4Lo que nunca debes mezclar con el percarbonato: lejía, amoniaco, vinagre y otros quitamanchas
El percarbonato es un blanqueador de oxígeno: al disolverse libera agua oxigenada y carbonato de sodio, y ese oxígeno activo es lo que arranca la suciedad de la fibra. Por eso nunca debe convivir con la lejía. No se trata solo de que cada uno reste eficacia al otro —son dos química distintas, la del peróxido y la del hipoclorito, que se anulan—, sino de que en el tambor, con agua caliente, agitación y restos orgánicos de la ropa, esa mezcla puede desprender cloro y cloraminas, gases irritantes que atacan las mucosas respiratorias y pueden provocar quemaduras en las vías aéreas. Con el amoniaco ocurre algo parecido: si hay cloro en juego se forma cloramina, un vapor tóxico que además no avisa con un olor desagradable. La combinación de lejía y amoniaco es la que más accidentes domésticos provoca en España, y añadir percarbonato a la ecuación no la mejora, la complica.
El vinagre y los ácidos —también el ácido cítrico o el zumo de limón— son el otro error habitual. Al juntarlos con el percarbonato aparece una efervescencia que parece indicar que «está funcionando», pero es justo lo contrario: el ácido neutraliza el carbonato, el oxígeno activo se pierde y la mezcla limpia menos que cada producto por separado. Peor aún, el agua oxigenada con vinagre puede dar ácido peracético, corrosivo e irritante. Tampoco conviene combinarlo con otros quitamanchas ni con desinfectantes, ni disolverlo de antemano en detergente líquido, porque el oxígeno se disipa antes de llegar al lavado. En su etiqueta, Mercadona advierte de no mezclarlo con vinagre, lejía, desinfectantes u otros aditivos textiles, y la recomendación general es añadirlo por separado, con agua a partir de 40 ºC y la estancia ventilada.

