EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Pleno del Congreso ha rechazado los dos reales decretos de vivienda del Gobierno con los votos del PP, Vox, Junts y UPN, en una votación nominal solicitada por el PSOE y Sumar.
- ¿Quién está detrás? El Grupo Parlamentario Popular, con Juan Bravo como portavoz en el debate, en alianza parlamentaria con Vox, Junts y UPN.
- ¿Qué impacto tiene? Moncloa abre la puerta a un adelanto electoral y la vivienda se convierte en el eje del relato pre-electoral de cara a 2027.
El Pleno del Congreso ha tumbado este viernes los dos reales decretos de vivienda del Gobierno con los votos de PP, Vox, Junts y UPN, una derrota parlamentaria que deja a Pedro Sánchez sin su principal bandera legislativa y abre de par en par la puerta a un adelanto electoral.
No hubo giro de guion. La votación, solicitada de forma nominal por el PSOE y Sumar para retratar a los que votaban en contra, terminó con el segundo real decreto, el que incluía los contratos indefinidos de alquiler, cosechando 184 votos en contra. El bloque de la investidura no resistió.
Una votación que retrata al bloque de la investidura
Los decretos eran la respuesta del Gobierno a las protestas desencadenadas tras el desahucio de Maricarmen, la vecina del Retiro convertida en símbolo de la crisis de la vivienda. Después de ocho años en Moncloa y con la vivienda como principal preocupación ciudadana, Sánchez y sus ministros habían hecho de la calle un escenario más de la batalla política. De nada sirvieron los discursos de ira ni las calles inflamadas de rabia.
Junts no se movió. Su voto era clave y la presión llegó hasta el último minuto, con un Sánchez que, apenas un minuto antes de comenzar la votación, subió a la tribuna para pedirles que abandonaran ‘el cálculo político’ y ‘los argumentarios’ y que ‘sean valientes’. El cierre fue más enigmático: ‘La historia les juzgará antes de lo que creen’.
La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, había recordado antes a los independentistas catalanes que ‘el 90%’ de sus propuestas estaban recogidas en el primer decreto, el único que tenía posibilidad de prosperar y que incluía la prohibición de los desahucios. Se ofreció incluso a tramitarlo como proyecto de ley para incorporar enmiendas. No convenció a Junts, que exigía retirar los dos reales decretos y negociar uno nuevo.
Su portavoz, Miriam Nogueras, se reafirmó: ‘No nos da miedo el chantaje’, afirmó mientras acusaba al Gobierno de ‘alimentar mentiras y falsas esperanzas’ tras ocho años de inacción.
La vivienda ha dejado de ser un problema de gestión para convertirse en el eje sobre el que se reordena todo el tablero parlamentario español.
Desde el PP, Juan Bravo fue el encargado de fijar la posición popular: ‘Han tratado de arreglar en cuatro días lo que han destrozado en ocho años’. Y añadió el dato que Génova quiere instalar en la opinión pública: ‘Desde que ustedes están en el Gobierno, el precio de la vivienda ha subido un 75% y el alquiler un 45%’. La receta del Grupo Parlamentario Popular es inequívoca: más viviendas y menos intervencionismo.
Moncloa se asoma al adelanto electoral
El clima pre-electoral se olía en toda la sesión. Sánchez apenas siguió el pleno: tras la intervención de Rodríguez se fue a la zona del Gobierno y por allí fueron pasando sus ministros, uno a uno o en bloque, todos crípticos, alimentando los rumores. En los pasillos de la Cámara baja las quinielas situaban ya el 29 de noviembre como fecha más plausible para unas generales.
Incluso formaciones que respaldaban el real decreto admitían diferencias, como Coalición Canaria o el PNV. Otros elevaron la presión desde la tribuna, con un Gabriel Rufián que sacó un billete de 50 euros mientras acusaba a Nogueras de ‘imitar a Ayuso’. El diputado de Sumar Alberto Ibáñez vinculó el voto en contra con los suicidios que, auguró, vendrán de personas desahuciadas.
El Eje del Poder Popular
La lectura estratégica en Génova es inequívoca: los decretos eran electoralistas, improvisados y diseñados para tapar ocho años de inacción. La dirección que preside Alberto Núñez Feijóo ha logrado cerrar filas con Vox y Junts sin ceder un ápice de su propio programa, un ejercicio de arquitectura parlamentaria que la cúpula popular considera replicable en el Senado, donde el Grupo Parlamentario Popular cuenta con 120 senadores y la mayoría absoluta más amplia desde 2011.
Conviene recordar el precedente. En 2023, el Senado ya tumbó la Ley de Vivienda con un veto que evidenció la incapacidad del Gobierno para construir mayorías estables. Entonces se corrigió en el Congreso; ahora, con la legislatura en su fase terminal, el margen de maniobra se estrecha.
El aterrizaje territorial es inmediato. Las once comunidades autónomas gobernadas por el PP, que suman en torno al 60% del PIB nacional, llevan meses aplicando sus propias políticas de vivienda: avales para jóvenes, liberalización de suelo y reducción de cargas administrativas. Madrid, Andalucía, y la Comunidad Valenciana figuran como referencia. Ese es el argumentario que Génova 13 quiere contraponer al discurso del Ejecutivo.
El flanco con Vox, eso sí, sigue siendo el punto delicado. La coincidencia en la votación de este viernes no prejuzga ninguna investidura futura. Lo que ha cambiado, y no es menor, es que la vivienda —terreno en el que los barones populares se mueven cómodos— se convierte en eje del relato electoral. La votación registrada en el Congreso deja una legislatura en el aire y un PP con la iniciativa.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: El PP se posiciona como alternativa solvente frente a un Gobierno que fracasa en su bandera legislativa estrella.
- Protagonista: Juan Bravo (portavoz económico del GPP del Congreso) y Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
- Próximo hito: Seguimiento del calendario electoral y posible convocatoria de generales antes de fin de año, con el 29 de noviembre como fecha sobre la mesa.

