Carles Puigdemont negoció un cargo en Prosegur para Jordi Martí con la intención de apartarlo de la alcaldía de Barcelona. La operación, revelada este jueves por Crónica Global y confirmada por fuentes de Junts a Moncloa.com, demuestra que el expresident y su entorno más cercano siguen moviendo los hilos, incluso desde Waterloo, para intentar controlar la candidatura en la capital catalana.
La oferta: un cargo a medida en Prosegur
El puesto que se puso sobre la mesa era el de responsable de relaciones institucionales de la multinacional de seguridad Prosegur en Barcelona. Un cargo bien remunerado, con proyección y que, de facto, habría dejado a Martí fuera de la política activa. La propuesta no era improvisada: se discutió durante semanas con el visto bueno explícito de Puigdemont, que llevaba tiempo barruntando la jugada.
Según las mismas fuentes, la dirección de Junts considera que el actual concejal en el Ayuntamiento de Barcelona no es el candidato ideal para disputar la alcaldía a Jaume Collboni en las próximas municipales. Su perfil, más técnico y de gestión, no encaja del todo con la estrategia de confrontación nacional que el partido quiere proyectar. La batalla por Barcelona se ha convertido en una prioridad absoluta para Waterloo, y el nombre de Martí genera división interna.
Por qué Puigdemont quiere otro candidato en Barcelona
No es un secreto que Junts busca un perfil más mediático y combativo para la plaza más importante de Cataluña. La figura de Xavier Trias, que rozó la alcaldía en 2015, sigue siendo el modelo: un candidato con experiencia de gobierno, reconocimiento ciudadano y capacidad para aglutinar al independentismo moderado. Jordi Martí, que fue hombre de confianza de Trias, no convence del todo en ese molde.
La oferta de Prosegur perseguía un doble objetivo: ofrecerle a Martí una salida digna y, al mismo tiempo, despejar el camino para otro candidato. Pero el movimiento no ha funcionado. Martí, lejos de aceptar, ha comunicado a la dirección del partido que mantiene su aspiración a liderar la lista. La respuesta fue firme: «Me he ganado el derecho a intentarlo», trasladó en una reunión reciente, según ha podido saber Moncloa.com.
En este pulso, la retirada de Josep Rius —hasta ahora el principal rival interno de Martí— añade una capa extra de complejidad. Rius, hombre de la máxima confianza de Puigdemont y uno de los fundadores de Junts, anunció hace unos días que no se presentará a las primarias para liderar el partido en Barcelona. Su renuncia deja a Martí como el único aspirante con peso orgánico por el momento, aunque en Waterloo ya se buscan alternativas externas al actual grupo municipal.
La oferta de Prosegur demuestra hasta qué punto Puigdemont está dispuesto a intervenir en la política municipal de Barcelona.
El gesto del expresident no es baladí: colocar a un concejal en una multinacional como Prosegur requiere contactos, consenso y una red de influencias que sigue activa. Para algunos sectores del partido, el movimiento subraya que la dirección de Junts no termina de confiar en el aparato local de Barcelona, que lleva años sin un liderazgo indiscutible.
El tablero de Junts en Barcelona: una alcaldía sin candidato claro
La situación actual recuerda vagamente a las luchas internas de Convergència en la capital catalana, donde los candidatos se sucedían sin terminar de cuajar un proyecto sólido. La diferencia ahora es que Puigdemont ejerce un control mucho más directo sobre las estructuras del partido. La decisión final sobre quién encabece la lista de Barcelona pasará, inevitablemente, por su despacho.
Jordi Martí, que fue director de la campaña de Trias en 2015 y que conoce bien los entresijos del consistorio, se ha ganado un espacio propio dentro del grupo municipal. Pero no es suficiente para la dirección nacional. En Junts creen que las municipales de 2026 en Barcelona son el trampolín ideal para un relato de reconstrucción independentista y, por tanto, el candidato debe encarnar ese discurso.
Con Rius fuera de la ecuación y Martí resistiendo, Puigdemont se enfrenta a su propio laberinto barcelonés. Si fuerza a Martí, corre el riesgo de fracturar el grupo municipal. Si lo acepta como candidato, asume que la batalla contra Collboni no se librará con el perfil que él deseaba. En cualquier caso, el tiempo apremia: las primarias están previstas para otoño.
Mientras tanto, en el Ayuntamiento, Martí sigue ejerciendo como concejal. Su negativa a aceptar el cargo en Prosegur deja claro que la política no es para él un empleo, sino un proyecto. Y eso, precisamente, es lo que incomoda a quienes preferían verlo en un despacho corporativo.
