Junts mantendrá los 10.000 pisos turísticos de Barcelona si gobierna: ‘No daremos ni una licencia más’

El candidato Jordi Martí defiende que el parque actual apenas representa el 1% de la oferta residencial de la ciudad. Junts apuesta por congelar las licencias frente al plan de Collboni para eliminarlas de forma progresiva.

Junts per Catalunya mantendrá las 10.000 licencias de pisos turísticos de Barcelona si llega a gobernar tras las municipales de 2027, pero no concederá ni una más. Así lo ha confirmado este lunes el presidente de la formación en el Ayuntamiento y candidato a la alcaldía, Jordi Martí, que sitúa el parque actual de viviendas de uso turístico en apenas el 1% de la oferta residencial de la ciudad.

La posición choca de frente con la hoja de ruta del alcalde, Jaume Collboni, que ha impulsado la eliminación progresiva de las licencias de apartamentos turísticos. Martí ha calificado esa prohibición de ‘trampa’ y sostiene que busca tapar lo que considera un fracaso en materia de vivienda. El choque anticipa uno de los ejes de la campaña municipal del próximo año.

Una oferta del 1% frente al cierre de Collboni

El líder de Junts en la ciudad enmarca las 10.000 licencias dentro del conjunto del mercado residencial barcelonés. Su tesis es directa: retirarlas no resolvería el problema de fondo. ‘Es una oferta que es del 1% respecto a la oferta general residencial’, ha defendido. Para la formación, el debate de la vivienda no pasa por recortar plazas turísticas, sino por ordenar el conjunto del parque.

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La crítica no se queda en el alquiler vacacional. Martí también ha cargado contra la decisión del Ayuntamiento de comprar un edificio y un solar ocupados para frenar los desalojos previstos. Ha tildado la operación de ‘lamentable, populista e inaudita’ y ha asegurado que supone un insulto para quienes sí siguen los procedimientos establecidos para acceder a una vivienda de protección oficial.

Barcelona, la densidad y el techo demográfico

El candidato ha puesto el foco en el crecimiento de la población. Defiende que Barcelona ya es una de las ciudades más densamente pobladas del mundo y que sería ‘inteligente’ no seguir apretando la ciudad. Eso sí, admite que podría plantearse puntualmente una mayor altura en algunas zonas periféricas.

Su rechazo a un aumento demográfico es explícito. ‘No queremos una Catalunya de 10 millones de habitantes. Yo no la quiero y Junts no la quiere. Ni tampoco la Barcelona de los 2,5 millones’, ha afirmado. La cifra coloca el debate en un terreno incómodo para el independentismo, que durante años ha ligado población y proyecto de país.

Congelar las plazas turísticas no resuelve la vivienda: traslada la presión a otro casillero del mismo tablero.

La vivienda como trampa política

La vivienda se ha convertido en el campo de batalla donde se decide buena parte del voto urbano en Catalunya. Junts elige una posición a contracorriente. Frente al consenso municipal y metropolitano que empuja a limitar o eliminar los pisos turísticos, el partido apuesta por congelar el statu quo. Es una jugada con cálculo: el electorado de centro-derecha y los propietarios afectados por las restricciones forman un bloque que la formación quiere movilizar, mientras trata de no quedar arrinconada por el discurso más duro de Aliança Catalana.

El precedente está en la propia Barcelona. La ciudad ha ido encadenando moratorias y planes de reducción de licencias con el argumento de devolver vivienda al mercado residencial, una estrategia que el gobierno municipal presenta como pionera en Europa. Sus detractores replican que el efecto sobre el precio del alquiler es limitado mientras no se construya más vivienda protegida. Ese es el flanco que Martí explota: si la restricción no basta por sí sola, convertirla en bandera tampoco arregla nada.

El riesgo para Junts es doble. De un lado, defender el parque turístico puede leerse como una posición favorable a los grandes tenedores en plena tensión por el alquiler. De otro, si el electorado castiga la ambigüedad, la formación puede perder terreno frente a discursos que reclaman mano dura en ambos sentidos. Martí trata de cubrir los dos flancos con una promesa simple: ni una licencia más.

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Municipales de 2027: Puigdemont, Aliança Catalana y el voto en juego

La candidatura se medirá en 2027 en un tablero nuevo. Preguntado por la irrupción de Aliança Catalana, Martí evita entrar al trapo. Sostiene que los partidos emergentes son una amenaza para mucha gente, no solo para Junts, y descarta competir con ninguna formación. La campaña, avanza, girará en torno a Barcelona, la seguridad, el cumplimiento de la ley, la convivencia, y la justicia social y la equidad.

Sobre la posible vuelta de Carles Puigdemont tras la decisión del Tribunal Constitucional en materia de amnistía, Martí ha sido claro: sería ‘una gran noticia, aunque llegue tarde’. No aclara qué papel asumirá el expresident en la cita municipal ni si regresará antes o después de los comicios. La incógnita queda abierta y, con ella, la geometría del espacio independentista en la ciudad.

El próximo pulso llega con el presupuesto municipal y con el calendario de extinción de licencias que impulsa Collboni. Ahí se verá si la apuesta de Junts es solo una posición de campaña o un programa de gobierno dispuesto a ejecutarse.