EE.UU. activa en Fort Carson su 4.ª Fuerza Multidominio: 2.100 soldados para el Indo-Pacífico

La unidad reporta a la 7.ª División de Infantería en Lewis-McChord, que en junio se fusionó con la 1.ª Fuerza Multidominio. El Ejército prevé cinco formaciones de este tipo en 2028 y refuerza su giro hacia Asia.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Ejército de EE.UU. ha activado esta semana en Fort Carson (Colorado) la 4.ª Fuerza de Tarea Multidominio, con cuatro batallones y hasta 2.100 soldados.
  • ¿Quién está detrás? El Ejército estadounidense, dentro de su plan para desplegar cinco fuerzas multidominio en 2028. Al frente queda el coronel Hugh W.A. Jones.
  • ¿Qué impacto tiene? Refuerza los fuegos de largo alcance de EE.UU. en el Indo-Pacífico y confirma el giro de Washington hacia Asia, con Europa cada vez más sola en la defensa de su flanco sur.

El Ejército de EE.UU. activa en Fort Carson su cuarta Fuerza Multidominio, con cuatro batallones y hasta 2.100 soldados orientados al Indo-Pacífico. La unidad se ha presentado esta semana en Colorado con el objetivo declarado de ‘negar, perturbar y desagregar’ las capacidades de un adversario de talla comparable —léase China— y de crear ventaja para el resto de la fuerza conjunta. Es la Fuerza Multidominio EE.UU. número cuatro de las cinco que el Ejército quiere tener operativas.

La ceremonia de activación se celebró el jueves en la base de Fort Carson, al sur de Colorado Springs. Al frente de la nueva unidad queda el coronel Hugh W.A. Jones, que hasta ahora mandaba la 2.ª Brigada Stryker de la 4.ª División de Infantería en la misma instalación y que desplegó el año pasado en la frontera con México. La fuerza reporta a la 7.ª División de Infantería, con cuartel general en la base conjunta Lewis-McChord, en el estado de Washington.

El concepto no es nuevo, pero sí su escala. Una Fuerza Multidominio —Multi-Domain Task Force, en la jerga del Pentágono— es una formación diseñada para operar de forma simultánea en tierra, aire, mar, espacio, ciberespacio y el dominio de la información. Su misión consiste en integrar maniobra, fuegos, defensa antiaérea, ciber, espacio, guerra electrónica, inteligencia, sistemas no tripulados y mando y control en apoyo de la fuerza conjunta a lo largo del Pacífico.

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‘Aunque construimos esta formación para disuadir la agresión y preservar la paz, si llega la guerra debemos estar preparados para combatir y ganar’, dijo Jones durante el acto. ‘Debemos a quienes están en peligro todas las ventajas que podamos darles, sin dejar al enemigo ningún lugar donde correr ni donde esconderse.’

El general de división Bernard Harrington, comandante de la 7.ª División de Infantería, también asistió al acto. ‘Ustedes están impulsando el cambio que nuestra nación exige hoy, para responder al carácter cambiante de la guerra, prevenir el conflicto y mantener un Pacífico libre y abierto junto a nuestros aliados y socios’, dijo a los soldados de la nueva fuerza de tarea.

El Pentágono no despliega estas fuerzas para librar una guerra, sino para que el adversario haga las cuentas antes de empezar cualquiera.

El Ejército prevé contar con cinco fuerzas multidominio en 2028, según un informe del Servicio de Investigación del Congreso. La segunda se activó en 2021 en la base alemana de Clay Kaserne, con el flanco este de la OTAN como foco; la tercera se levantó en Hawái en 2022, ya mirando al Pacífico. La quinta está prevista en Fort Bragg, en Carolina del Norte.

En junio, el Ejército fusionó la 7.ª División de Infantería y la 1.ª Fuerza Multidominio en Lewis-McChord para crear la 7.ª División de Infantería (Mando Multidominio-Pacífico), un cuartel general operativo que coordina todos esos dominios. La activación de esta semana completa el segundo pilar de esa arquitectura: el mando y la fuerza de ejecución.

El giro al Pacífico que deja a Europa sola en su defensa

La lectura estratégica es directa. Mientras Washington reorganiza sus unidades para el gran escenario del siglo —el Indo-Pacífico—, el flanco europeo deja de ser el epicentro de su atención. La puesta en marcha de la 4.ª Fuerza Multidominio, junto al refuerzo del mando de Lewis-McChord, encaja en la estrategia estadounidense de disuasión integrada frente a China, no frente a Rusia.

Eso tiene una consecuencia inmediata para España. Si el Ejército de EE.UU. concentra sus nuevas capacidades de fuegos de largo alcance en Asia, la defensa del flanco sur de la OTAN —el Mediterráneo, el Sahel, la fachada atlántica de Marruecos— queda cada vez más en manos europeas. Las bases de Rota y Morón siguen siendo claves para el despliegue estadounidense, pero su peso relativo en la doctrina militar americana se resiente conforme el centro de gravedad se mueve a miles de kilómetros de distancia.

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Equilibrio de Poder

Eje Washington-Moscú-Bruselas. La administración estadounidense mantiene su visión transaccional de la OTAN: exige a los aliados europeos que eleven el gasto y asuman su propia defensa mientras reorienta sus capacidades hacia Asia. Moscú lee este movimiento como una confirmación de que el tiempo juega a su favor en Ucrania y en su periferia. Bruselas, por su parte, sigue sin resolver la ecuación industrial: los programas europeos, del FCAS al Eurofighter, avanzan más despacio que la retirada de atención americana.

Para España, el coste es doble. Por un lado, el compromiso de gasto en defensa —camino del 3% del PIB y con la presión de alcanzar el 5% como horizonte— tensiona partidas como Sanidad y Educación. Por otro, la arquitectura de seguridad del sur depende de socios europeos que aún no proyectan fuegos de largo alcance como los que ahora ensaya Fort Carson. La frontera con Marruecos, la estabilidad del Sahel y las rutas del Mediterráneo occidental son prioridades que Washington contempla hoy desde muy lejos.

El precedente más cercano es el giro hacia Asia anunciado por la administración Obama en 2011, que nunca se completó del todo porque Oriente Próximo primero y Ucrania después desviaron los recursos. La diferencia es que ahora las unidades existen de verdad: cinco fuerzas multidominio con estructura y mando, no solo con retórica. Cuando una formación militar se despliega, deja de ser un discurso.

Lo que observamos es una contradicción que Europa aún no ha digerido: pide a Washington que siga implicado, al tiempo que asume que no puede ser el pilar único de su propia seguridad en el sur. La próxima cumbre de la OTAN y el debate presupuestario en el Congreso de los Diputados serán los termómetros. Mientras, en Fort Carson, 2.100 soldados empiezan a entrenarse con la vista puesta en el Pacífico. Cosas que pasan en 2026.