2Por qué todo el mundo habla de él en las cajas: el efecto viral del ‘chocolatazo’
El ‘chocolatazo’ del que se habla en las colas de las cajas es, en realidad, la versión de Hacendado del chocolate de Dubái: una tableta Fussion de 105 gramos, chocolate blanco relleno de crema de pistacho y masa filo tostada, que Mercadona vende a 1,95 euros. La receta, fabricada por Antiu Xixona en Jijona (Alicante), combina un 52% de chocolate blanco, un 13,7% de pistacho y un 6,4% de masa filo, la misma mezcla de cremoso y crujiente que hizo célebre al dulce original creado por la confitería FIX Dessert Chocolatier, pero a una fracción de su precio: en tiendas especializadas, una tableta equivalente ronda entre los 10 y los 15 euros. Ese salto entre lo aspiracional y lo asequible es el primer detonante de su fama.
El verdadero motor, sin embargo, es el boca a boca digital. Antes incluso de asentarse en los lineales, creadores de contenido especializados en novedades de la cadena grabaron sus catas y multiplicaron las visualizaciones en TikTok e Instagram, hasta el punto de que muchos supermercados agotaron existencias y la reposición se hizo escalonada. Mercadona no firmó ninguna campaña publicitaria: se subió a una tendencia global —el furor por el pistacho llegó a tensionar el mercado mundial del fruto seco— y la tradujo a impulso de caja. Un producto barato, muy visual al abrirse y con un contraste crujiente fácil de compartir en vídeo encaja como pocos en el consumo por impulso: se descubre en la pantalla, se busca en la tienda y acaba en el carro al pagar.
