El tercer carril de la M-607 entre Tres Cantos y Colmenar Viejo se retrasa ocho meses: no estará hasta noviembre de 2027

La prórroga responde a los desvíos de redes de suministro y a las expropiaciones sin cerrar, con un sobrecoste aún por definir. Los 24 meses previstos en el pliego de 2020 se han convertido en más de siete años de obra.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los conductores que usan el corredor norte entre Tres Cantos y Colmenar Viejo, a los vecinos de ambos municipios y a los transportistas que enlazan con la M-618.
  • ¿Cuándo ocurre? La Comunidad ha firmado una prórroga de ocho meses: el tercer carril no estará terminado hasta el 30 de noviembre de 2027, frente al 31 de marzo que figuraba en el calendario reactivado en 2025.
  • ¿Qué cambia hoy? Nada en la carretera, y ese es el problema: los desvíos provisionales, la maquinaria y la señalización de obra seguirán ahí ocho meses más de lo previsto.

El tercer carril de la M-607 no estará operativo hasta el 30 de noviembre de 2027. Son ocho meses más de lo previsto y más de siete años después de la firma del contrato. La Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructuras ha formalizado la prórroga del plazo de ejecución entre Tres Cantos Norte y la variante sur de Colmenar Viejo, justo el tramo donde la carretera se convierte en un embudo en las horas punta.

La orden, adelantada por Crónica Norte y publicada el 6 de octubre de 2026 en el Portal de la Contratación Pública regional, valida la solicitud que Ferrovial Construcción había cursado durante el verano. La rubricó el 30 de septiembre el viceconsejero del ramo, José María García Gómez.

El nuevo calendario fija el 30 de noviembre de 2027; la fecha anterior, el 31 de marzo, queda sustituida. El motivo que alega la Consejería de Vivienda, Transportes e Infraestructuras no es la desidia de la empresa: los informes técnicos de la Dirección General de Carreteras hablan de desvíos de redes de suministro y de terrenos que siguen sin liberar.

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Un contrato de 24 meses que ya roza los siete años de obra

Conviene echar la vista atrás para medir la espera. El contrato se adjudicó y formalizó en octubre de 2020 por 29,1 millones de euros, impuestos incluidos, sobre una licitación de 38,1 millones y con un plazo teórico de 24 meses. Las máquinas entraron en el terreno el 17 de febrero de 2021.

Tres semanas después, el 9 de marzo de 2021, la Comunidad ordenó la suspensión total de los trabajos: no se podía avanzar sin reponer antes unos servicios afectados que el proyecto original ni siquiera contemplaba. Cuatro años en blanco. El parón no se levantó hasta el 22 de abril de 2025, cuando se rehízo el calendario con marzo de 2027 como meta.

Lo que ha frenado esta obra no es el asfalto, sino una lista de cables, suelos y trámites que en 2020 nadie incluyó en el proyecto.

Ahora el atasco tiene nombres propios. Los desvíos de telecomunicaciones que ejecuta Telefónica debían arrancar con margen suficiente y no empezaron hasta mayo de 2025; acabaron en noviembre de ese mismo año. El retranqueo de las líneas eléctricas propiedad de I-DE Redes Eléctricas Inteligentes, filial de Iberdrola, ni siquiera se había iniciado a finales de septiembre de 2026, según la documentación oficial.

Ocho meses más de desvíos para quien usa el corredor norte

obras M-607

Para quien pasa por aquí cada mañana, el efecto es concreto. La M-607 soporta una densidad de tráfico alta, con trabajadores, transportistas, y vecinos de Tres Cantos y Colmenar Viejo. La ampliación a tres carriles busca romper el embudo que se genera entre Tres Cantos Norte y el enlace con la M-618. Ese alivio llega ahora ocho meses más tarde de lo prometido.

El presupuesto tampoco ha ayudado. El contrato se redactó con precios de hace más de un lustro, lo que obligó en febrero de 2025 a una primera modificación al alza de 8,55 millones de euros. La Consejería tramita ahora una segunda modificación para incorporar precios unitarios no contemplados, así que el sobrecoste final sigue abierto.

Los turnos de trabajo ya se han reorganizado y la vigencia del contrato se extiende hasta el umbral del invierno de 2027. Quien usa la vía a diario seguirá conviviendo con desvíos provisionales, maquinaria pesada y señalización de obra.

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Quién asume el coste cuando el retraso no es culpa del contratista

Aquí está la parte incómoda del expediente. La prórroga es legalmente impecable: los informes acreditan que las causas no son imputables a Ferrovial y la normativa de contratación pública permite ampliar plazos cuando concurren circunstancias sobrevenidas. Esa cobertura, sin embargo, deja sin señalar el error de origen: un proyecto licitado en 2020 sin inventario real de las redes que atravesaban la traza.

El propio historial del contrato funciona como precedente. Entre la suspensión de marzo de 2021 y su levantamiento en abril de 2025 pasaron cuatro años en los que nadie tocó el asfalto, y las causas eran las mismas que ahora: cables que mover y suelo que liberar. En esta redacción lo leemos como un fallo de planificación, no de ejecución. Los 24 meses del pliego se han convertido en más de siete, y el final de la obra cae ya en el tramo final de la legislatura autonómica.

Quedan dos piezas por encajar para que la fecha de noviembre de 2027 sea creíble: el retranqueo eléctrico de I-DE, que sigue sin arrancar, y el desbloqueo de los terrenos pendientes. Si el tendido no empieza en los próximos meses, el calendario tendrá margen para moverse otra vez. Y ya se ha movido dos veces.