EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Consejo de Ministros aprobó este martes dos reales decretos de emergencia sobre vivienda y Moncloa confirma que seguirá legislando hasta la cita del 29N, con la mirada puesta en la Diputación Permanente.
- ¿Quién está detrás? Pedro Sánchez, María Jesús Montero y los ministerios sociales, con Yolanda Díaz ultimando la subida del SMI para 2027.
- ¿Qué impacto tiene? El Ejecutivo conserva la iniciativa normativa en plena precampaña y su aritmética parlamentaria deja de depender de Junts: con el PNV y los socios de izquierdas basta.
Pedro Sánchez mantiene activo el Consejo de Ministros hasta el 29N y convalidará sus decretos sociales en la Diputación Permanente.
El propio presidente lo dejó claro el pasado martes, al término de un Consejo de Ministros que aprobó dos reales decretos de emergencia en materia de vivienda: ‘El Gobierno va a continuar gobernando. No es una frase de circunstancia. El Gabinete de Sánchez no está en funciones y conserva plenitud de facultades para aprobar normas, convocar ayudas y mover partidas.
A eso se suma una ventaja que en Ferraz y en La Moncloa consideran decisiva: el control de el Boletín Oficial del Estado. Cada norma que salga del Consejo de Ministros de los martes entra en vigor de inmediato y solo necesita después la convalidación parlamentaria. Traducido: el Ejecutivo puede marcar la agenda social hasta el último día de la legislatura.
Los ministerios y el complejo de la Moncloa trabajan ya en distintas iniciativas que irán desplegándose semana a semana, según fuentes del Ejecutivo. Entre ellas figura la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2027 que prepara el Ministerio de Trabajo de Yolanda Díaz, una medida con lectura de campaña evidente: toca el bolsillo de millones de asalariados.
Qué permite la Diputación Permanente y por qué Moncloa la considera su mejor baza
La pieza que hace posible ese calendario es la Diputación Permanente del Congreso, el órgano que asume las funciones de la Cámara entre periodos de sesiones y una vez disueltas las Cortes. Sus competencias son tasadas, pero incluyen la convalidación de reales decretos-ley: los 350 diputados se reducen a una representación proporcional fijada al final del mandato.
En ese formato la aritmética cambia. Al Ejecutivo le basta con mayoría simple, y para lograrla dispone de los votos de ERC, EH Bildu y Podemos junto al PNV. Junts no es imprescindible. La formación de Carles Puigdemont pierde la llave que sí manejó durante buena parte de la legislatura.
El Ejecutivo cambia de socio decisivo sin cambiar de rumbo: la llave de la legislatura pasa de Junts al PNV.
La aritmética del final de legislatura: del veto de Junts al eje PNV-socios de izquierdas

El desplazamiento tiene lecturas cruzadas. Durante tres años, cada votación decisiva obligó al Gobierno a negociar con los posconvergentes, con un coste político y mediático elevado. Ahora el socio de referencia será un PNV que se mueve en clave institucional, prioriza el autogobierno y ha convertido los traspasos pendientes en su principal moneda de cambio.
Los nacionalistas vascos ganan peso en la recta final: su voto será decisivo en cada convalidación y eso les permite colocar en la agenda el despliegue del concierto económico o la gestión de la dependencia. En el Gobierno asumen que la relación se encarecerá conforme se acerque el 29N.
El PP y Vox ya han activado el discurso del ‘decretazo’ y del uso partidista del Boletín Oficial del Estado. La respuesta del Ejecutivo es de manual constitucional: un Gobierno no está en funciones hasta que pierde una investidura, y su capacidad reglamentaria es plena hasta la constitución de de las nuevas Cortes.
La comparación con 2019 resulta inevitable. Entonces, tras la repetición electoral de noviembre, el Ejecutivo de Sánchez se movió con criterios de contención y evitó decisiones de calado. Siete años después la lectura es la contraria: gobernar hasta el final y dejar hechos consumados en materia social.
Queda por ver si la aritmética resiste el desgaste. ERC y EH Bildu no siempre comparten los tiempos del PNV y Podemos ha convertido cada convalidación en una subasta de exigencias. Eso sí, el margen es amplio mientras el grupo vasco no mueva ficha.
El Eje del Poder Socialista
En Ferraz la consigna es sencilla: cada decreto aprobado hasta el 29N es un titular de campaña y una prueba de gestión. La dirección federal evita el ruido interno y los barones, García-Page incluido, observan un calendario que refuerza a Moncloa y relega el debate territorial a la próxima legislatura.
El aterrizaje social es concreto. Los dos decretos de emergencia sobre vivienda despliegan medidas de alivio para inquilinos y jóvenes, un terreno donde el PSOE quiere pelear voto a voto frente al PP. La subida del SMI para 2027 toca a los asalariados con salarios más bajos: en comunidades gobernadas por el PSOE como Castilla-La Mancha, Asturias o Navarra el impacto electoral del gesto es directo.
El riesgo también está identificado. Convalidar decreto tras decreto convierte la Diputación Permanente en un pleno de baja visibilidad pública, y ahí la oposición puede instalar la idea de un Gobierno desligado del control parlamentario. Cada norma aprobada en solitario es, además, una hipoteca para la próxima legislatura.
El próximo hito ya tiene fecha: el Consejo de Ministros de la semana que viene y la primera convalidación en la Diputación Permanente. El calendario manda.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: ‘El Gobierno gobierna’: blindaje de las políticas sociales frente al relato del bloqueo y la parálisis.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Convalidación de los reales decretos ya aprobados en la Diputación Permanente del Congreso.
