El temporal colapsa El Prat: más de 400 vuelos cancelados y movilidad bloqueada en Barcelona

El sábado se suspendieron 247 vuelos y el domingo otros 165, con 807 retrasos acumulados en dos días. Las aerolíneas trabajan ahora contrarreloj para recolocar pasajeros antes del puente del 12 de octubre, con un nuevo frente de lluvias en camino.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los pasajeros con vuelos programados desde o hacia el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat y a los usuarios de Rodalies, Metro y bus interurbano del área metropolitana de Barcelona.
  • ¿Cuándo ocurre? El grueso del impacto se concentró el fin de semana del sábado 3 y el domingo 4 de octubre. Este lunes 5 las aerolíneas siguen recolocando pasajeros.
  • ¿Qué cambia hoy? 412 vuelos cancelados y 807 retrasos acumulados en dos jornadas. Conviene confirmar el estado del vuelo antes de salir de casa y no desplazarse al aeropuerto sin comprobación previa.

Los vuelos cancelados en El Prat ascienden a 412 en dos jornadas de temporal y la movilidad metropolitana sigue a medio gas. El aeropuerto Josep Tarradellas acumula además 807 retrasos desde el sábado, según los registros de Flightradar24.

Un sábado que se llevó por delante el 24% de la operativa

El sábado fue el día negro. Se suspendieron 247 vuelos, el 24% de toda la operativa programada, y se contabilizaron 510 retrasos, casi la mitad del tráfico previsto para la jornada. El domingo el volumen bajó hasta 165 cancelaciones y 297 retrasos, pero la cifra global ya superaba los 400 vuelos y convertía el fin de semana en uno de los más severos del año para el aeropuerto barcelonés.

El detonante está en el cielo. El episodio de lluvias torrenciales dejó más de 200 litros por metro cuadrado en puntos del litoral catalán, un registro que en la memoria meteorológica catalana solo aparece en las gotes fredes más marcadas. Meteocat mantiene el seguimiento del episodio y hay un nuevo frente en camino, lo que complica la recuperación de la operativa durante los próximos días.

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Los controladores aéreos describieron la jornada como ‘muy complicada’ en sus actualizaciones en la red social X. La situación obligó a establecer rumbos de salida distintos a los publicados, porque las tripulaciones no podían seguir las rutas previstas. Resultado: el tráfico se espació, los huecos entre aterrizajes y despegues se agrandaron y el número de operaciones por hora cayó. El gestor aeroportuario Aena no ha detallado por ahora el impacto económico del episodio.

El efecto dominó en Rodalies, Metro y los accesos al aeropuerto

En tierra, el efecto dominó fue inmediato. Rodalies acumuló demoras y supresiones en varias líneas del litoral, el Metro de Barcelona trabajó con más presión de la habitual en accesos clave y los autobuses interurbanos hacia El Prat y L’Hospitalet de Llobregat registraron frecuencias irregulares. La red de Rodalies de Catalunya avisa de que las incidencias por acumulación de agua en las vías pueden reaparecer con cada nuevo frente.

412 vuelos cancelados y 807 retrasos en dos días: la lluvia no solo anega pistas, desordena todo el sistema de una ciudad que depende de su aeropuerto.

¿Y qué puede hacer el viajero? Lo primero, comprobar el estado del vuelo antes de salir de casa, porque buena parte de las cancelaciones se comunicaron con un margen escaso. Lo segundo, saber qué le corresponde: las cancelaciones por causas meteorológicas se consideran circunstancias extraordinarias, así que no generan una compensación económica automática, pero la aerolínea sí está obligada a ofrecer reubicación o reembolso y asistencia básica a quien ya está en el aeropuerto.

Qué pasó la última vez y por qué el patrón se repite

No es la primera vez que la lluvia desordena el sistema aeroportuario catalán, y ahí está parte del problema. El Prat concentra la mayoría del tráfico aéreo catalán y, cuando el temporal aprieta, los aeropuertos de Girona-Costa Brava y Reus no tienen ni capacidad ni vuelos suficientes para absorber el desvío. A eso se suma que el aeropuerto no opera aislado: su acceso depende de de una red viaria y ferroviaria que se encharca con facilidad, de la L9 Sud y de los trenes de Rodalies. Si falla un eslabón, fallan todos.

La lectura política tampoco es menor. Cada episodio de este tipo reabre el debate sobre las inversiones pendientes en la red ferroviaria catalana y sobre la capacidad del aeropuerto, dos asuntos atascados desde hace años entre administraciones. Mientras la Generalitat reclama más recursos para Rodalies y el Ministerio de Transportes defiende su plan inversor, el pasajero solo ve cancelaciones y andenes llenos. Un clásico.

Con el puente del 12 de octubre en el horizonte, las aerolíneas tienen pocos días para recolocar a los afectados y recuperar la normalidad antes del siguiente pico de demanda. La recomendación institucional no ha cambiado: comprobar el vuelo antes de moverse, seguir los avisos de Meteocat y evitar desplazamientos innecesarios al aeropuerto. Y no dar por hecho que el próximo frente será más benigno. Cosas que pasan en octubre en Barcelona.

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