4La letra pequeña: ingredientes, azúcar y calorías del ‘chocolatazo’
El producto que está vaciando lineales es una tableta de chocolate blanco de la gama Fusión de Hacendado, con un relleno que mezcla crema —de pistacho en una versión y de avellana en otra— y masa filo tostada. Ese es el detalle que la separa de cualquier onza convencional: en lugar de barquillo lleva finísimas láminas de pasta filo, que aportan un crujido seco y tostado sobre una base láctea muy dulce. La cobertura de chocolate blanco se elabora con manteca de cacao, leche y azúcar, sin sólidos de cacao, lo que ya anticipa el perfil goloso del conjunto; en la letra pequeña aparecen además lecitina de soja como emulsionante y aromas. En alérgenos hay que fijarse: leche, soja, frutos secos (pistacho o avellana según la versión) y el gluten que puede arrastrar la masa filo, de modo que no es un dulce indicado para celíacos ni para intolerantes a la lactosa. El formato ronda los 135 gramos y se vende por 1,90 euros, con una versión de 105 gramos a 1,95 euros.
La clave está en el orden de los ingredientes: al ser el chocolate blanco la base, el azúcar es el componente mayoritario, muy por encima de lo que tendría una tableta de chocolate negro. A eso se suma la grasa de la manteca de cacao y de la crema de frutos secos, y una masa filo que va tostada, a menudo con materia grasa añadida. El resultado es un producto de alta densidad energética, más de capricho puntual que de consumo diario. Como referencia de magnitud, en otros dulces de la misma marca con chocolate blanco —los cereales rellenos de leche y bañados en chocoblano— Mercadona declara 488 kilocalorías y 50 gramos de azúcares por cada 100 gramos. Conviene mirar la etiqueta del propio ‘chocolatazo’ para comprobar la porción real, porque en este tipo de tabletas el tamaño del corte cambia por completo la cuenta.

