La Policía Nacional alerta de un aumento de la conflictividad social en Madrid durante la campaña electoral. Los flancos más radicales de la acampada de Sol, que ocupa la plaza desde el 26 de septiembre, preparan un ‘otoño caliente’ de movilizaciones coincidiendo con el calendario electoral.
De la protesta por la vivienda a la agenda antirrepresiva
La acampada arrancó el 26 de septiembre con una reinvindicación concreta, el acceso a una vivienda digna, pero sus sectores más radicalizados han tomado la iniciativa en las últimas semanas. Uno de esos flancos, el Movimiento Antirrepresivo de Madrid (MAR), ya convoca jornadas de preparación en el edificio okupa de La Rosa, de acuerdo con la información disponible.
El MAR saltó a la palestra durante los graves disturbios que siguieron al encarcelamiento del rapero Pablo Hasél, en febrero de 2021. Aquella espiral de altercados se convirtió en un precedente de referencia para las unidades de información de la Policía Nacional, que desde entonces monitorizan sus convocatorias con especial atención.
En paralelo, según esa misma información, el colectivo de ultraderecha Núcleo Nacional imparte formación intensiva a sus simpatizantes más jóvenes. La coincidencia de ambos polos en la calle es el principal foco de preocupación policial, por su potencial de enfrentamiento directo.
El criterio institucional es claro: preservar el orden público sin limitar el derecho de manifestación. Ninguno de estos colectivos ha anunciado por ahora actos violentos, pero el patrón histórico invita a las unidades de información a mantener la vigilancia sobre sus convocatorias.
La Policía Nacional mantiene desplegadas sus unidades de intervención en Madrid para garantizar la convivencia y proteger el derecho de manifestación durante todo el calendario electoral.
El dispositivo policial ante la campaña electoral
La Policía Nacional mantiene activado un dispositivo específico en el entorno de la Puerta del Sol y en los principales puntos de concentración de la capital. La Unidad de Intervención Policial (UIP), la unidad antidisturbios del Cuerpo, y las unidades de información trabajan de forma coordinada con la Delegación del Gobierno en Madrid.
El objetivo es doble: garantizar la seguridad y preservar el derecho de reunión. La doctrina policial en concentraciones masivas prioriza la disuasión y el diálogo previo con los convocantes antes de recurrir a la intervención directa.
La coincidencia con la campaña electoral eleva la exigencia del dispositivo. Los analistas de orden público subrayan que estos periodos concentran un mayor número de convocatorias y de intentos de aprovechamiento por parte de grupos radicales que buscan visibilidad ante las cámaras.
El calendario electoral multiplica además los actos públicos, los recorridos de candidatos y las concentraciones en espacios abiertos, lo que amplía la superficie de riesgo. La protección de los actos de campaña se convierte así en una prioridad paralela a la gestión de la protesta social en la calle.
El Contexto Operativo
La conflictividad social en las grandes concentraciones urbanas es una de las amenazas que el Ministerio del Interior sigue con más atención. En su último balance anual de criminalidad, el departamento registró más de dos millones de infracciones penales en España, con Madrid entre las comunidades de mayor volumen y un peso creciente de los delitos de odio y de la alteración del orden público en contextos de protesta.
La Policía Nacional ha demostrado en los últimos años una capacidad de respuesta sostenida en la gestión del orden público. Los dispositivos desplegados en episodios previos de alta conflictividad se han saldado con un número muy reducido de incidentes graves en relación con el volumen de manifestantes, un indicador que las unidades de intervención consideran un aval de su preparación.
La proyección apunta a un otoño de máxima exigencia operativa. Si se confirman las jornadas antirrepresivas y las movilizaciones anunciadas por los flancos radicales, la Policía Nacional escalará el dispositivo en función de la evolución de las convocatorias, con la vista puesta también en la protección de los actos de campaña.
El trabajo de inteligencia y de anticipación resulta, en este contexto, tan decisivo como la actuación en la calle. La Policía Nacional mantiene así su compromiso con la convivencia y con la protección de los derechos de todos los ciudadanos a lo largo de todo el ciclo electoral.

