Cada día de julio cerraron unas 30 empresas en Argentina: ya son 32.290 las empresas cerradas desde que gobierna Javier Milei. Vamos por partes.
Qué dicen los números del informe del CEPA
El dato no sale de un rumor de pasillo. Lo firma el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), un centro de estudios económico del país, que compara las unidades productivas registradas en noviembre de 2023, el último mes completo antes del cambio de Gobierno, con las de julio de 2026. En ese tramo, Argentina pasó de 512.357 empresas a 480.067. Traducido: una de cada dieciséis actividades que funcionaban hace tres años ha dejado de operar.
Solo en julio echaron el cierre 948 empresas, casi treinta cada día, con el comercio y varias ramas industriales entre los sectores más castigados. Son las actividades que dependen de la demanda interna, y la demanda interna se ha apagado. Por si fuera poco, el cierre de negocios arrastra al empleo: 437.611 puestos formales destruidos desde diciembre de 2023 según ese mismo recuento, de los cuales 3.485 se perdieron en el último julio contabilizado.
La causa que señala el documento es la pérdida de poder adquisitivo. Con una inflación interanual del 33,8% en julio, la subida sostenida de los precios, los hogares compran menos y ese frenazo llega antes al mostrador de la esquina que a la gran corporación. Los datos oficiales de actividad, que recoge el instituto estadístico argentino, apuntan en la misma dirección: la economía retrocedió un 2,9% en julio respecto a junio y un 1,4% frente al mismo mes del año anterior.
Por qué Argentina sigue siendo terreno que vigilan los grupos españoles
Y aquí está la clave para el lector español. Argentina ha sido durante décadas uno de los destinos naturales de la inversión española fuera de casa, con una presencia consolidada en banca, energía, turismo y distribución. Grupos como Repsol, BBVA o Meliá llevan años operando allí, y sus cuentas se leen también en pesos.
Menos consumo, menos empresas y menos empleo formal: el mercado que las compañías españolas siguen de cerca se ha encogido un 6,3% en tres años.
¿Qué significa una contracción así para esas filiales? Menos ventas en el comercio, morosidad al alza en la banca, ocupación más frágil en los hoteles y compras industriales que se aplazan. El tejido que desaparece es, sobre todo, pyme: proveedores, distribuidores y clientes de las grandes compañías. Cuando ese entramado se adelgaza, el golpe no se ve en un trimestre; se ve en la capacidad de crecer de todo el mercado.
Conviene recordar que no es solo una cuestión de balances. España figura entre los inversores extranjeros históricos del país, y lo que se decide en Buenos Aires condiciona la letra pequeña de los planes de expansión en sectores con tirón: energía, agroindustria, litio y turismo. El terreno se vigila; no se abandona.
El precedente del corralito y de YPF: lo que la empresa española ya aprendió
España no llega nueva a estas películas. En diciembre de 2001, el corralito (la restricción para retirar dinero de los bancos) y la mayor suspensión de pagos soberana de la historia dejaron a las filiales españolas con activos congelados y cuentas imposibles de repatriar.
Una década después, en 2012, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner expropió a Repsol el 51% de YPF, y el grupo español acabó cobrando en bonos una compensación que llegó años más tarde.
La diferencia de fondo con aquel episodio es la forma del golpe: entonces hubo un estallido; ahora, un goteo. Más de 32.000 empresas menos en menos de tres años dibujan un mercado más pequeño, con menos competencia y menos colchón para las filiales extranjeras. El propio informe advierte de que las cifras, por sí solas, no permiten atribuir cada cierre a una única causa.
Los grupos españoles, mientras tanto, llevan años aprendiendo a poner precio al riesgo país: a la posibilidad de que las reglas cambien de un día para otro. Ese aprendizaje explica por qué siguen presentes pese a los sobresaltos, y también por qué miran cada informe de coyuntura antes de mover ficha.
Hacia delante, la mirada está en dos indicadores. El primero, si el ritmo de bajas mensuales se modera o se acelera en los próximos balances. El segundo, si la caída del consumo empieza a notarse en los resultados que las filiales españolas reportan a sus matrices. Argentina sigue siendo un mercado de tamaño medio con enorme potencial, pero exige estómago y paciencia.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El informe del Centro de Economía Política Argentina contabiliza 32.290 empresas menos desde diciembre de 2023, con el comercio y la industria como sectores más golpeados.
- Datos importantes: 480.067 unidades productivas en julio de 2026 frente a 512.357 en noviembre de 2023, un 6,3% menos; 437.611 empleos formales perdidos e inflación interanual del 33,8%.
- Resumen: El mercado argentino se encoge y eso condiciona a las filiales españolas de banca, energía, turismo y distribución, que vigilan el terreno sin renunciar a él.

