La ‘vía Colau’ ordena la izquierda alternativa: IU y Comuns cierran filas con Ada Colau, Podemos exige primarias abiertas.
Ada Colau rompió su silencio esta semana para poner condiciones a su candidatura al frente del nuevo espacio. La exalcaldesa de Barcelona se declaró dispuesta a asumir el liderazgo, pero solo si el proyecto «sirve para construir una candidatura realmente amplia» que incorpore a Podemos y a otras fuerzas situadas a la izquierda del PSOE, como Més y Compromís.
La jugada de Colau y sus condiciones
Su frase más reveladora llegó después. «Para repetir experiencias anteriores, yo no soy necesaria», admitió en TVE. Lo que podía leerse como una advertencia para que los partidos del Frente Amplio aparcaran sus intereses particulares tuvo, en realidad, un efecto bien distinto: Más Madrid, IU y Movimiento Sumar aceptaron su planteamiento casi sin matices.
Los Comuns fueron los más explícitos. Jéssica Albiach aseguró que su organización hará «todo lo posible» para que Podemos se sume al Frente Amplio y los electores de ese espacio dispongan de «una sola papeleta» el 29-N. Añadió que le «encantaría» que Colau encabezara la lista, aunque avisó de que aún queda por cerrar el reparto final de puestos: el liderazgo, dijo, debía parecerse «más a un coro que a un solista».
Izquierda Unida también tendió la mano. Antonio Maíllo defendió que el proyecto debe incorporar «a todas las organizaciones que quieran formar parte» desde una visión federal y con un «proyecto de país». Su posición introdujo, eso sí, un matiz de calado: IU rechaza una mera suma de partidos territoriales y reclama una propuesta con verdadera vocación estatal.
La ‘vía Colau’ ha servido para acercar a IU y Comuns, pero no para mover a Podemos: la distancia no es de siglas, es de método.
Pero, paradójicamente, Podemos —el partido al que la propuesta de Colau pretendía abrir la puerta— no solo no se movió, sino que se enrocó en su decisión de supeditar cualquier acuerdo a la celebración de unas primarias abiertas convocadas para los días 14 y 15 de octubre. La encargada de enfriar las expectativas fue la eurodiputada Irene Montero, que insistió en que la candidatura debe decidirse mediante la votación de las bases y no a través de un acuerdo entre direcciones.
El pulso por el método y el reparto de escaños
El argumento encontró el respaldo de Pablo Iglesias. El exlíder de Podemos consideró «injustificable» que haya dirigentes que «se agarren al sillón y no den la palabra a sus propias militancias», y se apoyó en una encuesta difundida en redes que había superado los 70.000 participantes. Los morados no quieren que su incorporación se resuelva en una mesa entre partidos, sino que sean las bases quienes decidan.
La discusión sobre el método no es menor. Detrás del pulso por las primarias late una cuestión mucho más tangible: el reparto de los puestos con posibilidades claras de obtener escaño. El problema del Frente Amplio no es solo decidir quién encabezará la candidatura, sino encajar las aspiraciones de unas siglas que compiten por un número limitado de posiciones de salida.
Madrid concentra buena parte de esa disputa. Las partes negocian sobre una previsión de cuatro o cinco diputados, pero Más Madrid reivindica como posiciones de salida las de Mónica García, Emilio Delgado, Eduardo Fernández Rubiño, y Tesh Sidi. Eso dejaría apenas espacio para repartir entre IU, Movimiento Sumar y Podemos si finalmente se incorpora a la candidatura.
El problema se reproduce en Barcelona, donde los Comuns quieren conservar capacidad para decidir la composición de su lista y, al mismo tiempo, deben encajar sus propios equilibrios internos. La eventual presencia de Colau en esa circunscripción reduciría aún más el número de puestos disponibles para otras formaciones. Cada puesto que una organización cede puede ser el que permita a otra entrar en el Congreso.
La Dinámica de Coalición
Aquí está la clave de toda la operación, y también su paradoja. La ‘vía Colau’ funciona como pegamento para IU y los Comuns, pero como freno para Podemos. Unos aceptan el liderazgo de la exalcaldesa como marco de una candidatura amplia; el otro lo condiciona a que sean las bases quienes decidan. La negociación se juega, mientras tanto, en un terreno mucho más concreto: el número limitado de puestos con opción real de escaño.
La dimensión de coalición añade otra capa. Todo este reordenamiento se produce mientras Yolanda Díaz y Sumar siguen formando parte del Gobierno de coalición con el PSOE. Un frente amplio y unido en torno a la ‘vía Colau’ reforzaría la posición negociadora del espacio ante los socialistas de cara al 29-N; dividido, la debilitaría. Y ahí es donde la negativa de Podemos a sentarse en la misma mesa deja de ser un detalle de método para convertirse en un problema político de primer orden.
La próxima cita es inminente. Podemos ha convocado sus primarias para el 14 y el 15 de octubre, la próxima semana, un calendario que tensa los tiempos del resto de formaciones. Si el resultado de esas votaciones legitima internamente a los morados, la mesa entre direcciones perdería fuerza; si no, el Frente Amplio tendrá que decidir si sigue esperando o si cierra un acuerdo sin ellos. El reloj del 29-N no se detiene.
Ficha del Caso
- El caso: La ‘vía Colau’ busca articular una candidatura única de la izquierda alternativa para el 29-N, con IU y Comuns alineados y Podemos exigiendo primarias abiertas.
- Datos importantes: primarias de Podemos convocadas para el 14 y 15 de octubre; previsión de cuatro o cinco diputados en Madrid; encuesta difundida en redes con más de 70.000 participantes; elecciones del 29-N.
- Resumen: El pacto sobre el método —direcciones o bases— condiciona la incorporación de Podemos y, con ella, la amplitud y la fuerza del espacio a la izquierda del PSOE.
