Sánchez pide al Supremo frenar el ‘atropello’ de Feijóo y Abascal contra la ley de nietos

El presidente reclama al alto tribunal que garantice el sufragio de quienes ya votaron desde 2023. Ferraz enmarca la ofensiva de PP y Vox como un intento de recortar derechos a los descendientes del exilio.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Pedro Sánchez ha reclamado al Tribunal Supremo que frene el intento de PP y Vox de impedir el voto de unos 400.000 descendientes de exiliados acogidos a la ley de nietos.
  • ¿Quién está detrás? El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, en un mitin celebrado este domingo en Ponferrada (León).
  • ¿Qué impacto tiene? El bloqueo afectaría a ciudadanos que ya votaron en varios comicios desde 2023 y podría alterar el censo exterior de las próximas elecciones generales.

Sánchez ha pedido al Tribunal Supremo que frene el ‘intento de atropello’ de Feijóo y Abascal contra la ley de nietos. El presidente del Gobierno sitúa en unos 400.000 descendientes de exiliados españoles los ciudadanos cuyo derecho al voto queda en el aire por la ofensiva de PP y Vox.

Lo ha dicho desde el escenario de un mitin en Ponferrada, en pleno ciclo preelectoral. Allí ha apelado directamente al alto tribunal con una formulación que resume su tesis: ‘Desde aquí pido al Tribunal Supremo que frene este intento de atropello de Feijóo y Abascal porque en una democracia el derecho al voto no se prohíbe, se garantiza’.

El líder socialista ha recordado que estos ciudadanos ya votaron en varias elecciones desde 2023, de modo que la restricción que ahora se pretende no afecta a un supuesto derecho futuro, sino a un ejercicio ya consolidado. Y ha rematado con una pregunta que desplaza el debate al terreno de los principios: ‘Feijóo no lo quiere y a Abascal no le gusta. ¿Eso qué significa, qué los nietos de los exiliados del franquismo no van a poder votar y los nietos del régimen franquista sí van a poder hacerlo?’.

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Todo pivota sobre la ley de nietos, la norma que desde 2022 permite recuperar la nacionalidad española a los descendientes de quienes marcharon al exilio. De su aplicación depende que ese colectivo quede inscrito en el censo exterior y pueda ejercer el sufragio en las próximas generales.

En Ferraz llevan meses defendiendo esa vía como una cuestión de memoria democrática y de justicia con las familias del exilio republicano. La lectura de la dirección federal es nítida: aquí no se discute un trámite administrativo, se discute si España cierra o abre la puerta a su propia diáspora.

Hay una diferencia sustancial entre corregir un registro y arrebatar un derecho: lo primero es gestión, lo segundo responde a otra lógica.

Qué pide Sánchez al Supremo y a quién protege la ley de nietos

El pronunciamiento que reclama el presidente del Gobierno no es un recurso cualquiera. Se trata de que el Tribunal Supremo aclare si los criterios que aplican algunas instancias administrativas pueden dejar sin efecto el derecho al voto de personas ya inscritas y que, según el Ejecutivo, han votado desde 2023 sin objeción alguna.

El Gobierno sostiene que la normativa vigente ofrece cobertura suficiente y que cualquier marcha atrás exigiría una reforma legal, no una interpretación administrativa. En esa clave se entiende el llamamiento a la ‘fuerza de la gente‘ que Sánchez lanzó en Ponferrada para reclamar cuatro años más de Ejecutivo progresista frente a lo que describió como un proyecto de ‘reacción, recortes y mucho rencor.

Feijóo y Abascal, frente al voto de los nietos del exilio

voto exterior 29N

Frente a ese argumento, el PP y Vox mantienen su ofensiva. Sánchez la ha retratado con una imagen que ya forma parte de su repertorio de campaña: ‘Huele a naftalina’. Una manera de decir que la derecha no solo discrepa en materia migratoria o territorial, sino que discute derechos ya reconocidos.

En el PSOE recuerdan que la protección del voto exterior no responde a ningún capricho ideológico. Portugal, Italia o Francia han ido ampliando en la última década los mecanismos para que sus diásporas conserven el vínculo electoral con el país de origen, y España no ha hecho más que situarse en esa corriente. Buena parte de los votantes inscritos en el censo exterior mantienen la doble nacionalidad precisamente por esa razón.

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La comparación ayuda a entender el fondo del asunto. No estamos ante una anomalía española, sino ante un pulso por decidir qué significa pertenecer a una comunidad política cuando la distancia —y el tiempo— se interponen.

El Eje del Poder Socialista

En Ferraz el episodio se lee como una pieza más del choque de bloques que definirá el tramo final de la legislatura. El PSOE quiere que el debate sobre la ley de nietos y el voto exterior se convierta en un asunto de principios: la igualdad entre los descendientes del exilio y los del régimen. La dirección federal maneja un cálculo sencillo. Cada intento de restringir derechos activa a un electorado que se moviliza cuando percibe que le quieren quitar algo.

Los barones territoriales respaldan el marco general. Desde Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page ha subrayado en otras ocasiones la importancia de la memoria democrática como seña de identidad del partido, aunque su acento suela ponerlo en la gestión. En Asturias, Adrián Barbón —cuya comunidad concentra buena parte del legado del exilio republicano— sostiene que la memoria no es un ornamento, sino una política pública. La Generalitat de Salvador Illa y el PSC han hecho del vínculo con la diáspora uno de sus ejes de actuación.

A eso se suma la geometría parlamentaria. El GPS del Congreso y el GPS del Senado ya han advertido de que cualquier intento de recortar el régimen de voto exterior obligaría al PP a explicar en sede parlamentaria qué derechos quiere dejar fuera. Y esa discusión, en un Congreso sin mayorías absolutas, es un campo minado para Feijóo.

La lectura a medio plazo es otra. Ferraz pretende trasladar al terreno del derecho constitucional un conflicto que la derecha prefiere mantener en el barro de la polémica coyuntural. Si el Supremo fija doctrina y garantiza el sufragio de esos 400.000 descendientes, el PSOE habrá ganado un argumento de peso con el que presentarse ante el electorado como el partido que amplía derechos frente a quienes los restringen. Si la respuesta llega en sentido contrario, la batalla regresará al Congreso, donde el Gobierno ya ha demostrado capacidad para tejer mayorías con los socios parlamentarios.

Queda una incógnita genuina: el calendario y el alcance de la decisión judicial. El Ejecutivo confía en un pronunciamiento claro antes de la cita electoral, aunque ninguna instancia confirma plazos. Precedentes como el debate de la ley de Memoria Democrática, que también se dirimió entre acusaciones de injerencia y defensa del derecho a reparar, anticipan que el pulso será largo. Es, en todo caso, una prueba de cómo se entiende la democracia: como un sistema que garantiza derechos en lugar de administrarlos con el pie cambiado.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: El derecho al voto de los descendientes del exilio como frontera entre ampliar democracia y restringir derechos.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE), con respaldo de los barones territoriales.
  • Próximo hito: Pronunciamiento del Tribunal Supremo y desarrollo del censo exterior de cara a la cita electoral del 29N.