EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los vecinos de Granollers, Montmeló y el resto de municipios del curso del Besòs, y a los equipos de emergencia y voluntarios que peinan los cauces.
- ¿Cuándo ocurre? Este sábado se cumple la sexta jornada consecutiva de búsqueda. El domingo está previsto ampliar el dispositivo por el Besòs hasta el mar.
- ¿Qué cambia hoy? Los 16 bomberos a pie rastrean el torrente de Valdoriolf y el río Mogent hasta Montmeló. Cualquier indicio debe comunicarse al 112 sin tocar nada.
Los Bombers de la Generalitat mantienen este sábado la búsqueda del menor con autismo desaparecido en Granollers, ya en su sexta jornada consecutiva y sin resultados conocidos.
Dónde rastrean los Bombers este sábado y hasta dónde llegarán el domingo
El grueso del dispositivo trabaja hoy sobre terreno fluvial: el torrente de Valdoriolf primero y el río Mogent después, hasta Montmeló, con 16 bomberos a pie repasando el cauce palmo a palmo.
Durante la jornada del viernes, la búsqueda se concentró en el río Congost, desde Granollers hasta su desembocadura en el Besòs, con un rastreo intensivo de ese tramo. El barrido aguas abajo es la lógica que sigue el operativo desde el primer día.
Para el domingo, el plan anunciado es otro: extender la búsqueda por el Besòs hasta el mar. Los equipos dejan entonces los cauces pequeños del Vallès Oriental y se desplazan a un río más ancho, con más accesos, más islas de vegetación y bastantes más kilómetros por cubrir.
El recorrido no es arbitrario. Granollers, Montmeló y el curso bajo del Besòs dibujan un corredor de agua casi continuo, y cada tramo exige una técnica distinta: el torrente y el Mogent se peinan a pie, el Congost permite patrullas más rápidas y el Besòs obliga a coordinarse con embarcaciones y a cubrir distancias mayores.
Por qué el río se rastrea a pie, con perros y con submarinistas

El operativo no se apoya solo en las patrullas a pie. Lo integran ocho dotaciones terrestres, la unidad canina, dos equipos de submarinistas, la unidad de drones y cuatro unidades de los equipos de prevención activa forestal (Epaf), todos bajo la coordinación de los Bombers, cuerpo adscrito al Departament d’Interior. Cada pieza cubre un escenario distinto: los perros trabajan rastro y olor en las orillas, los submarinistas revisan pozas y remansos donde el agua pierde velocidad, y los drones sobrevuelan lo que el bosque de ribera esconde desde el suelo.
Seis días de rastreo ya no siguen un rastro: siguen el agua, y el agua no devuelve pistas, solo las mueve.
La persona buscada no ha cambiado de descripción desde el primer día: mide 1,73 metros, tiene la piel morena, constitución gruesa y el pelo corto y rizado. En el momento de su desaparición vestía una camiseta turquesa y pantalones cortos deportivos de color naranja. Cualquier indicio debe comunicarse al 112: no conviene tocar objetos que puedan formar parte del rastro ni difundir imágenes o datos del menor en redes sociales.
Por qué el episodio de lluvias intensas condiciona la búsqueda
El origen de todo está en la madrugada del pasado domingo, cuando la desaparición coincidió con un episodio de lluvias intensas en la comarca. Ese detalle explica casi todo lo demás. Cuando llueve con fuerza, los cauces del Vallès Oriental suben de nivel, arrastran ramas y lodo y reescriben el fondo del río en cuestión de horas, de modo que la búsqueda avanza sobre un terreno que ya no es el mismo que dejó la última crecida.
Un dispositivo que trabaja sobre esa superficie asume que lo que hoy está en un punto puede no estar mañana. De ahí la combinación de barrido descendente —peinar desde el punto de desaparición hacia aguas abajo— y repetición: la mayoría de los tramos se revisa más de una vez porque cada crecida y cada bajada altera las condiciones del cauce. En ese esquema encajan los Epaf, acostumbrados al terreno forestal y de ribera, y los drones, que cubren en una hora lo que a pie exige una mañana entera.
La búsqueda tampoco es solo cosa de los equipos oficiales. En Granollers y en los municipios del curso del Besòs hay vecinos que siguen cada jornada y comparten avisos, una colaboración útil mientras se mantenga la cabeza fría. La sexta jornada no permite atajos ni certezas. En esta redacción seguimos este tipo de dispositivos con prudencia, porque cuando el rastro se difumina la tentación es leer cada día como el último, y no funciona así: estas búsquedas se alargan, se reordenan y se amplían.
El hito inmediato es el domingo, cuando el grueso de los equipos se desplace al tramo final del Besòs, el que muere en el mar. Hasta entonces, Granollers seguirá mirando al cauce y el dispositivo, jornada a jornada, seguirá bajando por el río.

