bases. Lo que cuenta es el resultado’, han señalado desde el entorno del president.

El ‘sí crítico’ de las juventudes republicanas no es un simple matiz: es un aval envenenado que recuerda a Illa que su mayoría depende de un independentismo que le vigila y le exige.

El precedente de 2025 y la sombra de Moncloa

No es la primera vez que el Govern de Illa se enfrenta a una rebelión desde sus propios apoyos. En octubre de 2025, la CUP ya intentó forzar un voto de censura simbólico por la gestión de los Mossos, y la propia ERC llegó a amagar con retirar el apoyo en la negociación de la reforma del reglamento del Parlament. La diferencia ahora es que la crítica procede de la cantera de ERC, la misma formación que sostiene a la dirección de Junqueras y que, en última instancia, decide los pactos con el PSC.

Para el Gobierno central, la situación contiene un riesgo doble. Por un lado, la inestabilidad en Cataluña puede extenderse a la legislatura española si ERC opta por endurecer su perfil. Por otro, el discurso de Jovent Republicà refuerza el argumento del PP y de Vox de que Sánchez está a merced del independentismo. En Moncloa no se emitió valoración oficial, pero fuentes del Ejecutivo trasladaron a este medio su confianza en que ‘la vía pragmática del president Illa acabará imponiéndose’.

El PSC, mientras, cierra filas. La consellera de Presidencia, Laura Vilagrà, defendió que los presupuestos ‘son los mejores para Catalunya’ y que las acusaciones de españolismo ‘no tienen base’. Sin embargo el daño reputacional está hecho: unas juventudes que se definen como republicanas e independentistas tildan al Govern de centro-derecha y españolista. El adjetivo no se podrá borrar en un comunicado.

A partir de ahora, todas las miradas se dirigen al pleno de aprobación definitiva, previsto para la primera semana de junio. Si Illa logra mantener la disciplina de voto, el presupuesto saldrá adelante, pero la herida abierta con las juventudes de ERC seguirá supurando. Observamos una contradicción difícil de sostener: un president socialista que debe su estabilidad a quienes le acusan de traicionar sus principios. Y un Govern que se enfrenta a un otoño cargado de decisiones espinosas, como la negociación de la financiación autonómica o la ley de amnistía.

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Mientras tanto, Mar Besses seguirá siendo una voz incómoda en el Parlament. Su ‘sí crítico’, este jueves, ha sido mucho más que un voto: ha sido un disparo de aviso.