Garriga presenta el 29-N como la ‘última oportunidad’ para recuperar España y alerta de Sánchez

El secretario general de Vox sostiene que la cita del 29 de noviembre definirá el rumbo del país y reclama la movilización del electorado. La dirección insiste en que los sondeos no garantizan el resultado y en que Sánchez conserva capacidad de reacción.

Vox ha fijado el 29-N como el eje de su campaña electoral. Su secretario general, Ignacio Garriga, ha advertido este sábado de que las elecciones generales se pueden volver a perder. El riesgo, ha dicho, tiene nombre: Pedro Sánchez.

El argumentario de Vox: por qué el 29-N es la ‘última oportunidad’

Garriga ha descrito la cita del 29 de noviembre como ‘la última oportunidad para que los españoles puedan recuperar España’. Lo ha hecho en una entrevista concedida a la agencia Efe, en la que ha desplegado el argumentario que la dirección llevará a la campaña: desalojar a Sánchez de La Moncloa y revertir en bloque las políticas de los últimos años. ‘Son unas elecciones excepcionales’, ha subrayado.

El número dos del partido sostiene que el PSOE ‘no se puede considerar como un partido político al uso, sino como una mafia’. ‘El PSOE ha institucionalizado la corrupción’, ha denunciado, antes de sentenciar que ‘Sánchez es capaz de lo peor en política’. El diagnóstico que traslada es el de un adversario que no compite en el terreno de los programas, sino en el de la resistencia institucional.

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La advertencia no se dirige solo a los suyos. Garriga asegura que Pedro Sánchez ‘va a hacer todo lo que esté en su mano para alterar el proceso electoral’ y sostiene que ‘el mayor miedo’ que deben tener los españoles ‘es a que Sánchez continúe cuatro años más’. De ahí el llamamiento a las urnas: ve ‘fundamental que los españoles se movilicen para votar para que Sánchez y la mafia del PSOE pasen a la historia’.

El dirigente extiende el reproche al terreno catalán, donde considera que Sánchez ‘ha sido el mayor enemigo de los catalanes’, y desgrana los compromisos que el partido quiere hacer valer tras el 29-N. Al frente sitúa la ‘derogación de toda la legislación’ impulsada por el Ejecutivo, a la que suma la bajada de impuestos, la aplicación transversal del ‘principio político de prioridad nacional’ y una política migratoria de ‘cierre de las fronteras’ y ‘expulsiones’.

Por qué Vox insiste en la movilización pese a los sondeos

La dirección no quiere dar margen a la relajación ni al exceso de confianza, por mucho que las encuestas otorguen mayoría al bloque de la derecha. ‘Estoy convencido de que Vox obtendrá un buen resultado, pero hay que advertir a los españoles: estas elecciones las puede volver a ganar Pedro Sánchez’, ha remarcado Garriga. La lectura interna es clara: el resultado se juega en la movilización del electorado propio, no en el pronóstico de los sondeos.

El mensaje de Vox para el 29-N combina confianza y alerta: el resultado está al alcance, pero nada está garantizado mientras Sánchez controle el calendario.

El aviso tiene un precedente que el partido repite con insistencia. En las generales de julio de 2023, el PSOE quedó por detrás del PP en escaños y Sánchez volvió a gobernar tras semanas de negociación. Vox sostiene que un escenario similar obligaría a la derecha a repetir aquella experiencia, y que solo una movilización alta evitaría que el bloque que los sondeos sitúan por delante se quede corto el 29 de noviembre.

El secretario general condiciona ese programa a la fuerza parlamentaria que el partido obtenga. Si Vox ‘tiene la fuerza suficiente para condicionar un Gobierno de España’, propiciará un ‘cambio de las políticas’ para ‘garantizar la prosperidad de las familias y los trabajadores españoles. El horizonte que dibuja es esa ‘España de propietarios, empleos estables, salarios dignos y un futuro próspero y seguro’, frente a la disyuntiva de ‘elegir entre Sánchez o España’.

La estrategia de Vox y el pulso con el PP

El movimiento de Garriga se entiende mejor con un precedente sobre la mesa. Vox rompió en julio de 2024 los gobiernos de coalición que compartía con el PP en cinco comunidades autónomas, una decisión que reordenó el tablero de la derecha y que la dirección reivindica como prueba de que no sostiene acuerdos que no se cumplen. Desde entonces, la relación entre ambos partidos avanza por ciclos de acercamiento y desencuentro en inmigración, fiscalidad y reparto territorial.

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En ese marco, la aritmética parlamentaria funciona como recordatorio permanente: en las generales de julio de 2023, el PP y Vox sumaron 170 escaños, seis por debajo de los 176 que marcan la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, un dato que la formación de Santiago Abascal utiliza para exigir que se cuente con ella en cualquier ecuación de gobierno.

Las siete semanas hasta el 29-N medirán si el aviso de Garriga cala en el electorado o si la ventaja que los sondeos atribuyen a la derecha relaja a los votantes. El partido afronta la campaña con dos objetivos simultáneos: movilizar a su base con el argumento de que Sánchez sigue al alcance de la victoria y fijar sus condiciones para cualquier acuerdo posterior con el PP. Solo una Vox fuerte permitirá, sostiene la dirección, derogar las normas aprobadas estos años.