Génova no teme el 29-N: el PP convierte la vivienda en su marco de campaña

La dirección de Feijóo asume que el pulso sobre alquileres, precios y suelo se dirimirá en clave de modelos, y prepara un despliegue de medidas —aval público del 20%, IVA de la vivienda al 4% y menos burocracia— en las comunidades donde gobierna. Génova evita poner fecha a su pro

El PP convierte la vivienda en el marco central de su campaña y no teme el adelanto electoral. En la séptima planta de Génova han leído la maniobra de Pedro Sánchez como un órdago y han decidido responderlo con un choque abierto de modelos, sin rebajar el tono ni esconder el asunto.

Por qué Génova quiere llevar la vivienda al choque de modelos

‘¿Quieren hablar de vivienda? Pues hablemos de vivienda’. La frase resume la posición que trasladan fuentes de la dirección nacional del Partido Popular consultadas por este medio. No hay incomodidad. Al contrario: Génova quiere abrir el debate en canal, ‘con toda la intensidad posible’, y confrontar el blindaje de la demanda que defienden el PSOE y sus socios con los incentivos a la oferta que plantean Alberto Núñez Feijóo y su escudero en la materia, el vicesecretario Juan Bravo.

La apuesta no depende del calendario. ‘Pase lo que pase, seguiremos hablando de vivienda. No va a haber marcha atrás en esto; después de que hayan perdido la votación de convalidación de los decretos de vivienda en el Congreso, tenemos que exhibirlo’, añaden esas mismas fuentes. Órdago aceptado. El equipo de Feijóo sostiene que la mayoría de los españoles ya ha entendido un marco que pasa por multiplicar la construcción de pisos y contener los precios, y quiere llevarlo a la arena política, haya o no convocatoria anticipada.

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Las encuestas que maneja la dirección nacional certifican, según su lectura, que ‘la gente rechaza claramente’ el desempeño del Gobierno ante el principal problema de los españoles. Los datos les dan munición y dejan además un matiz incómodo para el adversario: el 73,5% de los encuestados no ve en los llamados ‘decretos Maricarmen’ la solución a la crisis, y al mismo tiempo una mayoría respalda cada una de las medidas que contienen. Traducción política: el diagnóstico social está hecho, el relato no.

El dato que sostiene el marco popular: la vivienda pública que no se construyó

El argumento estrella del PP es la vivienda pública que nunca llegó a edificarse. La media anual de pisos sociales por legislatura deja a la actual como la menos productiva de la democracia: 106.855 al año con Leopoldo Calvo-Sotelo, 81.347 con Felipe González, 62.373 con José Luis Rodríguez Zapatero, 59.676 con José María Aznar, 17.571 con Mariano Rajoy y apenas 9.842 con Pedro Sánchez. Los números no admiten discusión. La cifra del actual presidente es diez veces inferior a la del segundo de la UCD y una octava parte de la del dirigente socialista al que Moncloa invoca como espejo.

Génova no discute el diagnóstico social: discute quién lo provoca y convierte la vivienda en el terreno donde quiere que se dirima la próxima cita con las urnas.

Sobre ese suelo, la oferta popular: un millón de viviendas —públicas y privadas— en los primeros cuatro años de gobierno y tres millones en catorce, hasta 2040. Una parte ‘importante’ serían pisos de precio tasado, aunque Génova evita concretar objetivos que luego no pueda cumplir. En fiscalidad, el catálogo incluye el aval público del 20% de la hipoteca, una bonificación del IRPF durante cuatro años para los jóvenes que ahorren para comprar, el IVA de la vivienda al 4%, nuevas bajadas del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y una ‘hucha joven’ de ahorro inmobiliario. La edad media de compra, 41,8 años, explica la urgencia.

En urbanismo, el PP propone el ‘silencio positivo’ para los trámites de suelo, de forma que se construya en 18 meses y no en ocho años, con el objetivo de que la vivienda no supere el 30% del sueldo. En alquiler, apuesta por deducciones para quien arrienda a precio contenido. ‘Dicen proteger al vulnerable cuando lo han convertido en el inquilino que nadie puede tener’, ha advertido Bravo, que señala a la madre con un contrato temporal, al joven con un empleo precario y a quienes ganan menos de 1.800 euros al mes. Todas estas medidas las pondrán sobre la mesa Feijóo y Bravo en las próximas semanas.

Los socios del Gobierno tampoco esconden el desgaste. El secretario general de Junts, Jordi Turull, ofreció a Sánchez reabrir la negociación sobre vivienda ‘siempre que no haga electoralismo’, con un aviso: ‘Si optan por el electoralismo, que convoquen elecciones y ya nos encontraremos en las urnas’. La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, pidió al presidente que aproveche lo que queda de legislatura para buscar consensos y evite los ‘shows mediáticos’. Ahí está el envite: cada socio empuja al Gobierno en una dirección distinta.

El Eje del Poder Popular

El marco tiene un aterrizaje que Génova conoce bien y que exige algo más que discurso. Las 11 comunidades autónomas gobernadas por el PP concentran las competencias de vivienda y los ayuntamientos siguen siendo el punto donde se atasca el urbanismo, de modo que la promesa de construir en 18 meses pasa por una prueba de gestión cotidiana: ventanilla única real en Madrid, agilidad de suelo en Andalucía, planeamiento en la Comunidad Valenciana, y Baleares, donde Marga Prohens sostiene el pulso más delicado entre turismo y alquiler residencial. Isabel Díaz Ayuso, Juanma Moreno y Carlos Mazón tienen ahí su particular examen. El partido afronta el reto de convertir el relato nacional en licencias municipales, y lo asume como parte del envite.

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El debate interno, lejos de ser una fractura, funciona como ocasión para demostrar que el discurso nacional y la gestión autonómica van de la mano. En el Grupo Parlamentario Popular del Congreso la vivienda ya es bandera de oposición, y en el Senado, donde el PP disfruta de mayoría absoluta, el terreno sirve para replicar los decretos que decayeron. Vox queda en el flanco con un discurso más ruidoso y menos detallado, mientras el precedente del 15-M alimenta la confianza popular: una semana después de las acampadas de 2011, el PP ganó las municipales con diez puntos de ventaja sobre el PSOE y seis meses más tarde Mariano Rajoy firmaba su mayoría absoluta.

El riesgo, y en Génova lo asumen, es que una campaña de vivienda termine premiando más la protesta que la alternativa. La presión de la calle es hoy activo de la izquierda y el Ejecutivo puede intentar rentabilizarla aunque su gestión esté bajo sospecha. La contrapartida popular es sencilla de explicar y difícil de rebatir: un millón de pisos, menos impuestos y la mitad de trámites. Cosas del calendario. El Congreso de los Diputados volverá a ser el escenario del choque, y las federaciones territoriales preparan ya su propio despliegue antes de que Sánchez decida si la cita con las urnas llega finalmente el 29 de noviembre.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: La vivienda como terreno de confrontación de modelos: incentivos a la oferta y menos burocracia frente al blindaje de la demanda.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular), con Juan Bravo (vicesecretario) como responsable de la propuesta.
  • Próximo hito: Despliegue de las medidas de vivienda por parte de Feijóo y Bravo en las próximas semanas y decisión de Sánchez sobre el adelanto del 29-N.