3Cuellos, puños y axilas: cómo concentrar el blanqueo solo donde hace falta
Cuello, puños y axilas son las tres zonas que envejecen una prenda de abrigo antes que el resto del tejido. El contacto permanente con la piel, el sudor, la grasa y los restos de desodorante se acumulan en esas costuras y pliegues y acaban formando el cerco amarillento que ningún lavado convencional elimina. Ahí está la razón de ser de este paso: en lugar de someter el jersey, la chaqueta o el abrigo entero a un baño blanqueador, se concentra la acción del percarbonato de Bosque Verde solo en los puntos castigados. El producto, un blanqueador de oxígeno activo sin cloro ni fosfatos que cuesta menos de dos euros el envase de 750 gramos, libera peróxido de hidrógeno al disolverse en agua; ese oxígeno ataca las moléculas responsables del amarilleo, mientras el carbonato de sodio eleva la alcalinidad y ayuda a despegar la grasa.
La aplicación es la misma que se usa para manchas puntuales, pero limitada al contorno: se mezcla el polvo con agua tibia o caliente hasta formar una pasta —basta media cucharada de café disuelta en medio litro de agua—, se extiende sobre el cuello, los puños y la zona de las axilas y se deja actuar entre media hora y una hora, con un repaso suave con cepillo antes de meter la prenda en la lavadora a 30-40 ºC. La ventaja frente a la lejía es precisamente esa: no se ataca toda la fibra, así que el resto del abrigo conserva su tacto y su color. Conviene respetar los límites del producto: no se recomienda en lana, seda, lino, pana, cuero ni terciopelo, ni sobre botones, cremalleras o partes metálicas, y nunca debe mezclarse con lejía ni con vinagre u otros ácidos.
