Miles de vigueses vuelven a manifestarse por la vivienda en Vigo y los convocantes amagan con una huelga general

La movilización, convocada tras el rechazo del Congreso a los dos decretos de vivienda del Gobierno, volvió a llenar el centro de la ciudad. Los organizadores estudian ya con los sindicatos la posibilidad de una huelga general.

Miles de personas han vuelto a recorrer el centro de Vigo para exigir soluciones a la crisis de la vivienda.

La marcha partió de Vía Norte y desembocó en la Porta do Sol, en pleno corazón de la ciudad olívica, convocada por el sindicato de inquilinas y arropada por colectivos vecinales. No fue un episodio aislado: la misma protesta se replicó en decenas de puntos de España después de que el Congreso de los Diputados tumbara los dos decretos de vivienda del Gobierno.

El no de los grupos de la oposición y de la derecha catalana de Junts cayó como un jarro de agua fría entre las acampadas por la vivienda que llevan semanas activas en el país, con epicentro en Madrid. Vigo volvió a la calle una semana después del desahucio de Maricarmen, el caso que ya había movilizado a la ciudad días atrás.

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Del rechazo del Congreso a la calle: Vigo vuelve a marchar

Desde la organización aseguran que no piensan bajar los brazos. La idea que ahora sobrevuela es pactar con los sindicatos mayoritarios la convocatoria de una huelga general, un escenario que este viernes empezó a escucharse con fuerza en Vigo y que, de concretarse, elevaría el conflicto de la vivienda a una escala distinta.

El Gobierno central, mientras tanto, baraja dos caminos: volver a llevar nuevos decretos al Congreso o, directamente, adelantar las elecciones generales. Ninguna de las dos opciones es inmediata.

La crisis de la vivienda ha dejado de ser un asunto local en Vigo y se ha convertido en un pulso político de alcance nacional.

Lo que ocurre en la ciudad olívica no es un caso aparte. Vigo es el municipio más poblado de Galicia, con casi 300.000 habitantes, y ha vivido en pocos años un encarecimiento del alquiler que ha ido expulsando a los vecinos del centro. La presión sobre el mercado residencial se ha instalado ya en la conversación cotidiana de barrio.

La onda expansiva de una protesta que recorre toda España

crisis de la vivienda

La movilización de Vigo forma parte de una marea que recorre el país desde el varapalo parlamentario a los decretos. En Galicia, el asunto interpela a los tres grandes partidos: al PPdeG (el Partido Popular de Galicia, que gobierna la comunidad con mayorías absolutas desde 2009), al BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición en el Parlamento autonómico) y al PSdeG (la federación gallega del PSOE). Ninguno quiere quedarse fuera del debate.

La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico, con sede en Santiago de Compostela) tiene competencias en materia de vivienda, y el encarecimiento del alquiler en las ciudades gallegas se ha convertido en uno de los frentes que más tensión genera entre el Ejecutivo autonómico y el central. Eso sí, las cifras de vivienda protegida y de suelo disponible siguen siendo objeto de disputa entre ambos.

El desenlace depende ahora de lo que ocurra en Madrid. Si el Gobierno reactiva los decretos, el pulso volverá al Congreso; si opta por adelantar las elecciones, la vivienda se convertirá en uno de los temas centrales de la campaña. En ambos escenarios, Galicia ocupará un lugar destacado.

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El Laboratorio Gallego

Galicia lleva años funcionando como termómetro de la política española, y la vivienda acaba de sumarse a esa lista. El PPdeG gobierna la Xunta con mayoría absoluta, el BNG se ha consolidado como primera fuerza de la oposición y el PSdeG pugna por recuperar terreno, un tablero que convierte cada protesta en las ciudades gallegas en una prueba para los tres. Vigo, con casi 300.000 habitantes, es el escenario donde esa competencia se mide con más crudeza.

La lectura nacional es obligada. La vivienda se ha instalado en el centro del choque entre el PP y el PSOE, y el rechazo de los decretos en el Congreso —con el voto en contra del partido de Alberto Núñez Feijóo y de Junts— anticipa el tono de la próxima campaña. Galicia, y muy especialmente sus grandes ciudades, será uno de los lugares donde se compruebe si el discurso de cada formación aguanta el contacto con la calle.

Queda una incógnita por despejar. Si los sindicatos aceptan la propuesta y la huelga general sale adelante, el conflicto dejará de ser una sucesión de marchas para convertirse en un pulso de otro calibre, y Galicia lo notará en sus puertos, su industria, y su comercio. La próxima cita en el Congreso, aún sin fecha, marcará el siguiente movimiento.

Ficha del Caso

  • El caso: Miles de personas han vuelto a marchar en Vigo por la vivienda, de Vía Norte a Porta do Sol, tras el rechazo del Congreso a los decretos del Gobierno.
  • Datos importantes: Dos decretos de vivienda tumbados en el Congreso; movilizaciones en toda España; Vigo, con casi 300.000 habitantes, es el municipio más poblado de Galicia.
  • Resumen: Los convocantes sopesan una huelga general con los sindicatos y el Gobierno estudia nuevos decretos o un adelanto electoral; Galicia queda como termómetro de ese pulso nacional.