Fernández Enguita propone transformar la organización escolar con hiperaulas, codocencia y flexibilización del aula

El catedrático emérito de la Universidad Complutense plantea eliminar el horario tipo parrilla y diversificar los agrupamientos. La LOMLOE ya reconoce a los centros autonomía organizativa para cambiar espacios y tiempos.

La organización escolar sigue anclada en aulas cerradas, horarios rígidos y grupos homogéneos, según el sociólogo Mariano Fernández Enguita.

El catedrático emérito y profesor honorífico de la Universidad Complutense de Madrid plantea, en una entrevista publicada por EDUCACIÓN 3.0, que el problema no es de recursos, sino de diseño. La escuela mantiene el modelo que él llama 1x1x1: un docente, un grupo, un aula.

Ese esquema se ideó en el siglo XVII a imagen de la imprenta: grupos de la misma edad, ritmo único, programas idénticos y maestros formados para reproducir la misma clase. Nació para escolarizar a pocos y cribar a muchos. Hoy, en cambio, el sistema atiende a casi todos los menores de entre 10 y 15 años y a más de la mitad hasta los 20, una carga para la que no fue calculado.

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¿Por qué se mantiene? Enguita apunta a la propia biografía del profesorado, educado en ese formato, y a un incentivo profesional: la autonomía de ser el único adulto en el aula. Añade que sin trabajo colaborativo, el claustro genera más fricción que solidaridad, y que resulta más fácil pedir menos alumnos por clase que imaginar otra organización.

El modelo 1x1x1: por qué la escuela arrastra un diseño del siglo XVII

La propuesta del sociólogo se apoya en cuatro capas tecnológicas que hoy son posibles en cualquier centro. La primera es un conjunto de propiedades que él agrupa bajo el nombre de hiperaula, y que no designa un edificio nuevo ni una obra faraónica. La segunda es el hiperespacio: superficies diáfanas, mobiliario móvil y no anclado al suelo, de modo que el mismo recinto admita una lección frontal, un trabajo colectivo o una proyección en grupos pequeños.

hiperaulas

La tercera capa es la hiperrealidad, la riqueza de representaciones y simulaciones que va de las maquetas a la realidad virtual. La cuarta, el hiperaprendizaje: herramientas que registran el avance del alumno y monitores virtuales que ajustan contenidos y ritmos. Enguita reconoce que esta última está «en pañales», pero sitúa la inteligencia artificial conversacional como la vía para desarrollarla, siempre bajo control docente.

La escuela mantiene un corsé organizativo diseñado hace cuatro o cinco siglos, y son los centros, con sus proyectos, quienes deben romperlo, según Fernández Enguita.

La otra pieza es la codocencia: dos o más docentes compartiendo grupo, de forma continuada o temporal, en la misma materia o de manera interdisciplinar. Su objetivo declarado es acabar con la soledad del profesor en el aula y hacer viable la atención a un alumnado diverso. El sociólogo advierte, eso sí, de que la colaboración docente no se decreta: exige tiempo, formación y experiencia compartida.

La flexibilización alcanza también al tiempo y a los agrupamientos. Enguita propone abandonar el horario tipo parrilla, dar más autonomía a los equipos de área, curso o etapa, y combinar grupos lineales, equipos pequeños y trabajo individual según la actividad. Todo ello se concreta en el proyecto de centro, el documento que cada colegio o instituto elabora y que fija espacios, medios, horarios y agrupamientos.

A quién afecta: alumnado, profesorado y equipos directivos

El impacto recae sobre tres colectivos, según esta propuesta. El alumnado dejaría de estar asignado a un grupo fijo durante toda la jornada; el profesorado vería alteradas su jornada, su espacio de trabajo y su forma de evaluar; y los equipos directivos asumirían más margen para decidir cómo se organiza el centro. La propuesta se mueve en el terreno de la autonomía de cada centro, no en el de una norma estatal de obligado cumplimiento.

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Enguita sitúa el cambio en las estructuras intermedias —centros, equipos y direcciones— antes que en una gran reforma desde arriba. A la administración le corresponde, según su planteamiento, facilitar y sostener ese margen; al profesorado, comprometerse con él. La formacion inicial y permanente del profesorado aparece en la entrevista como el principal cuello de botella para llevarlo a la práctica.

El Marco Educativo

La organización de aulas, horarios y agrupamientos no depende de un real decreto específico, sino del margen que la ley concede a los centros. La LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, que modifica la Ley Orgánica de Educación) mantiene el artículo 120 de la LOE, que reconoce la autonomía pedagógica, de organización y de gestión de los centros, y el artículo 121, que regula el proyecto educativo.

Las posiciones divergen. Los sindicatos docentes han situado la reducción de ratios en el centro de sus reivindicaciones, una vía que Enguita considera más de lo mismo frente a una reorganización de fondo. El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deporte fija las enseñanzas mínimas, y las comunidades autónomas ordenan sus centros y desarrollan los currículos. El propio sociólogo insiste en que ninguna de estas fórmulas exige una reforma legal previa: basta con levantar restricciones materiales y tecnológicas.

Claves de la Noticia

  • Qué importa: Fernández Enguita propone reorganizar la escuela con hiperaulas, codocencia y horarios flexibles, sin necesidad de cambiar la ley.
  • Por qué importa: El marco vigente —la LOMLOE y los artículos 120 y 121 de la LOE— ya permite a los centros decidir espacios, tiempos y agrupamientos.
  • A quién le importa: A docentes y equipos directivos de los centros no universitarios, y a las familias del alumnado de enseñanzas obligatorias y postobligatorias.