La CIG convoca una huelga general en Galicia por la vivienda y carga contra el plan de la Xunta

El sindicato exige a la Xunta y al Gobierno central un Plan de Choque en los presupuestos para frenar la carestía y garantizar vivienda digna. El paro se prepara para la primera semana de noviembre y coincide con el de CC.OO. y UGT.

La CIG (Confederación Sindical Galega), primer sindicato de Galicia, convoca una huelga general contra la subida «insoportable» de precios y la falta de medidas para una vivienda digna.

El anuncio llegó esta semana, apenas un día después de que CC.OO. y UGT hicieran público el suyo. La central nacionalista quiere que el paro se haga efectivo en la primera semana de noviembre y llama al conjunto del tejido social y sindical gallego a movilizarse.

La decisión responde a una campaña que la CIG lanzó en septiembre con una decena de propuestas. Bajo el lema de que «sea el capital el que asuma las consecuencias de la carestía de la vida», el sindicato reclama tanto a la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela) como al Gobierno central un Plan de Choque en los presupuestos con medidas para frenar el deterioro de las condiciones de vida y garantizar el acceso a una vivienda.

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«El crecimiento constante e imparable de los precios de la electricidad, de los combustibles, de los productos de primera necesidad y de la vivienda está llevando al pueblo y a las clases trabajadoras a la ruina», advirtió Paulo Carril, secretario xeral de la CIG, en la presentación de la campaña. La central añade que la situación empeora por el deterioro de los servicios públicos y el retroceso en las políticas sociales.

A la convocatoria se suma otro frente abierto con la Xunta. La CIG y CC.OO. rechazan el plan del Ejecutivo gallego sobre bajas laborales, al que acusan de tratar a quien enferma como un sospechoso. El absentismo se convierte así en el nuevo campo de batalla entre el gobierno autonómico y los sindicatos.

La vivienda es el eje de la protesta. Galicia, con una población envejecida y un parque inmobiliario tensionado por la segunda residencia y el alquiler turístico, afronta una escalada de precios que golpea sobre todo a A Coruña, Vigo y Santiago de Compostela.

Galicia es un laboratorio habitacional: pocas comunidades combinan tanta segunda residencia con una población tan envejecida y un parque de alquiler tan escaso.

Dos frentes abiertos con la Xunta

CIG Galicia

La coincidencia de la convocatoria con la de CC.OO. y UGT dibuja un otoño de movilización sindical en la comunidad. El calendario no deja margen. Si los paros confluyen, la primera semana de noviembre se convertirá en la gran prueba de fuerza del sindicalismo gallego.

El segundo frente, el de las bajas laborales, ha unido a centrales que no siempre caminan juntas. CIG y CC.OO. sostienen que el plan de la Xunta pone el foco en el control del trabajador, antes que en su recuperación, y advierten de que criminalizar la enfermedad no reduce el gasto sanitario ni mejora la productividad. Es un pulso con fondo político.

Mientras, la subida de los precios básicos y el encarecimiento del alquiler siguen marcando la agenda. La vivienda manda. No es un problema exclusivo de Galicia, pero aquí adquiere un perfil propio por el peso de la segunda residencia y el envejecimiento demográfico.

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El Laboratorio Gallego

Galicia lleva desde 2009 gobernada por el PPdeG con mayorías absolutas consecutivas, una estabilidad que ha convertido a la comunidad en un banco de pruebas para políticas que después se discuten en Madrid. El Parlamento de Galicia (la cámara legislativa unicameral gallega, con 75 deputados) refleja esa hegemonía: el PPdeG conserva la mayoría, el BNG (el Bloque Nacionalista Galego, primera fuerza de la oposición) presiona desde la izquierda y el PSdeG (la federación gallega del PSOE) busca recomponer su espacio.

La convocatoria de la CIG llega en un momento delicado para la Xunta. El debate sobre las bajas laborales conecta con una discusión que recorre toda España sobre el absentismo y el control del gasto sanitario, y lo que el gobierno autonómico ensaya en Galicia suele aparecer después en el debate nacional. En paralelo, la vivienda se ha instalado como uno de los primeros problemas ciudadanos, y ninguna administración quiere quedar señalada por la inacción.

La proyección es clara. Si CC.OO., UGT y la CIG hacen coincidir sus paros, la primera semana de noviembre medirá la capacidad de movilización del sindicalismo gallego y la respuesta del Ejecutivo autonómico. Los presupuestos de la Xunta para 2027 serán el siguiente examen: ahí se verá si el Plan de Choque que exigen los sindicatos tiene traducción en las cuentas o se queda en promesa.

La incógnita es si el descontento social se traducirá en un desgaste del PPdeG o si, como ha ocurrido otras veces, la mayoría absoluta amortigua el golpe. Galicia es, una vez más, el lugar donde conviene mirar antes de que la ola llegue al resto de España.

Ficha del Caso

  • El caso: La CIG, primer sindicato de Galicia, convoca una huelga general contra la subida de precios y la falta de vivienda digna, y rechaza junto a CC.OO. el plan de la Xunta sobre bajas laborales.
  • Datos importantes: La campaña sindical se lanzó en septiembre con diez propuestas; el paro se prepara para la primera semana de noviembre; el PPdeG gobierna con mayoría absoluta desde 2009 en un Parlamento de 75 deputados.
  • Resumen: El pulso entre sindicatos y Xunta pone a prueba el modelo gallego del PPdeG, que funciona como laboratorio de políticas nacionales en vivienda y gestión del absentismo.