Bolaños admite que el PSOE pactó la amnistía para ‘sumar los 176 votos’ y normalizar Cataluña

El ministro sitúa la norma en la aritmética parlamentaria del 23J y en la normalización política de Cataluña. La portavoz del Ejecutivo, Elma Sáiz, reivindica el aval del Tribunal Constitucional y del TJUE.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El ministro de Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha admitido que la Ley de Amnistía se pactó con ERC y Junts para sumar los 176 votos que exigía la investidura de Pedro Sánchez.
  • ¿Quién está detrás? Bolaños, en una entrevista en la Cadena SER, y la portavoz del Ejecutivo, Elma Sáiz, que reivindica el aval del Tribunal Constitucional y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
  • ¿Qué impacto tiene? Refuerza el argumentario de Moncloa sobre la normalización política en Cataluña, un día después de que el Tribunal Supremo levantara la orden de detención de Carles Puigdemont.

Félix Bolaños admite que la Ley de Amnistía se pactó con ERC y Junts para ‘sumar los 176 votos’ de la investidura. El ministro de Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes ha puesto este miércoles negro sobre blanco, en una entrevista radiofónica, lo que hasta ahora Ferraz y Moncloa formulaban con más cautela: la norma fue también una pieza de aritmética parlamentaria.

La aritmética de los 176 votos y el segundo apellido de la norma

En Hoy por Hoy de la Cadena SER, el titular de Justicia ha explicado que la ley ‘se pacta con Junts, con Esquerra Republicana y con otros grupos parlamentarios para sumar la mayoría de 176 votos que necesitábamos’. La cifra tiene traducción institucional inmediata: 176 escaños es el umbral exacto de la mayoría absoluta de los 350 que componen el Congreso de los Diputados, el listón que la investidura de Pedro Sánchez necesitaba después de las elecciones generales del 23 de julio de 2023.

Junto al argumento aritmético, Bolaños ha colocado el que considera el segundo apellido de la norma. ‘A mí me gusta recordar siempre el segundo apellido de la Ley de Amnistía para la normalización política, institucional y social en Cataluña’, ha defendido, antes de subrayar que ‘ese efecto útil para los catalanes y para la cohesión de España ya está conseguido’.

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El ministro también ha reconocido que en el PSOE existieron dudas iniciales sobre el encaje constitucional de la medida, aunque las sitúa antes de estudiar la propuesta en profundidad y de construir el texto definitivo. Es un matiz relevante: la dirección federal nunca ocultó que hubo debate interno, pero sostuvo siempre que la norma se redactó con informes jurídicos encima de la mesa y con el objetivo de que resistiera el escrutinio de los tribunales.

De ahí el golpe directo contra el relato de PP y Vox. El ministro ha señalado a ambos partidos por sacar ‘a la calle a miles de personas con mentiras’ al sostener que la amnistía era inconstitucional y contraria al derecho europeo. ‘Todo eran patrañas’, ha zanjado.

La amnistía dejó de ser un debate jurídico el día que los tribunales la avalaron; queda la política de la convivencia.

El aval del Constitucional y el regreso que no llega

Bolaños amnistía

El blindaje argumental del Gobierno se apoya en dos pronunciamientos: el aval del Tribunal Constitucional a la ley y el respaldo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. La portavoz del Ejecutivo, Elma Sáiz, lo ha resumido en La Mirada Crítica de Telecinco: ‘la amnistía es plenamente constitucional, de la A a la Z’.

Sáiz ha puesto el acento en la convivencia por encima del articulado. Sin convivencia y sin cohesión social no tienen ningún sentido’ las medidas que el Ejecutivo pone encima de la mesa, ha argumentado la portavoz, que reivindica la normalización institucional en Cataluña como el resultado más tangible de una legislatura que arrancó con el independentismo fuera de la ecuación de gobierno.

Sobre el regreso de Carles Puigdemont, Bolaños ha sido explícito. ‘Ayer se levantó por parte del Supremo la orden de detención, es decir, él podría regresar hoy si quisiera’, ha señalado, para añadir a continuación que se trata de ‘una decisión que le corresponde a él’. Traducción política: garantías jurídicas para volver, ninguna gestión del Ejecutivo para convencerle.

La portavoz del Ejecutivo ha eludido, en cambio, responder a la amenaza del líder de Junts de que ‘lo volverán a hacer’. Su respuesta ha sido otra. Lo importante, ha dicho, es ‘que se aprendan muchas lecciones y que se corrijan errores que se cometieron’.

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El Eje del Poder Socialista

La declaración de Bolaños no es una salida de tono: consolida un marco que Ferraz lleva meses construyendo con la vista puesta en el ciclo político que viene. En el Grupo Parlamentario Socialista se asume que la amnistía ya no se defiende desde la necesidad, sino desde el resultado. Cataluña está gobernada por el PSC de Salvador Illa, la legislatura avanza sin el ruido del procés y el independentismo ha perdido la centralidad del debate público.

El encaje interno sigue siendo delicado. Barones como Emiliano García-Page nunca ocultaron su incomodidad con la ley, y la relación entre Ferraz y la federación castellanomanchega ha funcionado durante toda la legislatura con una tensión de fondo que la dirección federal gestiona sin romper. En paralelo, el PSC ha rentabilizado la normalización como bandera propia, mientras el portavoz del GPS en el Congreso, Patxi López, sostiene el discurso de la mayoría parlamentaria como activo de estabilidad. A eso se suma la coalición con Sumar, que asumió la amnistía con menos entusiasmo que disciplina.

El precedente más cercano son los indultos de junio de 2021. Entonces el Gobierno apostó por una medida impopular en parte del electorado con el argumento de recomponer la convivencia en Cataluña. Cinco años después, el PSOE sostiene la misma tesis, con dos avales judiciales encima de la mesa y con el relato de la oposición desgastado en los tribunales. En 2021 se pedía confianza en el criterio del Gobierno; en 2026 se invoca jurisprudencia.

El riesgo no está en el Constitucional, está en la política. PP y Vox han convertido la amnistía en munición electoral y el regreso de Puigdemont, sea en un mes o en un año, volvería a colocar la fotografía que el independentismo busca desde 2017. El Gobierno lo sabe y separa dos planos: el judicial, cerrado a su favor; el político,, todavía abierto. La estabilidad parlamentaria depende del mismo grupo al que el ministro acaba de recordar por qué está donde está.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: La amnistía fue mayoría parlamentaria y normalización; el aval de los tribunales cierra el debate jurídico y abre el de los resultados.
  • Protagonista: Félix Bolaños (ministro de Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes).
  • Próximo hito: La próxima sesión de control al Gobierno en el Congreso y la siguiente comparecencia del ministro en la Comisión de Justicia.