El PP valenciano cierra filas para el 29N y busca despejar en Génova las dudas sobre Pérez Llorca

El adelanto electoral de Sánchez al 29 de noviembre obliga al PPCV a hacer campaña sin candidato autonómico confirmado. La filtración del dosier y el reparto de listas alimentan las dudas de la dirección nacional sobre Pérez Llorca.

El PP valenciano cierra filas para el 29N con la candidatura de Pérez Llorca a la Generalitat todavía sin confirmar por Génova.

Un 29N para medir fuerzas: el PP valenciano aspira a quince diputados y a enterrar el ruido interno

Pedro Sánchez ha fijado la cita con las urnas el próximo 29 de noviembre con un adelanto electoral que ha sorprendido al PP valenciano en plena reorganización: se hace campaña sin candidato autonómico confirmado. La anomalía es difícil de disimular. El partido concurre a unas generales con un president de la Generalitat —el jefe del ejecutivo autonómico, un cargo que ocupa Juanfran Pérez Llorca desde diciembre de 2025— que todavía no es el cartel oficial de las próximas autonómicas.

Las cifras que maneja el partido son ambiciosas: superar los 13 escaños de 2023 y acercarse a los 15 diputados en el Congreso. En julio de 2023, los populares valencianos lograron 922.064 votos, el 35,14% del total, con un salto de 337.000 sufragios respecto a 2019 y la absorción del espacio de Ciudadanos. Aquel resultado culminó una remontada: tras la travesía del desierto, el PP recuperó el liderazgo de la mano de Carlos Mazón, entonces al frente del partido y hoy expresident de la Generalitat, con acta de diputado en las Corts Valencianes.

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El problema no es el listón, sino el ruido. En los últimos días ha circulado un dosier interno que busca desacreditar a Pérez Llorca ante la dirección nacional, una filtración que en el PP valenciano se atribuye al fuego amigo. Hay dirigentes que hablan abiertamente de maltrato de Génova y advierten de que la polémica no daña solo al president, sino a todo el proyecto.

Sobre la candidatura autonómica, el silencio de la dirección nacional no ha hecho más que avivar las dudas sobre Pérez Llorca. Y ese ruido tiene una derivada estatal: la Comunitat Valenciana ha sido históricamente un granero de votos para el PP, y las aspiraciones de Alberto Núñez Feijóo pasan por que la federación valenciana vuelva a ser el bastión de antaño. Con el congreso regional congelado y una gestora presidida por el propio Llorca, el partido llega al 29N con su crédito en juego.

El PP valenciano se juega el 29N algo más que quince diputados: se juega el relato de que sigue siendo el granero de Génova.

Las listas del 29N: Llorca controla el partido, pero no el comité que decide

Pérez Llorca

El segundo foco de tensión será la confección de las listas. Génova tendrá la última palabra, pero el órgano que las valida —el comité electoral— está presidido por Esteban González Pons, hombre de máxima confianza de la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, y por tanto fuera del círculo más próximo al president. En el comité también figura Magda González, vicepresidenta segunda de las Corts.

La nómina la completan Macarena Montesinos, muy afín a Mazón pero en la órbita de Miguel Tellado, el expresident Alberto Fabra, y el concejal de Valencia Juan Giner. El reparto dibuja un equilibrio delicado: Llorca preside la gestora y controla el aparato, pero no el comité que decidirá los nombres. Fuentes del entorno del president insisten en que su candidatura autonómica ya está decidida y no debería depender del resultado del 29N.

El Escenario Valenciano

En clave valenciana, el 29N funciona como una prueba de estrés para el liderazgo de Pérez Llorca. El pacto con Vox sostiene al Consell sin sobresaltos visibles y la gestora mantiene el control del aparato, pero el calendario aprieta: se asume que la candidatura autonómica no se confirmará antes de las generales. Enfrente, PSPV y Compromís siguen cada movimiento popular con interés, porque cualquier fisura interna se convierte en argumento de oposición en las Corts.

La dimensión nacional es evidente. La Comunitat Valenciana aporta trece diputados al grupo popular en el Congreso y Génova necesita que esa cifra crezca para sostener sus mayorías. El resultado valenciano del 29N se leerá como un termómetro del liderazgo de Feijóo. Cabe recordar que ya en 2019 un adelanto electoral sorprendió a los populares valencianos en plena reorganización y en plena travesía por los casos de corrupción, y el partido lo pagó con un resultado pobre. La comparación no es gratuita: hoy vuelve a haber urnas con el partido en obras.

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Mirando al calendario, el 29 de noviembre será el primer examen serio del PPCV desde el relevo en la Generalitat. Lo que venga después —la confección definitiva de las listas, la reactivación del congreso regional y la confirmación de la candidatura autonómica— marcará la relación entre Valencia y Génova durante todo el curso. Con nada cerrado, el partido confía en que la movilización territorial de dirigentes como Vicent Mompó convierta la incertidumbre en escaños.

Ficha del Caso

  • El caso: El PP valenciano afronta las generales del 29 de noviembre sin candidato autonómico confirmado y con un dosier interno filtrado que ha reabierto las tensiones con Génova.
  • Datos importantes: En 2023 el PPCV logró 13 escaños y 922.064 votos (35,14%). El objetivo para el 29N es alcanzar hasta 15 diputados. El comité electoral que valida las listas está presidido por Esteban González Pons.
  • Resumen: El resultado valenciano medirá el liderazgo de Pérez Llorca, la influencia de Génova y la capacidad del PP de mantener la Comunitat como granero de votos.