Ourense busca en los satélites y los drones la prevención de incendios que no logró en tierra tras los fuegos de 2025.
En agosto de 2025, la provincia de Ourense sufrió durante tres semanas la peor oleada de incendios registrada en Galicia. Los quince fuegos principales dejaron más de 90.000 hectáreas calcinadas y una pregunta incómoda: por qué el monte gallego vuelve a arder con la misma virulencia cada verano. Catorce meses después, la respuesta se busca en la órbita baja de la Tierra.
Del infierno de agosto a un congreso que quiere predecir el fuego
El VI Congreso Internacional Campus Auga reúne estos días en Ourense a investigadores, empresas y administraciones bajo el lema ‘Sistemas aeroespaciales para respostas multisectoriales ante desafíos ambientales. La organización recae este año sobre la Escola de Enxenería Aeronáutica e do Espazo, que ha colocado la lucha contra el fuego como eje central del encuentro.
En el acto de apertura, Enrique Miguel Mallón Otero, presidente del Consorcio Aeroespacial Galego (CAG), subrayó el peso creciente del sector: ‘Actualmente, el sector cuenta con 1.700 trabajadores de forma directa, y va a seguir creciendo’, afirmó. La cifra no es menor para una comunidad que busca diversificar su economía más allá de la automoción y la pesca.
Por su parte, el presidente del Campus Auga, Alberto Vaquero, situó el congreso en una coordenada de mayor calado: ‘Somos la generación del cambio climático. Debemos ser capaces de dar respuesta a esta encrucijada ambiental’, señaló. Su intervención resume el giro de un encuentro que ya no se limita a la investigación universitaria.
Sobre la mesa, dos tecnologías dominan la conversación: los satélites y los drones. Ambos se perfilan como los grandes aliados del control forestal y de la recolección de datos, en un territorio donde la orografía y el minifundio complican, cualquier vigilancia tradicional.
Los incendios de Galicia no se apagan solo con aviones: se previenen con datos que hoy siguen siendo demasiado pobres.
Ícaro, satélites de órbita baja y el modelo que nació en Laza
El proyecto Ícaro fue uno de los protagonistas. Marcos Quiroga, miembro de la iniciativa, explicó su objetivo con precisión técnica: ‘Actualmente, la resolución con la que se trabaja es muy pobre, de 10 a 30 metros aproximadamente. Queremos usar un satélite con órbitas muy bajas con lo que podemos corregir este problema, ya que hay una relación casi lineal entre la altura y la calidad de las imágenes’, detalló.
Junto a los satélites, los modelos predictivos. Raquel Ortega presentó un sistema que agrupa cúmulos de datos estáticos (vegetación, agua) y dinámicos (temperatura, humedad) para anticipar el riesgo de incendio de una región concreta. El modelo se ha validado con el incendio de Laza del 15 de septiembre de 2024, que arrasó 60 hectáreas. Eso sí, sus responsables admiten que aún está en fase temprana: no se ha automatizado y se apoya en un único incendio.
La ambición es ampliarlo para que no solo prediga la probabilidad de activación, sino también la dirección de propagación. Los datos deciden el verano. El objetivo último es un ciclo virtuoso: mejores datos geográficos gracias a drones y satélites, modelos más afinados y perímetros de control más efectivos cuando el fuego ya está en marcha.
El Laboratorio Gallego
Lo que ocurre en Ourense tiene una lectura que trasciende la innovación tecnológica. Galicia lleva años siendo un territorio de prueba para las políticas de prevención de incendios, y su modelo forestal —marcado por el minifundio y el abandono de tierras— es objeto de un debate que ningún partido ha logrado cerrar.
El PPdeG gobierna la Xunta de Galicia con mayorías absolutas desde 2009 y defiende la limpieza del monte como principal herramienta de gestión.
El BNG, primera fuerza de la oposición, reclama un cambio de modelo productivo. El PSdeG exige más medios públicos de extinción y una coordinación más estrecha con el Gobierno central.
La dimensión nacional es evidente. Los grandes incendios no entienden de fronteras y el Gobierno central comparte competencias en protección civil. Cualquier avance en predicción que salga de Ourense puede escalar a otras comunidades del noroeste, donde el abandono rural dibuja el mismo escenario de riesgo.
Queda la incógnita de siempre. Los modelos predicen mejor, pero no apagan fuegos. Aquí se ensaya lo que luego escala. La pregunta que el Campus Auga deja abierta es si Galicia convertirá estos prototipos en herramientas operativas, y si la clase política asumirá el coste de mantenerlos vivos. La campaña de incendios de 2027 será el primer examen serio.
Ficha del Caso
- El caso: El VI Congreso Internacional Campus Auga analiza satélites, drones y modelos predictivos para prevenir incendios forestales en Galicia tras la oleada de 2025.
- Datos importantes: Más de 90.000 hectáreas calcinadas en agosto de 2025; 1.700 empleos directos en el sector aeroespacial gallego; modelo validado con el incendio de Laza (2024, 60 hectáreas).
- Resumen: Galicia busca en la tecnología aeroespacial una respuesta a su problema estructural de incendios, con la campaña de 2027 como primer examen.

