Cuidado con el ayuno intermitente: el efecto oculto que podría acelerar la calvicie

Los estudios en roedores y un ensayo en humanos apuntan a que la restricción alimentaria frena el crecimiento del folículo. Los ácidos grasos que se liberan durante el ayuno estarían detrás de ese frenazo.

El ayuno intermitente promete energía y cintura, pero pocos avisan de su letra pequeña: también podría estar jugando en contra de tu cabello. Lo que empezó como un rumor en foros de adelgazamiento ha acabado con respaldo de laboratorio. El efecto no se ve de un día para otro y, precisamente por eso, cuesta tanto ponerlo en relación con la dieta.

Para entendernos rápido: el ayuno intermitente consiste en concentrar la ingesta en una ventana corta de horas y pasar el resto del día con líquidos sin calorías. El formato estrella es el 16/8, aunque también se practican ayunos de 24 o incluso 48 horas. La lógica imita a nuestros antepasados, que comían cuando había, no cuando el reloj lo ordenaba. Sus beneficios metabólicos están razonablemente documentados y no voy a discutirlos aquí.

Qué dice la ciencia sobre el ayuno intermitente y el pelo

El hallazgo más llamativo salió de un experimento con roedores publicado en Cell: se les rapó y se dividió en varios grupos, unos con ayuno de 8, 16, y 48 horas, y un grupo control sin restricciones. Al mes, los del grupo control habían recuperado el pelaje por completo. Los ayunados no: seguían con el pelo a medio salir pasados 96 días. La diferencia era demasiado grande como para ignorarla.

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Después llegó el salto a las personas. Un ensayo clínico aleatorizado con 49 adultos de edad media encontró que la velocidad de crecimiento del cabello se ralentizaba durante el ayuno intermitente. También se detectaron cambios en la densidad de los tallos pilosos y un aumento de las hormonas ligadas a la lipólisis, es decir, a la quema de grasa.

Por qué el folículo piloso se resiente

Aquí está la clave que casi nadie explica. El crecimiento del cabello exige un aporte constante de nutrientes. Cuando el cuerpo tira de las reservas de grasa en lugar de la glucosa, libera al torrente sanguíneo ácidos grasos y otras sustancias. Esos ácidos grasos, circulando alrededor del folículo, alteran el metabolismo de las células madre y aumentan su estrés hasta inducir su muerte. El resultado: el folículo regenera peor y el pelo crece más despacio.

El mismo mecanismo que te ayuda a quemar grasa es el que, de paso, deja al folículo piloso sin los recursos que necesita para renovarse.

No solo el ayuno: el peso perdido también adelgaza el cabello

Conviene aclarar algo antes de que cunda el pánico: el ayuno no es el único sospechoso. Las dietas hipocalóricas y las pérdidas de peso rápidas también pueden provocar efluvio telógeno, una caída temporal del cabello causada por alteraciones en su ciclo natural. Cuanto más agresiva sea la restricción energética, mayor es el estrés sobre el organismo y más se nota en el cepillo. Es decir, aquí el ayuno carga con una fama que comparte con media despensa de dietas milagro.

Hay más matices que conviene conocer. En etapas de crecimiento, como la adolescencia, el ayuno puede ser peligroso e interferir en el metabolismo de la glucosa. En personas con ansiedad previa, la restricción tiende a dispararla. Y algunos trabajos han vinculado las realimentaciones muy bruscas tras ayunos largos con la formación de pólipos precancerosos en el intestino. Motivos de sobra para no tomárselo a la ligera.

Qué hacer si ayunas y notas más caída

La conclusión no es tirar el ayuno a la basura, sino usarlo con cabeza. Si notas que el pelo cae más de lo habitual y llevas meses restringiendo calorías, revisa dos cosas: cuánto tiempo llevas ayunando y cómo rompes el ayuno. Una realimentación brusca tras periodos largos es justo lo que la ciencia señala como problemático. Asegura proteína suficiente en la ventana de comida, no alargues los ayunos más de lo necesario y, si la caída continúa, consulta a un dermatólogo antes de culpar solo al estrés.

Tampoco hace falta convertirse en vigía del folículo. El cabello tiene ciclos lentos y una caída puntual puede responder a mil cosas. Pero si llevas el ayuno como bandera y notas el pelo más fino, ya sabes por dónde empezar a mirar.

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