Junts per Catalunya y el PNC de Marta Pascal han cerrado un acuerdo para concurrir juntos en el próximo ciclo electoral. El entendimiento incluye la entrada del partido de Pascal en los órganos de dirección de los de Puigdemont y llega después de meses de conversaciones discretas.
El pacto lo firmaron este viernes por la tarde el secretario general de Junts, Jordi Turull, y la secretaria general del PNC, Marta Pascal, bajo el tĂtulo ‘Aixecar Catalunya: reencuentro, responsabilidad y futuro’. El texto contempla un representante del PNC en la ejecutiva de Junts y dos miembros en el Consell Nacional, además de la incorporaciĂłn de cuadros de la formaciĂłn de Pascal a las listas electorales.
La negociaciĂłn que se cociĂł en Waterloo
La operaciĂłn la han pilotado Carles Puigdemont y el propio Turull, segĂşn fuentes conocedoras de la negociaciĂłn, mientras que Pascal ha asumido personalmente buena parte de las conversaciones. La dirigente del PNC ha viajado varias veces a Waterloo para reunirse con el expresidente y cerrar un entendimiento que, por el origen de las dos partes, tiene una carga simbĂłlica difĂcil de exagerar.
El acuerdo mira a las elecciones generales del 29 de noviembre, a las municipales de mayo de 2027 y deja la puerta abierta a las prĂłximas citas con el Parlament de Catalunya y con el Parlamento Europeo. En el texto, ambas formaciones sostienen que el catalanismo se ha ido ‘debilitando y fragmentando’ y cargan contra los proyectos que, a su juicio, gobiernan las principales instituciones catalanas ‘sin ambiciĂłn nacional’.
El primer ensayo fue Girona. En julio, apenas diez dĂas despuĂ©s de que Junts abandonara el gobierno municipal, las dos formaciones anunciaron una candidatura conjunta bajo las siglas Junts per Girona – PNC CompromĂs Municipal, con Gemma Geis como candidata a la alcaldĂa y el exconcejal Carles Ribas como nĂşmero dos.
Sumar por arriba es sencillo; lo complicado es explicar a la militancia por qué los adversarios de ayer pasan a dirigir el partido de mañana.
Ribas, que fue portavoz del gobierno municipal en la etapa de Puigdemont como alcalde, encabezĂł Ara Girona en las municipales de 2023 sin obtener representaciĂłn. Su regreso a la polĂtica municipal llega avalado por el mismo Puigdemont. ‘A veces es mucho más importante sumar que liderar’, resumiĂł entonces. Geis lo presentĂł como una forma de ampliar ‘el carril central’ de la polĂtica gerundense. Puro pragmatismo municipal.
El reagrupamiento convergente: de Girona a las 200 listas
El pacto con el PNC es una pieza más de una operación más amplia. Junts está cerrando acuerdos territoriales con formaciones nacidas tras la desaparición de Convergència Democrà tica de Catalunya y, después, del PDeCAT. Uno de los casos más avanzados es Impulsem Penedès, que en marzo validó su alianza para 2027. También en Lleida Junts e Impulsem Lleida han renovado su pacto. Convergents, el partido del exconseller Germà Gordó, tiene prácticamente cerrado que más del 90% de sus setenta candidaturas concurran bajo la marca de Puigdemont.
El objetivo declarado es superar las 200 listas en las municipales de 2027, por encima de las 130 presentadas en 2023. Quedan flecos con Impulsem Tarragona, de reciente creación, y con plataformas locales como Avenç Nacionalista en Manresa, Mollerussa Primer o Tots per Lloret. En Manresa, el proceso pasa por Avenç Nacionalista, la formación de Sergi Perramon que aspira a agrupar sensibilidades nacionalistas de distintas procedencias, y ya hay acuerdo para concurrir juntos con Ramon Bacardit como candidato. A la operación se han sumado antiguos dirigentes del PDeCAT sin estructura formal, como Xavier Fonollosa en Martorell o Meritxell Roigé en Tortosa.
La fragmentaciĂłn del espacio posconvergente ha costado alcaldĂas y representaciĂłn en decenas de municipios. Cada sigla que se integra es una papeleta que no se resta. La aritmĂ©tica manda.
Análisis: el coste de enterrar la ruptura de 2018
La paradoja es evidente. En 2019, Marta Pascal afirmĂł que ‘Catalunya no se puede dirigir desde Waterloo’ y defendiĂł una vĂa independentista basada en el acuerdo y en el aprovechamiento del autogobierno. La ruptura venĂa de lejos: en julio de 2018 dejĂł la direcciĂłn del PDeCAT despuĂ©s de que la asamblea del partido avalara las tesis de Puigdemont. En abril de 2020 formalizĂł su baja y en junio constituyĂł el Partit Nacionalista de Catalunya. En las elecciones de 2021, el PDeCAT obtuvo 77.229 votos y se quedĂł sin representaciĂłn; el PNC, 4.583. Seis años dan para mucho.
El acuerdo llega, además, al dĂa siguiente de la presentaciĂłn de Paral·lel 41, la fundaciĂłn presidida por Victòria Alsina que aspira a ‘repensar’ Catalunya y a actualizar el catalanismo desde una perspectiva transversal. El acto, celebrado en el auditorio de la Pedrera, reuniĂł a dirigentes de distintas etapas, empresarios, acadĂ©micos y representantes de la sociedad civil, entre ellos la propia Pascal y el vicepresidente de Junts, Antoni CastellĂ . La foto no era casual.
La incĂłgnita es si este reagrupamiento por arriba moviliza o desmoviliza. Junts necesita mĂşsculo territorial para 2027 y el PNC aporta cuadros y pedigrĂ convergente, no votos. Con 4.583 papeletas en 2021, el botĂn electoral es limitado; el valor es la señal. DejĂ©moslo en un ‘ya veremos’. El prĂłximo hito es la ratificaciĂłn del calendario municipal en el Consell Nacional de Junts, con mayo de 2027 como horizonte y las generales del 29 de noviembre como primer examen.
