ERC confirma a Rufián como candidato por Barcelona el 29N y cierra la puerta al Frente Amplio

La Ejecutiva nacional ratifica al de Santa Coloma tras semanas de tensiones con Junqueras, quien llegó a manejar un plan B con Jordi Albert. Los Comuns lamentan su negativa a integrarse en el Frente Amplio y seguirán buscando una alianza de ámbito estatal sin ERC.

La Ejecutiva nacional de ERC confirma a Gabriel Rufián como candidato por Barcelona el 29N y entierra el Frente Amplio que reclamaban los Comuns. La dirección republicana formaliza este domingo una decisión que llevaba semanas en el aire y que deja al diputado como cara más visible del partido en el Congreso una legislatura más.

La elección no ha sido un trámite. Rufián ha condicionado su continuidad a poder elegir a parte de sus compañeros de lista y a tener más peso en la dirección estratégica de la formación, según explican fuentes conocedoras de la negociación consultadas por Moncloa.com. Con esas mínimas condiciones sobre la mesa, el acuerdo se ha cerrado.

Los detalles de la candidatura se concretarán ‘durante los próximos días’, apuntan desde el partido, con la celebración de distintos congresos regionales. Rufián repite, por tanto, como cabeza de lista, aunque en esta ocasión con más condiciones que en 2023.

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La Ejecutiva de ERC ratifica lo que era un secreto a voces

Gabriel Rufián (Santa Coloma de Gramenet, 1982) es desde 2015 la cara de ERC en el Congreso y el dirigente republicano con mayor proyección nacional. Su continuidad estaba cantada desde hace semanas, pero la dirección ha esperado hasta el último momento para escenificar unidad. El calendario tampoco daba tregua: el 29N está ya a la vuelta de la esquina y los congresos regionales deben cerrar las listas en cuestión de días.

La negociación ha sido dura. Rufián quiere poder colocar a algunos de sus propios nombres en los puestos de salida y quiere contar en las decisiones estratégicas, según las mismas fuentes. Es decir, no se conforma con ser la voz de ERC en Madrid: aspira a fijar el rumbo desde dentro. Y eso, en la sede de la calle Calàbria, se traduce en cesiones que nadie firmará en público.

El pulso que casi rompe ERC

Rufián candidato ERC

La elección de Rufián ha pendido de un hilo. Su apuesta por articular una candidatura de unidad de las izquierdas, sumada a las peticiones de los Comuns para integrarse en el llamado Frente Amplio, chocó de frente con la línea oficial de la dirección. Junqueras y Rufián empezaron la legislatura en buena sintonía; la relación se fue enturbiando a medida que el de Santa Coloma desplegaba su propia agenda.

El punto de mayor fricción llegó con los dos decretos de vivienda del Gobierno. Rufián contradijo en público el anuncio del presidente del partido sobre el sentido del voto y lo dejó claro: ‘Vamos a revisar hasta la última coma los textos del PSOE, hay que mirarlos a contraluz por si acaso’. En la dirección, esa frase se leyó como un desafío en toda regla. Dura pugna.

Lo que estaba en juego no era una lista, sino quién fija la estrategia de ERC en Madrid durante los próximos cuatro años.

Las alarmas llegaron a tal punto que la dirección manejó un plan B por si Rufián daba el portazo. El nombre que iba a encabezar esa alternativa era el de Jordi Albert, portavoz republicano en el Parlament y hombre de máxima confianza de Junqueras. Finalmente no ha hecho falta activarlo.

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Comuns y Frente Amplio: el reproche que señala una fractura mayor

La reacción de los Comuns no se ha hecho esperar. ‘Respetamos la decisión de Gabriel Rufián de seguir bajo las siglas de ERC’, apuntan fuentes de la formación. ‘Lamentamos que no haya querido participar en la construcción de un Frente Amplio de izquierdas para maximizar las opciones de frenar y volver a derrotar a las derechas, como ya se hizo en 2023’.

Las mismas fuentes añaden que los Comuns siguen ‘comprometidos y trabajando activamente’ para articular un Frente Amplio ‘de ámbito estatal’. La lectura es clara: sin ERC a bordo, el proyecto pierde el principal activo electoral de la izquierda catalana. En paralelo, ERC mantiene abierta la puerta a un posible acuerdo con Podemos que no se presentaría en Catalunya, una fórmula que le permitiría sumar sin ceder territorio propio.

Por qué este movimiento condiciona todo el 29N en Catalunya

La negativa de ERC a integrarse en el Frente Amplio tiene un precedente inmediato: en 2023, Sumar aglutinó a buena parte de la izquierda y ERC decidió competir en solitario. El resultado fue un grupo propio en el Congreso y una relación tirante con el espacio que hoy lidera Yolanda Díaz. Repetir la fórmula tiene ventajas y también riesgos evidentes.

La primera consecuencia es que el voto de izquierdas en Catalunya volverá a repartirse entre al menos tres opciones: ERC, los Comuns, y el PSC. La segunda es que ERC se queda sin coartada si el resultado es peor que en 2023. Y la tercera apunta directamente a Junqueras: si Rufián es el candidato y el partido aguanta sus condiciones, el liderazgo de la dirección queda expuesto a los números del 29N.

En clave catalana, la decisión también ordena el tablero interno de ERC de cara a los próximos ciclos electorales. Un Rufián con más cuota de poder es un Rufián que pesará más en las decisiones sobre el futuro del Govern y sobre la relación con el PSC de Salvador Illa. Es, en el fondo, un reparto de poder a poder que nadie firma en público.

Rufián ya lo dejó caer esta semana: quiere ‘representar a Esquerra Republicana’, pero ‘con unas mínimas condiciones’ y ‘acompañado de otras fuerzas de izquierdas’. Con las condiciones ya pactadas y el acompañamiento todavía por definir, el próximo hito serán los congresos regionales que deberán cerrar las listas en los próximos días. La fecha límite es el 29N. Nadie en ERC quiere volver a hablar del plan B.