Santiago Abascal sitúa Ceuta como la prioridad más urgente de Vox y llama a los españoles a votar presencialmente el 29-N. El presidente del partido advierte de que Pedro Sánchez ‘no es de fiar’ y ‘puede hacer cualquier cosa con el voto por correo’, en una entrevista concedida a ABC.
El mensaje llega en plena precampaña del adelanto electoral y cruza dos frentes: la frontera y las urnas. Abascal pide estar ‘alerta’ y ‘movilizados’ ante una cita que Vox afronta con la vista puesta en su capacidad de condicionar al Partido Popular.
Qué propone Vox para Ceuta y con qué argumentos
El primer argumento es de soberanía. El líder de Vox sostiene que lo más urgente es ‘recuperar Ceuta’ y lo justifica con una cifra: 80.000 españoles amenazados de desahucio en su propia tierra. Añade además ‘un sentimiento mínimo de dignidad nacional’ y una pregunta que resume su tesis: ‘¿Qué es esto de que Marruecos entra y sale de España cuando quiere?’.
La respuesta que da a esa situación es operativa. Abascal reclama desplegar al Ejército de forma permanente en la frontera de Ceuta, con la Armada vigilando las costas, vallas que sean ‘muros altos’ y espigones ‘mucho más grandes’. Su exigencia no admite matices: ‘No puede entrar nadie ilegalmente en España’. Y añade la escala del problema: ‘Ni 100.000, ni 10.000, ni 100, ni 10’.
El segundo bloque es económico y social, con tres ejes propios. El primero es la desregulación, para ‘detectar todas las regulaciones excesivas, todos los impuestos abusivos y todo el gasto político desorbitado’. El segundo es la prioridad nacional, que los españoles ‘vuelvan a ser los primeros en su propia patria’. Y el tercero es la remigración, el mecanismo por el que quienes no tienen derecho a permanecer en España serían devueltos a su país de origen.
La propuesta de Vox no se limita a la frontera: une soberanía, desregulación y remigración en un programa que el partido quiere llevar intacto a las urnas.
El voto por correo ocupa la parte más operativa del mensaje. ‘No es un recelo al voto por correo, es un recelo sobre Sánchez’, precisa Abascal, que advierte de que el procedimiento tiene ‘una custodia’ y ‘unos tiempos’ que dejan margen a la manipulación. Su recomendación es explícita: ‘Animo a todos los españoles a que ese día vayan a votar en la urna’. Y promete ‘hacer todo’ hasta el 29-N para que Sánchez no consiga sumar.
Sobre la vivienda, Abascal señala a Pedro Sánchez como ‘el principal culpable’ de la crisis y sostiene que las medidas del Ejecutivo expulsan vivienda del mercado de alquiler. Su diagnóstico es aritmético: si las casas son las mismas y llegan cinco millones de personas, faltan casas. De ahí su conclusión: ‘la continuidad de Sánchez es criminal para los intereses de España’.
Qué exige Vox al PP y qué margen real tiene
Abascal condiciona cualquier entendimiento futuro con el Partido Popular a gestos verificables. Le pide romper los acuerdos con los ‘tránsfugas socialistas’ y con los ‘islamistas’ en Ceuta y abandonar ‘cualquier tipo de coalición’ en el Parlamento Europeo. En paralelo, reivindica que Vox ya ha demostrado capacidad de pacto: gobiernos en cuatro regiones que, dice, funcionan ‘de manera razonable’.
El margen es estrecho y depende de la aritmética. Vox cuenta con 33 diputados en el Congreso de los Diputados, tercera fuerza de la Cámara, y no consta una respuesta pública del PP a esta exigencia concreta. La formación sostiene que su voluntad de entendimiento es ‘incluso mayor’, aunque la traduce en condiciones que aún no han obtenido contestación.
La estrategia de Vox en la recta final hacia el 29-N
La lectura interna es clara. Vox quiere que la campaña se dirima sobretodo en el terreno de la soberanía y la seguridad, donde sus posiciones son más nítidas y el desgaste del Gobierno en inmigración, mayor. Fijar Ceuta como prioridad permite al partido hablar de frontera con un caso concreto y marcar perfil propio frente a un Partido Popular que, según su diagnóstico, evita el choque frontal con el Ejecutivo en esta materia.
El precedente pesa. Vox ya vivió la ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos que mantenía con el PP, y desde entonces su dirección aplica una regla: primero el programa, después el acuerdo. Ese criterio explica su foco en el voto presencial, donde su electorado es más movilizable, y en la agenda migratoria europea.
Abascal resume el riesgo del adversario con un dato que repite en cada intervención: si el parque de vivienda no crece y la población aumenta, el encarecimiento del alquiler es inevitable. Es el argumento que el partido piensa mantener hasta el 29 de noviembre, con una promesa cerrada de por medio: ‘Vox no va a dar sorpresas’.

