5Cómo aplicarla a oposiciones y exámenes: ejemplo de calendario realista
Trasladar los cuatro repasos a un calendario de oposición exige fijar la fecha del primer estudio y colgar de ella el resto. Si un opositor trabaja el tema 12 un lunes, el primer repaso llega 24 horas después, el martes, en una sesión de 15-20 minutos de recuerdo activo: cerrar el tema, recitar los epígrafes y comprobar después qué se ha escapado. El segundo se coloca a los 3-4 días, el viernes, con 10-15 minutos y una batería de test del tema; el tercero, a la semana siguiente, apoyado en el esquema propio; y el cuarto a las dos semanas o al mes, ya como mantenimiento y cada vez más breve. Lo que arruina el sistema es convertir cada cita en una relectura: reconocer un texto que tienes delante no equivale a recuperarlo con el folio en blanco, que es justo lo que pide el examen.
En temarios largos el calendario solo se sostiene si cada jornada reserva un hueco fijo para repasar, en vez de dejarlo para cuando sobre tiempo. Un reparto extendido entre opositores dedica en torno al 60 % de la sesión a materia nueva, el 25 % a repasos con esquemas o tarjetas y el 15 % a test; con tres horas diarias, eso son 1 h 45 min de estudio nuevo, 45 min de repaso y 30 min de autoevaluación. El volumen manda: con 26 temas (Auxilio Judicial) bastan 2 temas por semana para cerrar una primera vuelta en 13 semanas, mientras que con 68 temas (Gestión Procesal) hay que apretar a 3-4 por semana y entre 17 y 23 semanas. La regla práctica es ajustar por dificultad: si un repaso sale mal, se acorta el intervalo siguiente; si sale impecable, se alarga.

