Los embalses de Vigo marcan su nivel más bajo del siglo: Eiras al 47,5% y Zamáns al 42,3%, por debajo del 50%.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Los embalses de Eiras y Zamáns, que abastecen a Vigo, caen a su nivel más bajo del siglo, por debajo del 50%.
- ¿Quién está detrás? La Consellería de Medio Ambiente, a través de Augas de Galicia, y el Concello de Vigo.
- ¿Qué impacto tiene? La red abastece a unos 400.000 habitantes; la Xunta descarta cortes y el ayuntamiento pide usar agua reciclada.
Eiras cae al 47,5% y Zamáns al 42,3% tras un septiembre de lluvias insuficientes
Las precipitaciones de la última semana de septiembre no han frenado el descenso. En Vigo cayeron más de 40 litros y otros tantos en Fornelos de Montes, donde se encuentra la presa de Eiras. Ayer, el punto de control de Meteogalicia en el centro de la ciudad recogió 10,5 litros más.
Pese a ese aporte, según los datos de Augas de Galicia, el organismo dependiente de la Xunta que gestiona el agua, la Consellería de Medio Ambiente —el equivalente gallego de un ministerio autonómico— confirma que Eiras bajó otro 2,5% en la primera semana de octubre y se queda al 47,5% de su capacidad. Nunca a estas alturas del año la mayor presa de Galicia había tenido tan poca agua embalsada.
Zamáns, el otro gran depósito que surte a la ciudad, apenas cedió 1,2 puntos: pasó del 43,5% al 42,3%. Su situación ha mejorado relativamente después del verano, al volver el Val Miñor a su población habitual, aunque Baiona se haya incorporado a la red viguesa. Baiña, en el municipio de Baiona, sigue en mínimos, apenas al 18%, y se utiliza como complemento de Zamáns.
Eiras no es un embalse cualquiera: alimenta al resto de ayuntamientos del área metropolitana, desde Cangas y Moaña, hasta Redondela y Porriño, en una red que abastece a unos 400.000 habitantes. La comparación con la última gran sequía resulta elocuente. En 2017, el episodio más grave de los últimos 25 años, la presa superaba en octubre el 50% y no tocó fondo hasta el 37%, ya en diciembre. Hoy, las imágenes devuelven a la superficie construcciones de la aldea anegada hace medio siglo para levantar el embalse, como un molino y una casa.
Eiras es la mayor presa de Galicia y nunca había llegado a octubre tan vacía en lo que va de siglo.
La Xunta descarta cortes y el Concello reclama agua regenerada

La conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, llamó ayer a la calma durante una visita a un colegio de Vigo. «No estamos en un momento de alerta… seguiríamos teniendo reservas en todo octubre y noviembre aunque no lloviera absolutamente nada», dijo. Sostuvo que su departamento trabaja «para que no haya pérdidas en las canalizaciones».
En Vigo, esa cifra es objeto de disputa. Vázquez asegura que las pérdidas superan el 30%, mientras el Concello, a través de Carlos Font, mantiene que son muy inferiores, de un 6%. «Gracias a las inversiones que se están cometiendo tanto en Vigo como en Galicia no va a haber problemas con el agua», concluyó la conselleira.
En paralelo, la Consellería ha encargado un trabajo técnico sobre las mejores opciones para ampliar el abastecimiento de la ciudad. Se trata de un segundo estudio que pone al día el anterior, realizado hace nueve años, y que contemplaba varias posibilidades: un trasvase, una nueva presa o ampliar Eiras.
El alcalde, Abel Caballero, remitió otro audio a los medios para anunciar una nueva carta a Augas de Galicia en la que solicita «que nos deje usar agua regenerada procedente de la depuradora para baldear las calles». El agua que sale de la depuradora está limpísima, impoluta y puede emplearse para el baldeo», insistió, y recordó que el gobierno local lleva cinco años pidiéndolo a la Xunta sin obtener respuesta. Medio Ambiente replicó que esa agua puede utilizarse cumpliendo determinados requisitos, sin especificar cuáles. Desde que el Concello declaró la prealerta por escasez, en julio, están prohibidos el llenado de piscinas y las duchas en las playas, así como el baldeo de las calles.
El Laboratorio Gallego
El pulso por el agua de Vigo es, en realidad, un pulso político. La Xunta de Galicia, el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela, está presidida por Alfonso Rueda, y el PPdeG (el Partido Popular de Galicia, en el poder con mayorías absolutas consecutivas desde 2009) gobierna con holgura desde hace más de una década.
Frente a ella, Vigo, el municipio más poblado de la comunidad, está en manos del socialista Abel Caballero. Toda disputa entre ambas administraciones —las pérdidas en la red, el agua regenerada, la ampliación del abastecimiento— acaba en el Parlamento de Galicia, la cámara legislativa unicameral con 75 diputados.
Allí, el BNG (el Bloque Nacionalista Galego, la formación independentista) ejerce de primera fuerza de la oposición, mientras el PSdeG (la federación gallega del PSOE) secunda las tesis del Concello.
Galicia funciona desde hace años como banco de pruebas de la política del agua de todo el país. La sequía que Vigo arrastra no es un fenómeno aislado: es el rostro gallego de un problema estructural que se repite en el Levante, en Andalucía o en Cataluña, y que plantea los mismos dilemas —trasvases, nuevas presas, reutilización— al conjunto de España.
La proyección inmediata está en el calendario. La prealerta declarada por el Concello en julio seguirá vigente mientras no lleguen lluvias sostenidas, y la Xunta sostiene que habrá reservas al menos hasta diciembre, el mismo mes en que, en 2017, las precipitaciones devolvieron el agua a Eiras. Si el cielo no acompaña, la presa se acercará al 37% de aquel año. Y el escenario que nadie quiere, un corte en la red que abastece a 400.000 personas, será también, inevitablemente, un asunto de Madrid.
Ficha del Caso
- El caso: Los embalses de Eiras y Zamáns, que abastecen a Vigo y su área metropolitana, han caído a su nivel más bajo del siglo pese a las lluvias de septiembre.
- Datos importantes: Eiras está al 47,5% y Zamáns al 42,3%; Baiña, al 18%. En 2017, Eiras tocó fondo en diciembre, al 37%. La red cubre unos 400.000 habitantes.
- Resumen: La Xunta descarta cortes hasta diciembre, mientras Vigo reclama agua regenerada y la Consellería encarga un nuevo estudio para ampliar el abastecimiento.

