Rodalies sin servicio en Cataluña: los maquinistas se plantan tras caer un talud sobre un tren en Vilanova

El SEMAF ha recibido a media mañana los certificados de seguridad que reclamaba desde la madrugada y Renfe prevé recuperar el 100% de la oferta a lo largo del día. Los accesos a Barcelona registran retenciones de hasta 12,5 kilómetros.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los usuarios de Rodalies de toda Cataluña, en especial a la R1 del Maresme, y a los conductores que acceden a Barcelona por la C-58, la A-2, la B-23 y las rondas.
  • ¿Cuándo ocurre? Este miércoles 7 de octubre, desde la madrugada. La red prevé recuperar el 100% de la oferta a lo largo del día.
  • ¿Qué cambia hoy? Sin trenes en la R1 hasta que Renfe y Adif entreguen los certificados de seguridad. El SEMAF ya los ha recibido a media mañana.

Rodalies sin servicio en la práctica totalidad de la red este miércoles. La R1 amanece sin trenes y en el resto de líneas nadie garantiza cuándo pasará el siguiente convoy: todo depende de si el maquinista asignado decide coger el tren o dejarlo en vía.

Renfe ha reconocido el apagón tarde. El primer aviso a los usuarios no ha llegado hasta las 6.40 horas, por WhatsApp y redes sociales, con una fórmula que ha irritado a más de uno: ‘por causas ajenas a Rodalies’ no se podía ‘garantizar la prestación del servicio’. Cuando el mensaje se ha publicado, miles de viajeros ya estaban en los andenes esperando un tren que no iba a llegar.

Los maquinistas del SEMAF, sindicato mayoritario en la conducción, comunicaron su decisión a Renfe de madrugada. Su argumento es que varios tramos de la red no reúnen condiciones de seguridad y que ni la operadora ni Adif les han hecho llegar los certificados que exige el protocolo. La gota que ha colmado el vaso fue el accidente de la noche del martes entre Vilanova i la Geltrú y Cubelles.

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Las líneas paradas y las carreteras al límite

Ningún tren circula en la R1, la línea del Maresme, y en el resto de la red la incertidumbre es total. La falta de certezas ha desplazado la presión hacia la carretera. Los accesos a Barcelona registran colas de récord: 10 kilómetros en la C-58, 7,5 en la Ronda de Dalt, otros 7 en la Ronda Litoral y 12,5 entre El Papiol y Cornellà por la A-2.

A eso se suma la C-31 entre L’Hospitalet y Vilafranca, con 6,5 kilómetros de retenciones en dirección a la capital, y la B-23, con 4,5. Los servicios de bus también van al límite. En Mataró, los autobuses de la línea e11 que unen el Maresme con Barcelona llegan completamente desbordados, y allí acaban su trayecto los buses alternativos que Renfe ha improvisado para cubrir parte de la R1. Cualquier consulta sobre el estado de la red puede hacerse en la web de Rodalies de Catalunya.

Un solo turno de conducción ha bastado para que la movilidad de media Cataluña dependa de la carretera.

El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha salido al paso desde el Parlament con un mensaje de firmeza: ‘La seguridad de las vías no es una cuestión subjetiva y no está en manos de ningún sindicato’. Illa ha asegurado que la Generalitat está ‘investigando lo ocurrido’ y ha cargado contra el sindicato por dejar a los usuarios sin servicio.

El certificado que lo desatasca todo

A media mañana, la situación ha empezado a desbloquearse. El SEMAF ha recibido finalmente los certificados de seguridad de Renfe y Adif que venía reclamando desde la madrugada y ha anunciado que sus afiliados cogerán los trenes ‘si todo está bien’. La red prevé recuperar el 100% de la oferta a lo largo de la jornada, aunque sin horario confirmado.

Gelida, enero y el precedente que nadie quiere repetir

Este plantón no es el primero. El último se remonta al temporal Harry de enero, el mismo episodio que dejó el accidente mortal de Gelida. Desde entonces, la relación entre el personal de conducción, Renfe y Adif arrastra una tensión sorda que se reactiva cada vez que llueve con fuerza. Y en Cataluña ha llovido con fuerza: los avisos naranjas y rojos por precipitaciones torrenciales se han encadenado en las últimas semanas, con carreteras cortadas en Tarragona y una docena de comarcas en alerta.

El patrón se repite. Meteocat dispara avisos, la red se satura, aparece el primer desprendimiento y el protocolo de seguridad se convierte en campo de batalla entre sindicato y operadoras. La pregunta de fondo es si Rodalies está preparada para un clima que ya no se comporta como antes. La respuesta la tendrá el usuario mañana, cuando vuelva a mirar el horario antes de salir de casa.

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