La campaña del olivar generará 21,6 millones de jornales en Andalucía y Jaén concentrará más de un tercio del empleo agrario. Lo anticipa el aforo que la Junta de Andalucía presentó el 29 de septiembre en Mengíbar, con la recolección como gran protagonista del calendario laboral que arranca en las próximas semanas.
El documento, elaborado por la Consejería de Agricultura —el departamento autonómico que gestiona las políticas agrarias—, calcula 1.261.200 toneladas de aceite de oliva y 6.849.200 toneladas de aceituna para almazara. La Junta califica la campaña 2026/27 como de producción media-alta, una etiqueta que en el sector se traduce en contratos, cuadrillas y movimiento en los pueblos.
Un aforo es la estimación oficial de cosecha que la Administración autonómica publica antes de cada campaña. No es una cifra cerrada: se revisa conforme avanza la recogida y se convierte en la referencia que usan cooperativas, almazaras y operadores de mercado para planificar compras, turnos y contrataciones.
Un 63,7% de los jornales se concentrará en la recolección
Del total previsto, 13,76 millones de jornales estarán vinculados a la recolección, el 63,7% del volumen regional. Los 7,84 millones restantes corresponden a otras labores asociadas al cultivo: poda, tratamientos fitosanitarios, mantenimiento de las explotaciones y tareas de apoyo en las almazaras.
La comparación con la campaña anterior invita al optimismo. El aforo de 2025/26 partía de 18,1 millones de jornales, de los que el 63,8% se destinaba a la recogida, unos 11,55 millones. El nuevo escenario añade 3,5 millones de jornales, un 19,3% más, y eleva la recolección hasta los 13,76 millones. Traducido a la vida cotidiana: más jornadas para las cuadrillas, más actividad en el transporte y la maquinaria, y más consumo en los municipios olivareros.
Las lluvias de invierno favorecieron el desarrollo del fruto, aunque las temperaturas por encima de lo habitual limitaron parte del potencial productivo, según recoge el propio aforo. En junio de 2026, las organizaciones agrarias evaluaron los daños causados por las tormentas y el pedrisco en el olivar de Jaén. El comportamiento del clima, con AEMET como referencia oficial, condicionará las próximas semanas de recolección.
Jaén produce casi la mitad del aceite de oliva de Andalucía y cada invierno su mercado laboral se mueve al ritmo de la aceituna.
Jaén concentra la mayor carga de trabajo del olivar andaluz

El peso laboral de Jaén responde a su peso productivo. La provincia tiene una estimación de 575.000 toneladas de aceite de oliva, el 45,6% del total andaluz, y 2,89 millones de toneladas de aceituna de almazara, más del 42% de la comunidad. Casi la mitad del aceite que se extrae de los olivares andaluces sale de almazaras jiennenses.
Detrás de esas cifras hay un entramado industrial que también vive de la campaña: almazaras, cooperativas, transportistas y talleres de maquinaria reparten su año en función de las semanas de molturación. Cuanto mayor es el volumen de aceituna, más turnos de trabajo y más empleo indirecto en la provincia.
Esa concentración explica la estacionalidad del mercado laboral. En marzo de 2026, coincidiendo con el cierre de la campaña anterior, la agricultura perdió actividad en la provincia y la afiliación bajó en paralelo. Es un patrón que se repite cada año y que condiciona el consumo en el comercio local de decenas de municipios.
Conviene precisar una cosa: los 21,6 millones de jornales no equivalen a 21,6 millones de trabajadores ni de contratos. Un jornal es una jornada de trabajo. La cifra mide el volumen laboral que puede movilizar el cultivo durante la campaña, y la contratación efectiva dependerá de cómo evolucione la cosecha, el clima y las necesidades de cada explotación.
La Lectura Andaluza
El olivar es la columna vertebral del empleo agrario andaluz y el motor económico de cientos de municipios de interior donde apenas hay otra industria. Andalucía, primera productora mundial de aceite de oliva, convierte cada aforo en algo más que un documento técnico: es el plano sobre el que cooperativas, almazaras y cuadrillas organizan personal, maquinaria y almacenamiento. Con 21,6 millones de jornales y un 19,3% más de carga de trabajo que la campaña anterior, el sector afronta el invierno con margen para planificar, algo que en los años de sequía no siempre fue posible.
Para el lector de a pie, el impacto se mide en cosas muy concretas. Más jornadas en las cuadrillas, más capacidad de molturación que coordinar en las almazaras y un repunte de consumo que llega cada invierno a los bares y a los comercios de la comarca. En Úbeda, en Baena o en cualquier municipio olivarero, la campaña marca el calendario familiar: cuándo se contrata, cuándo se cobra y cuándo llega la calma.
La recolección arrancará en las próximas semanas y se prolongará hasta bien entrado 2027. Será entonces cuando los datos de afiliación confirmen si la previsión se traduce en contratos reales y cuando el sector compruebe si el rendimiento graso acompaña a las cifras del aforo. En los olivares de Jaén se decidirá, un año más, buena parte del invierno andaluz.

