El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha reivindicado la amnistía como ‘una victoria de todos’ en el pleno de este miércoles. Junts le ha recordado su ‘ni amnistía ni nada de eso’ de 2023 y le ha exigido explicaciones por los acuerdos que consideran incumplidos.
No era una sesión de control cualquiera. Es la primera desde que el Tribunal Constitucional estimó los recursos de amparo de los líderes independentistas y dejó sin efecto la orden de detención que pesaba sobre Carles Puigdemont, que desde este martes puede regresar a Cataluña sin riesgo de ser arrestado. También es la primera tras el adelanto electoral en España, forzado por los posconvergentes al tumbar en el Congreso los decretos de vivienda. Y todo ello con la campaña del 29N en el horizonte.
Un pleno que ya se ha leído como un mitin del 29N
Nadie disimuló. La sesión de control en el Parlament de Catalunya se convirtió en el primer acto de precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre. Illa situó la amnistía en el marco de la normalización política y reclamó ‘humildad’ a los posconvergentes, a quienes recordó que el objetivo del acuerdo es la convivencia y no el rédito partidista.
La portavoz parlamentaria de Junts, Mònica Sales, escogió precisamente ese asunto para su pregunta. Recordó al president la frase que pronunció antes de los comicios de 2023 —‘ni amnistía ni nada de eso’— y sostuvo que lo ocurrido es ‘una victoria del independentismo’, no del PSC. Illa no entró a discutir la propiedad del tanto. Se limitó a pedir mesura.
El intercambio subió de tono cuando el president planteó la disyuntiva de fondo: Junts debe decidir si forma parte de la ‘coalición involucionista’ —PP y Vox, con los que votaron en en Madrid el viernes— o de la ‘coalición progresista’ con la que se alinearon en 2023 y de la que se han ido alejando desde entonces.
La amnistía ha dejado de ser una concesión para convertirse en un marcador electoral: cada partido la usa para colocarse en el lado que cree ganador.
Sales devolvió el argumento al terreno de los incumplimientos y sostuvo que Pedro Sánchez antepuso su interés electoral a los pactos con Cataluña tras las protestas por la vivienda. Illa cerró su turno con un pronóstico: el PSOE sigue siendo la mejor opción para los catalanes y ‘Cataluña estará en el lado correcto de la historia’ el 29N.
La lista de agravios: de la financiación singular al traspaso de Rodalies

La diputada desgranó el catálogo de compromisos que, a su juicio, Moncloa ha dejado en el aire: la nueva financiación que no llegó a votarse en el Congreso por falta de apoyos, la condonación de la deuda, la gestión del IRPF, el consorcio de inversiones, el traspaso de Rodalies —que no decae del todo, matizó—, más poder en el Aeroport Josep Tarradellas Barcelona-El Prat y en la CZFB, y los Mossos en puertos y aeropuertos. ‘Sánchez le ha dejado con las manos vacías’, resumió.
El president también tuvo respuesta para el PP y para Vox. A Alejandro Fernández le dijo que Alberto Núñez Feijóo ‘no merece el apoyo de los catalanes’, y a Ignacio Garriga le espetó que su partido es ‘un fraude’. Dos frases de campaña, sin más.
Comuns y CUP mantuvieron el foco en la vivienda: reivindicaron las protestas que desembocarán en una huelga general antes de los comicios, pidieron al Govern una reunión para compartir propuestas —Illa se comprometió a celebrarla— y exigieron explicaciones por el parón de Rodalies de este miércoles. Aliança Catalana, incómoda entre una amnistía que no le toca y una cita electoral a la que no se presenta, se limitó a recordar el tercer aniversario de los atentados del 7 de octubre y sus consecuencias en Gaza, que su líder, Sílvia Orriols, reivindicó.
Lo que el Constitucional desbloquea y lo que la política no resuelve
El contexto importa. La resolución del Tribunal Constitucional que estima los amparos de los líderes independentistas, sumada a la retirada de la orden de detención de Carles Puigdemont, cierra el capítulo judicial más visible del procés. Junts lo lee como un triunfo propio; Illa, como el final de una anomalía.
Ambas lecturas conviven mal. El precedente de los indultos de 2021 y de la reforma del Código Penal de 2022 ya dejó una lección: la desjudicialización no compra estabilidad parlamentaria. La amnistía no desatasca la financiación singular ni devuelve Rodalies a la Generalitat. Son cosas distintas, y el electorado catalán tiende a juzgarlas por separado.
Lo que observamos es un Illa que necesita a Junts y a ERC más que nunca. Al Govern le quedan dos años de legislatura y los presupuestos de 2027 exigirán apoyos que hoy no tiene garantizados. Pedir humildad a quien puedes necesitar en diciembre es un gesto elegante. Pedirla a quien acaba de forzar unas elecciones generales, bastante menos. Crudo, pero cierto.
El calendario aprieta. La campaña arrancará formalmente a mediados de noviembre, el Consell Executiu volverá a reunirse el martes y el próximo pleno del Parlament medirá si el tono del miércoles fue un episodio aislado o el guion de los dos meses que vienen. Por ahora, cada grupo ha vuelto a casa con su titular.
